• Latinoamérica Molesto por los insultos de Milei, el Papa Francisco congela su viaje a Argentina

La batalla a distancia entre el Papa Francisco y Javier Milei, favorito en la lucha por la presidencia argentina, sumó esta semana un nuevo capítulo: el jefe de la Iglesia católica, argentino, advirtió a sus compatriotas del peligro de seguir a «un Mesías».

«Todos fuimos jóvenes sin experiencia y a veces los chicos y las chicas se aferran a milagros, a mesías, a que las cosas se resuelven de manera mesiánica. El Mesías es uno solo que nos salvó a todos. Los demás son todos payasos de mesianismo», dijo Francisco durante una entrevista con la agencia oficial de noticias Télam.
«Ninguno puede prometer la resolución de conflictos, si no es a través de las crisis saliendo hacia arriba. Y no solo. Pensemos cualquier tipo de crisis política, en un país que no sabe qué hacer, en Europa hay varios… ¿qué se hace? ¿Buscamos un mesías que venga a salvarnos de afuera? No. Busquemos dónde está el conflicto, agarrémoslo y resolvámoslo. Manejar los conflictos es una sabiduría. Pero sin conflictos no se va para adelante», añadió Francisco, de 86 años.
El líder de la Iglesia católica mantiene un sordo duelo a distancia con Milei, un ultraliberal populista que lidera las encuestas para las elecciones de este domingo en la tercera economía de América Latina.

Años atrás, Milei calificó de «el maligno» al Papa. Hace pocas semanas, durante una entrevista con el periodista ultraconservador estadounidense Tucker Carlson, atacó con dureza a Francisco: «El Papa juega políticamente, tiene fuerte injerencia política, ha demostrado gran afinidad con dictadores como Castro y Maduro, está del lado de dictaduras sangrientas».
Tras esa declaración, Milei fue interpelado en el segundo debate presidencial por Sergio Massa, el candidato del peronismo.

«Ofendiste al líder de la Iglesia. Aprovechá estos 45 segundos para pedirle perdón al Papa, que es el argentino más importante de la historia».
La pregunta descolocó a Milei, y Massa le repitió «hacelo» tres veces, con su micrófono apagado, lo que desató el enojo del ultraliberal y la intervención de los moderadores del debate,

Javier Milei, candidato a la presidencia de Argentina.
Javier Milei, candidato a la presidencia de Argentina.Natacha PisarenkoAP

«Dejame hablar y se respetuoso», exigió Milei al actual ministro de Economía: «Yo dije que si el Papa quería venir a la Argentina, se lo iba a respetar. Dejate de chicanear (enredar) y dedicate a bajar la inflación y terminar tu gobierno de manera decorosa».

Los ataques de Milei al Papa llevaron al entorno del líder religioso a dar por hecho que no viajará en la Semana Santa de 2024 a Uruguay, el sur de Brasil y Argentina, su país natal, que no pisa desde que en 2013 fue elegido como representante de Dios en la Tierra.

Sin embargo, en la entrevista con Télam, el propio Papa revivió la posibilidad de ese viaje.

«¿Le quedan aún viajes importantes?», le preguntó la entrevistadora. «Bueno sí, Argentina. Me gustaría ir… Hablando de los más lejos, me queda Papúa Nueva Guinea. Pero alguno me decía que ya que voy a Argentina, haga escala en (la ciudad argentina de) Río Gallegos, después el Polo Sur, aterrice en Melbourne y visite Nueva Zelanda y Australia. Sería un poco largo».

Si Milei se convierte en presidente argentino desde el 10 de diciembre, el viaje a Argentina podría ser políticamente explosivo, ya que el Papa no tiene en absoluto buen concepto del candidato ultraliberal.

«Las crisis son como voces que nos señalan dónde hay que proceder. En cambio, los problemas que a veces están un poco tapados o guardados, son como el flautista de Hamelin, que tocan la flauta, vos creés que todo es flauta, vas allá y todos se ahoga. Yo le tengo mucho miedo a los flautistas de Hamelin porque son encantadores. Si fueran de serpientes los dejaría, pero son encantadores de gente… y las terminan ahogando. Gente que se cree que de la crisis se sale bailando al son de la flauta, con redentores hechos de un día para el otro. No. La crisis debe ser asumida y superada, pero siempre hacia arriba».