• EEUU Intensa búsqueda del instructor de armas, sospechoso de dos tiroteos que han dejado una veintena de muertos y decenas de heridos en Maine

Los 111.000 habitantes del condado de Androscoggin, en Maine, están desde anoche encerrados en sus casas, con la recomendación de la policía de que tengan la puerta cerrada con seguro. Los edificios públicos están cerrados, con la excepción del Ayuntamiento y de una clínica pública. Las escuelas, también. De hecho, en la mayor parte de la mitad sur del estado de Maine, donde se concentra la población del territorio, los institutos están cerrados, y también gran parte de los centros universitarios. El aeropuerto de Portland, la principal ciudad de Maine, con 70.000 habitantes, funciona normalmente, aunque con la seguridad reforzada.

Todas esas medidas continuarán hasta que las autoridades localicen a Robert Card, de 40 años, que asesinó a al menos 18 personas el jueves por la noche (madrugada de hoy en España) en una bolera y un bar en el condado. Card, un reservista del Ejército con serios problemas mentales, que estuvo ingresado el verano pasado durante dos semanas en una institución psiquiátrica, ha desaparecido sin dejar rastro tras la masacre, que dejó también entre 50 y 60 heridos. La ‘caza al hombre’ se ha extendido a otros estados vecinos, como New Hampshire y Massachusetts. De hecho, la matanza tuvo lugar en un restaurante y una bolera en la localidad de Lewiston, a unas dos horas de Boston, la capital de Massachusetts, y a media hora de Portland, la principal ciudad de Maine, cuando Card entró en ambos establecimientos y abrió fuego a bocajarro contra los presentes. La policía ha encontrado su automóvil junto al puerto deportivo del pueblo de Lisbon, a unos trece kilómetros de Lewiston.

Por ahora, poco más se sabe de las investigaciones. Es evidente que Card tenía algún tipo de enfermedad mental. Según los medios de comunicación estadounidenses, el presunto asesino decía que oía voces en su cabeza. Sea como fuere, se aprovechó de las muy laxas leyes de control de armas de Maine, un estado rural, muy poco poblado, con una tradición de caza mayor y que, además, es el más conservador de los seis que forman Nueva Inglaterra, como revela el hecho de que es el único de ellos que tiene a un senador republicano, Susan Collins.

En Maine no se exige ningún tipo de permiso administrativo para llevar armas a la vista de todos en lugares públicos, está permitida la compraventa de armas sin necesidad de obtener un permiso, no hay un registro de armas de fuego, no es necesaria una licencia de armas para poseer una, las armas semiautomáticas – como la que empleó Card – están permitidas, y no existe ningún tipo de limitación respecto al número de balas que puede llevar un cargador. Prácticamente la única limitación es que las autoridades judiciales pueden privar a una persona de sus armas de fuego si estiman que éstas son un peligro para su dueño (suicidio) o para los demás.