Sven Krüger tiene mucho de lo que estar orgulloso por la ciudad sajona de la que es alcalde, Freiberg. Por ejemplo, esta pequeña ciudad universitaria, de unos 40.000 habitantes, reivindica como propio el paisaje de los llamados «Montes Metálicos», una región montañosa reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que hace de frontera natural entre Alemania y la República Checa.

Sin embargo, no es ese panorama de Sajonia sino unos recientes méritos internacionales del alcalde de Freiberg lo que ha puesto a esta ciudad teutona en el candelero. Krüger, político independiente de casi cincuenta años que hasta 2018 militaba en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), participaba el pasado fin de semana en una de las más destacadas fiestas de la élite rusa. A saber, el Baile de Petrowski de San Petersburgo. Lo ha contado el semanario germano Die Zeit en su edición digital a principios de esta semana.

La fiesta a la que acudía Krüger, por lo visto motu propio y costeándose de su bolsillo los gastos, es una cita celebrada con el más absoluto reconocimiento del presidente ruso, Vladimir Putin. El propio Putin protagonizó un mensaje por vídeo en la fiesta felicitando a los organizadores por un «proyecto que nos transporta a los capítulos gloriosos de la historia rusa», según citan al jefe de Estado ruso en Die Zeit. «Los organizadores habían anunciado que querían revivir el código cultural ruso de la antigua época zarista«, abunda el semanario alemán.

Krüger hizo de invitado de lujo en el baile. Pronunció incluso un discurso en el que habló de su «optimismo» respecto a las relaciones germano-rusas. «En el futuro», según dijo Krüger en su intervención, Alemania y Rusia «volverán a encontrar la forma de relacionarse y de superar los momentos difíciles».

Raro es el medio de comunicación alemán que no recoge estos días estas declaraciones de Krüger, pero lo que no ha trascendido son los motivos para el optimismo del alcalde. Desde que comenzó la ilegal guerra de agresión de Rusia contra Ucrania en febrero del año pasado, Alemania y Rusia no han dejado de poner tierra de por medio.

Este 2023, Alemania se ha hecho independiente de las fuentes de energía rusa y eso que, del gas natural de Rusia, el país del canciller Olaf Scholz se había hecho dependiente. En 2021, el 55% del gas natural que importaba Alemania procedía de Rusia.

La relación germano-rusa ha dado un vuelco en su política exterior a raíz de la invasión contra Ucrania. Se encuentra en uno de sus peores momentos desde hace en décadas. Además, con Scholz en la Cancillería Federal, Alemania ha pasado a exportar ingentes cantidades de armas a una zona de conflicto, Ucrania, algo que en Berlín era un tabú no hace tanto tiempo atrás. Es más, Alemania se ha convertido en el país europeo que más ayuda militar a Ucrania ha comprometido, según las cuentas del Instituto para la Economía Mundial de Kiel (IfW).

Estas circunstancias no evitaron que el alcalde de Freiberg se pensara dos veces su último viaje a Rusia. Krüger actuó aparentemente guiado por su optimismo, sus ganas de participar en una buena fiesta de aires zaristas y, sobre todo, tras ser invitado por su amigo y organizador de la cita, Hans-Joachim Frey. Este influyente hombre de negocios del sector cultural teutón forma parte del grupo de personalidades germanas afines a Moscú. Según recoge el diario Die Welt, a principios de este año, Frey recibía de manos de Putin la Orden de San Jorge. Entonces manifestó: «estoy del lado de Rusia».