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El cártel de Sinaloa habría realizado pagos de entre dos y cuatro millones de dólares para financiar la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) del 2006, a cambio de protección y autorización para designar al Procurador General de la República.

Una investigación realizada por la DEA y la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York entre el 2010 y 2011 obtuvo ‘pruebas sólidas’, entre las que se incluyen grabaciones de testigos que participaron directamente en la entrega y recepción del dinero, y que ahora han visto la luz gracias a la investigación de la periodista mexicana Anabel Hernández. La noticia ha salpicado de lleno la campaña de las presidenciales del próximo 2 de junio, en las que la candidata oficialista Claudia Sheinbaum se sitúa como máxima favorita según todas las encuestas.

Los primeros contactos se produjeron en el hotel Nuevo Vallarta de Nayarit a finales del 2005, poco después de que López Obrador renunciase a su cargo como jefe de gobierno de la capital para contender por la Presidencia. El narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, miembro de la cúpula de ‘La Federación’ junto a Ismael ‘El Mayo’ Zambada y Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, fue quien lideró las negociaciones del grupo criminal a través de varios lugartenientes, como Edgar Valdez Villarreal, alias ‘La Barbie’, Roberto Acosta, alias ‘El R’, y Roberto López Nájera, responsable del pago de sobornos a autoridades. Por parte del gobierno, los encargados de recibir el dinero y canalizarlo a la campaña fueron Nicolás Mollinedo, chófer inseparable de AMLO, Mauricio Soto, actual miembro del Congreso Nacional del oficialismo, Francisco León, candidato a senador estatal por el PRD, y el empresario Emilio Dipp Jones.

Las entregas de dinero se realizaron en una casa ubicada en la calle Aristóteles 131 de Polanco, uno de los barrios más exclusivos de la capital mexicana, y en un restaurante de carne de la misma zona, ubicado en la avenida Campos Elíseos.

Según consta en los informes elaborados por EEUU, el 15 de junio del 2006, tras terminar un acto de campaña en Vado del Río Balsas, en el estado de Coahuila, el propio López Obrador habló directamente por teléfono con ‘La Barbie’ para agradecer el apoyo económico del cártel de Sinaloa y pedirle que, cuando llegara a la Presidencia, le ayudase a reducir los niveles de violencia en el país. Dos semanas después de esa conversación, el 2 de julio, Felipe Calderón ganó las elecciones por un margen de menos de 250.000 votos frente a López Obrador, quien movilizó a sus votantes para bloquear durante varios meses la Avenida de la Reforma y denunciar un «fraude electoral» que nunca pudo probar.

Al margen de las pruebas recabadas por la DEA, en las que se constató la entrega, recepción y canalización del dinero ilícito, Anabel Hernández ha confirmado la veracidad los hechos a través de los testimonios de «dos personas que estuvieron presentes en al menos una de las reuniones entre los protagonistas, una cercana al equipo de AMLO y otra integrante del cártel de Sinaloa», según explica en su artículo publicado en DW.

Tal y como se evidenció durante el juicio contra ‘El Chapo’ Guzmán celebrado en EEUU, el cártel de Sinaloa no sólo habría comprado la voluntad del equipo de López Obrador, sino que también habría sobornado al entorno de Felipe Calderón, quien llegó al poder prometiendo declarar ‘la guerra al narco’. En febrero del 2023, un tribunal de Nueva York declaró a su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, culpable de narcotráfico y delincuencia organizada. Su sentencia, que podría oscilar entre los 20 años de prisión y la cadena perpetua, se conocerá el próximo 27 de marzo.

En su conferencia diaria de prensa, conocida como ‘Mañanera’, AMLO calificó las acusaciones de «falso, una calumnia» y acusó a la prensa de realizar «prácticas inmorales» y estar «muy subordinada al poder». El presidente mexicano rechazó que fuera a presentar demandas o juicios formales contra los periodistas involucrados en la investigación y denunció que «no hay ninguna prueba, son unos viles calumniadores, aunque los premien como buenos periodistas».

Por su parte, Anabel Hernández anunció que, en los próximos días, se publicará la segunda parte de su trabajo en el que responderá a los siguientes interrogantes: ¿por qué no se sabía hasta ahora de esa investigación?, ¿qué pasó después?, ¿hubo detenidos?.