El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este viernes por mayoría una resolución para que se permita un aumento de ayuda humanitaria en Gaza, en una decisión que contó con 13 votos a favor y la abstención de Estados Unidos y Rusia. Pese al acuerdo tras una semana de demoras y duras negociaciones, la decisión ratifica la férrea postura de Washington con respecto a la guerra con un texto diluido que evitó hablar de un alto el fuego y que rebaja de forma considerable las metas iniciales de la resolución.

Lo aprobado solicita «medidas urgentes para permitir inmediatamente el acceso humanitario seguro y sin obstáculos», además de «crear las condiciones para un cese sostenible de las hostilidades», una variación considerable con respecto a «la suspensión urgente de hostilidades» que mencionaba el enunciado anterior presentado por Emiratos Árabes Unidos y que respaldaban varios de los países europeos en la mesa, incluyendo a Rusia, a favor de un alto el fuego.

El otro caballo de batalla era el control por parte de la ONU de la entrada de ayuda humanitaria a la franja, un punto de discordia para EEUU por el temor de Israel, su principal socio en la zona, a que se colaran armas y equipo militar de contrabando para ayudar a los militantes de Hamas. Será, finalmente, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien se encargue de nombrar un coordinador responsable de «facilitar, coordinar, monitorear y verificar» que el cargamento de ayuda sea de naturaleza humanitaria, quien también «consultaría a todas las partes relevantes».

La resolución, con naturaleza de carácter vinculante, no significa, ni mucho menos, que se vaya a detener la guerra. El miedo a que EEUU volviera a ejercer su poder de veto sobre la resolución obligó a buscar un acuerdo de mínimos para paliar la catástrofe humanitaria en Gaza. Lo visto este viernes en Nueva York deja claro que Washington sigue estando solo en su apoyo a Israel. Ni siquiera la furia contenida de sus colegas árabes y europeos en el seno del Consejo de Seguridad durante la semana les hizo variar su postura de apoyo incondicional a la invasión por tierra y aire de Gaza, con un saldo provisional de más de 20.000 muertos, de acuerdo a las autoridades sanitarias palestinas. La votación debería haberse producido hace días, pero no había sido posible llegar a un acuerdo hasta ahora.

Finalmente, el jueves por la noche se produjo la fumata blanca. La embajadora de EEUU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, reconoció ante la prensa que habían trabajado de forma «diligente» para poner en marcha «un mecanismo que apoya la asistencia humanitaria» junto con Egipto y el resto de la coalición de países árabes, sin compartir cómo votaría su país. Se guardaron ese as en la manga hasta el final, en una nueva señal inequívoca de su compromiso con el gobierno de Benjamin Netanyahu.

La explicación del acuerdo estaba en el texto que comenzó a circular poco después donde ya no se incluía la petición de alto el fuego que vetó EEUU el pasado 8 de diciembre. En su lugar se pedía dar «pasos decisivos» para facilitar el ingreso de ayuda humanitaria, dejando una sensación agridulce incluso tras su ratificación. «Sabemos que este no es un texto perfecto. Solo un alto el fuego podrá detener el sufrimiento», indicó Lana Nusseibeh, la embajadora de Emiratos Árabes Unidos ante la ONU que ha estado liderando las negociaciones. Guterres, por su parte, insistió en la urgencia de «un alto el fuego humanitario» como algo «necesario si queremos que la ayuda humanitaria sea eficaz».

Los datos de la organización que lidera hablan de unas 576.600 personas en Gaza que se han quedado sin alimentos por completo, y de un 100% de la población expuesta a inseguridad alimentaria aguda, la situación más grave a nivel mundial en estos momentos. De acuerdo a Steve Taravella, portavoz del Programa de Mundial de Alimentos, «el número de personas que enfrentan niveles catastróficos de hambre en Gaza es cuatro veces mayor que el número total de personas que enfrentan esos niveles de hambre en todo el mundo. Taravella predice que si el ritmo actual de bombardeos y asedio se mantiene en Gaza, se producirá una hambruna generalizada en febrero.

Además del peso que suponen los más de 20.000 muertos sobre el expediente del ejército israelí, un análisis publicado por The New York Times asegura que las fuerzas comandadas por Herzi Halevi usaron una de sus bombas con más capacidad de destrucción para golpear zonas designadas como seguras para la población civil palestina. Se trata de una investigación centrada en 2.000 vídeos en una zona del sur de la franja de Gaza donde presuntamente podían estar a salvo los civiles palestinos.

En el análisis, los periodistas del Times descubrieron socavones de tierra que solo podrían haber sido causado bombas de una tonelada. Un portavoz del ejército israelí indicó que la prioridad es destruir a Hamas sin causar bajas entre la población civil, aunque cuestiones de este tipo tendrán que ser analizadas en «una etapa posterior».

Este viernes volvieron a ordenar a la población del centro de Gaza que se desplace hacia el sur de inmediato a medida que sigue el avance de sus tropas en el norte y sur del territorio palestino. La orden de evacuación afecta a la zona de Al Bureij, junto a un campo de refugiados.