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Tal como se preveía, el excéntrico sultán Ibrahim Sultan Iskandar de Johor ha sido elegido este viernes como nuevo rey de Malasia. La pujante nación del sudeste asiático, de 37 millones de habitantes, tiene un sistema político único en el mundo, ya que se trata de una Monarquía parlamentaria electiva rotatoria en la que el soberano que ejerce la Jefatura del Estado lo hace por mandatos de cinco años, tras ser elegido para el cargo en una votación en la que participan los nueve sultanes con los que cuenta la confederación.

El sultán Ibrahim asumirá sus funciones el próximo 31 de enero, cuando concluye el mandato del actual rey, Sultan Abdullah, gobernante del sultanato de Pahang.

Ibrahim Iskandar, el 25º sultán de Johor, es uno de los soberanos más ricos del mundo -su patrimonio está valorado en más de 750 millones de dólares, según Forbes– y uno de los más ostentosos. Entre los grandes caprichos de Ibrahim destacan los coches. La flota real cuenta con más de 300 vehículos, y no hay sitio para los seiscientos. Tiene decenas de Rolls-Royces, Bentleys, Aston Martin, BMW de altísima gama…, todos tuneados a gusto del monarca.

Destaca un Mercedes de 1936 que Hitler regaló a la familia real de Johor. Para que las carrocerías no sufran los rigores del calor y el polvo del desierto, el sultán ha hecho construir enormes garajes en los que nunca se apaga el aire acondicionado y todo un ejército de mecánicos se dedica con esmero a abrillantar las culatas a diario. El sultán adquirió también el camión más caro del mundo, que se parece a los de los Transformers, con bordados de oro en los asientos, pantallas planas de televisión, una cama gigantesca y hasta cocina. Por la misma época, compró un avión Boeing 737, valorado en unos 90 millones de euros, a los que hay que añadir la chapa y pintura. El sultán se empeñó en que barnizaran todo el aparato con pintura de oro.

En 2018, el refulgente avión aterrizó en nuestro país en el aeropuerto de Manises, ya que el que era propietario del Valencia C.F., el empresario singapurense Peter Lim, se decía muy amigo tanto del sultán como de su primogénito, el heredero del trono.

El difunto padre del sultán Ibrahim, el sultán Iskandar, el sultán Ismail fue el último gobernante de Johor en ser Yang di-Pertuan Agong -equivalente a rey- entre 1984 y 1989.

Malasia es una confederación de 13 estados y tres territorios federales. Cada nuevo rey es elegido en un cónclave de sultanes electores tan misterioso y cargado de rituales como el del colegio de cardenales que designa a cada Papa por inspiración del Espíritu Santo.

El 31 de enero, la capital del reino, Kuala Lumpur, celebrará los fastos de entronización, con desfile militar, la presencia de las principales autoridades políticas de la nación y la asistencia de decenas de miembros de las familias reales malasias. Predominará, como manda la tradición, el amarillo, el color ligado a la realeza en todo el sudeste asiático.

El rey de Malasia, igual que en las monarquías parlamentarias occidentales, cumple un papel fundamentalmente protocolario. Sin embargo, no hay que desdeñar su importancia. En primer lugar, porque al tratarse de una confederación de estados, el monarca representa la unidad de todo el reino. Pero, además, su figura se ha convertido en garante del respeto a las distintas etnias y minorías religiosas de la nación. Esto es algo especialmente importante en una zona del mundo donde los conflictos interétnicos están a la orden del día. La Constitución de la confederación presta especial atención al respeto de las minorías y, aunque los reyes siempre pertenecen a la mayoritaria etnia malaya, deben velar por su integración y trato igualitario.

Los reyes de Malasia permanecen en la Jefatura del Estado durante periodos no prorrogables de cinco años. Aunque en fechas recientes se han vivido situaciones de crisis. Como la de 2019, cuando el sultán Mohamed V de Kelantan abdicó, poniendo fin a semanas de especulaciones sobre su futuro en medio de rumores sobre su boda con una ex reina de la belleza rusa. Era la primera vez que un rey de este país de mayoría musulmana abdicaba desde la independencia del Reino Unido en 1957.