• Francia Macron sustituye a la primera ministra de Francia, Élisabeth Borne

Francia ya tiene nuevo primer ministro, el que tiene como misión desatascar la situación de bloqueo político que vive el Gobierno, sin mayoría en la Asamblea y con problemas para aprobar reformas. El presidente francés, Emmanuel Macron, que relevó ayer del cargo a Élisabeth Borne, ha nombrado como sustituto al actual titular de Educación, Gabriel Attal, que se convierte así en el primer ministro más joven en la historia de la V República, según ha confirmado el Elíseo. Attal entró en las quinielas a última hora del lunes, tras días de especulaciones sobre quién podría reemplazar a Borne.

Si el Gobierno ha estado dirigido hasta ahora por una tecnócrata de 62 años, el encargado de relanzar el mandato de Macron tiene un perfil radicalmente distinto. El francés, de 34, es uno de los macronistas más fieles al presidente, y el favorito para sucederle. Considerado una de las grandes promesas de la política francesa, ha sido portavoz del Gobierno y ha pasado por la cartera de Cuentas Públicas, hasta que fue nombrado titular de Educación el pasado verano, en la última remodelación de Gobierno.

El anuncio se ha hecho a final de la mañana, tras horas de mucho suspense y en medio de una situación un tanto surrealista, cuando los líderes políticos ya reaccionaban a un nombramiento que aún no se había confirmado de manera oficial. Aunque Attal partía como favorito, ha despistado el hecho de que siguiera con su agenda normal y participara en una reunión en el ministerio, donde se ha dirigido a la comunidad educativa.

«Sé que puedo contar con su energía y su compromiso para implementar el proyecto de rearme y regeneración que anuncié. Fiel al espíritu de 2017: superación y audacia. Al servicio de la Nación y de los franceses», ha dicho Macron en X (antes Twitter).

Había dudas sobre el alcance de la remodelación, pues el Gobierno cuenta hoy con 39 miembros y se especulaba con cambios en otras carteras, que se precisarán en los próximos días. Según la cadena BFM, algunos ministros del Gobierno como el de Interior, Gérald Darmanin, o el de Economía, Bruno Le Maire, se oponían a su nombramiento, al considerarlo demasiado joven y sin experiencia.

En el traspaso de poderes, Attal ha dicho que el hecho de que «el presidente más joven de la República» le haya nombrado como el primer ministro más joven «es un símbolo de audacia y de movimiento». «Quiero preservar el control de nuestro destino y liberar nuestro potencial francés», ha señalado, para recordar que una de sus prioridades en el nuevo cargo será la escuela.

Las reacciones no han tardado, incluso antes de la comunicación del Elíseo. Jordan Bardella, presidente de Reagrupamiento Nacional, ha dicho en X que «nombrando a Attal, Macron quiere aprovecharse de su popularidad en los sondeos» para salvar su segundo mandato. Jean Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa, ha dicho que la función de primer ministro «desaparece» con este nombramiento.

Este cambio de ficha en el Ejecutivo ilustra el momento de fragilidad que vive Macron en su segundo mandato. Fue reelegido hace año y medio. Sin mayoría en la Asamblea, tiene las manos atadas para seguir aprobando leyes, mientras la extrema derecha de Marine Le Pen subiendo en los sondeos. Esto ocurre, además, cuando Francia afronta un momento complejo: se prepara para unos Juegos Olímpicos que pondrán a prueba la seguridad en el país y en junio se celebran elecciones europeas, que dan ventaja en las encuestas a Le Pen.

Reconducir el mandato

En medio de esta tormenta perfecta, Macron intenta reconducir su mandato, que ya arrancó maltrecho al perder la mayoría parlamentaria. Le quedan casi cuatro años al frente del país, antes de que se celebren las presidenciales de 2027. Sin mayoría en los escaños, el Gobierno necesita buscar apoyos para aprobar las reformas, pero la realidad es que cada vez cuenta con menos, como se ha visto con la tramitación de la ley de inmigración.

Su aprobación ha sido lo que ha provocado la salida de Borne, que deja el cargo y pasará a ser diputada por Calvados. En Francia el presidente es el que marca las grandes reformas que quiere llevar a cabo en el país y el primer ministro es el encargado de ejecutarlas. Por eso, es el primero al que se sacrifica cuando hay una crisis, el «fusible» del presidente.

Borne ha agradecido a Macron la confianza depositada y ha expresado el reconocimiento a los parlamentarios de la mayoría, «en un contexto inédito, que han resistido. Seré pronto uno de ellos como diputado. Estoy contenta de poder servir a mi país». También «a los parlamentarios de la oposición que han optado por el diálogo y el compromiso, más que por el bloqueo y la obstrucción», ha dicho. Tras su discurso ha recibido aplausos. Attal ha alabado: «Has sido una primera ministra de acción y coraje».

Borne se marcha tras casi dos años caóticos y controvertidos en los que ha logrado sacar adelante, con mucha polémica, las dos grandes reformas de este segundo mandato de Macron: la de las pensiones y la de inmigración. Ya quedó tocada por la primera, que se aprobó la pasada primavera tras meses de violentas protestas. Ahí se especuló con su marcha, pero Macron la mantuvo en el cargo.

Su salida definitiva la ha precipitado la tramitación de la ley de inmigración, que ha abierto una brecha dentro del macronismo, pues algunos ministros la consideran demasiado dura. De hecho, salió adelante con el apoyo del partido de la líder de extrema derecha Marine Le Pen, que reivindicó una «victoria ideológica».

Este es el segundo cambio de Gobierno que hace Macron desde que fue reelegido en 2022, aunque hay serias dudas sobre si el cambio de primer ministro va a apaciguar la situación política. Como señala Le Figaro en su editorial, «cambiar un rostro en la cúpula no cambia nada del panorama general».