• Directo Última hora de la guerra

El presidente francés, Emmanuel Macron, arrancaba este martes un viaje de dos días a Israel con una misión complicada: mostrar su apoyo a Israel en la lucha contra Hamas pero, a su vez, marcar los límites a su actuación en Gaza para que no haya más ensañamiento con los civiles. La lucha contra el terrorismo «debe ser sin tregua, pero no sin reglas, porque somos democracias que luchamos contra el terrorismo, pero que respetamos las reglas de la guerra», ha dicho Macron en una declaración conjunta tras reunirse con Benjamin Netanyahu en Tel Aviv.

Como muestra de este respaldo, Macron ha pedido incluir a Hamas en la coalición internacional que combate el Estado Islámico. Esta se creó en 2014 bajo el liderazgo de EEUU en Siria e Irak para ayudar a estos países a eliminar el Estado Islámico. La aportación francesa se articuló bajo la operación Chammal.

Macron viaja a Israel después de que lo hayan hecho el presidente de EEUU, Joe Biden, el canciller alemán y el primer ministro británico. El presidente quería aportar «una utilidad» distinta con su visita, según fuentes cercanas. De todos los líderes, es el que ha dado el mensaje más contundente en ambos sentidos: al equiparar a Hamas con el Estado Islámico o Al Qaeda, y pedir que se incluya en la lista de objetivos a batir militarmente por la coalición internacional.

También al reivindicar el derecho de Israel a defenderse, pero marcando unas líneas rojas en esta defensa, como es dar «a la población acceso a la ayuda» y «restablecer la electricidad para los hospitales», que la electricidad «no se use para hacer la guerra». Macron es, además, el único que se va a entrevistar con el líder de la Autoridad Palestina, Abu Mazen. Lo hará en Ramala esta tarde. De esta manera va un paso más allá que el resto de líderes.

El francés ha dicho también que para que la paz en la región sea duradera tiene que abrirse un proceso político en el que la causa palestina se tenga en cuenta. «Hamas debe ser combatido, pero la causa palestina debe ser escuchada», ha pedido. Macron se decanta por una solución con dos Estados: «Israel debe aceptar el derecho legítimo de los palestinos a un Estado, con la seguridad de Israel como primera condición», ha dicho el presidente.

La visita tiene un mensaje en clave externa, pero también interna. Francia tiene la comunidad judía más grande de la Unión Europea. En las últimas semanas se han producido 588 ataques antisemitas en el país y se ha detenido a más de 300 personas implicadas. Pero también es el país con población musulmana más importante, pues son un 10%.

Francia, además, acaba de sufrir un atentado terrorista hace semana y media en el que murió apuñado un profesor a manos de un hombre simpatizante del Estado Islámico. «Luchamos contra un enemigo común» que es el terrorismo, ha dicho Macron. «El Estado Islámico no es un problema que esté a miles de kilómetros, sino en la banlieue de París», ha aventurado Benjamin Netanyahu en su declaración. «Estamos en guerra. Es la civilización contra la barbarie», ha señalado.

Hay 30 ciudadanos francoisraelíes fallecidos desde los ataques terroristas del 7 de octubre y hay otros nueve que están desaparecidos o tomados como rehenes por Hamas. Macron se ha reunido nada más llegar con los familiares de algunas de las víctimas y ha dicho que la prioridad es liberar a los rehenes.

La escalada del conflicto ha provocado mucha polarización en Francia, sobre todo por la ambigüedad de algunos dirigentes de La Francia Insumisa al calificar a Hamas de grupo terrorista. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, prohibió las manifestaciones propalestinas para evitar desbordamientos, pero el Consejo de Estado suspendió la decisión. La convocada el pasado domingo se pudo celebrar.

Macron se va a reunir este miércoles con otros dirigentes regionales, en concreto el Rey de Jordania y el presidente de Egipto. Ha advertido también del riesgo que hay de que el conflicto se extienda en la región y ha señalado que Hizbula o Irán deben mantenerse al margen: «Los que amenazan, que no corran el riesgo de abrir un nuevo frente» porque esto sólo «añadirá más lágrimas a las lágrimas y más sangre a la sangre».