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José Manuel Albares aterrizó anoche en Qatar. El ministro de Asuntos Exteriores comenzó una gira de dos días que le llevará a reunirse con sus homólogos de Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes. El objetivo del jefe de la diplomacia española en este viaje está claro: consensuar posturas para lograr frenar la escalada del conflicto en Oriente Próximo y encontrar las bases para una futura paz entre Israel y Palestina. Albares se emplea en esto desde el pasado 7 de octubre, y la paz en Oriente parece el objetivo de la legislatura del Ministro, que lucha por posicionar a España como intermediario en el conflicto.

Cuando se van a cumplir cuatro meses desde el ataque de Hamas a Israel que provocó 1.200 muertos y desencadenó este nuevo conflicto en la Franja, Albares da un nuevo paso para visibilizar el papel de España. En este tiempo de guerra, el ministro ha hablado con sus homólogos de Israel, Jordania, Egipto, Palestina, Líbano, Qatar, Arabia Saudí, Estados Unidos… además de todos los países de la Unión Europea. El jefe de la diplomacia española ha hecho equilibrios para considerar a las dos partes sin cambiar el discurso de España. Así, el 7 de octubre, día del ataque, publicó en la red social X (antiguo Twitter): «Condenamos enérgicamente los gravísimos ataques terroristas desde Gaza contra Israel. Sobrecogidos por esta violencia indiscriminada. Toda nuestra solidaridad con las víctimas. España está firmemente comprometida con la paz, la seguridad y la estabilidad en la región».

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Albares mantuvo esta postura contenida hasta el 11 de octubre, cuando lograron evacuar en dos vuelos del Ejército del Aire a los españoles atrapados en Israel. Tras ello, el jefe de la diplomacia centró los esfuerzos en encontrar el equilibrio, así, garantizó la ayuda a las ONG españolas que están en Palestina pero se reunió con la embajadora de Israel en España. En paralelo, convocó a los embajadores de países árabes, habló con el presidente de la Liga Árabe y, mientras continuaba condenando el ataque de Hamas y pidiendo la liberación de los rehenes judíos, añadió una nueva línea a su discurso: «Debemos unir esfuerzos para el cese de la violencia».

El 14 de octubre, una semana después del ataque terrorista y mientras Israel comenzaba su contraofensiva, Albares pidió por primera vez el respeto al derecho internacional humanitario. Un día después, el jefe de la diplomacia española se apuntó un primer triunfo, pues los 27 firmaron un comunicado conjunto recordando que la solución de dos Estados es la que garantizará una paz duradera en la zona. Esa era la idea que se firmó en la cumbre de Paz de Madrid de 1997 y la que invoca España desde entonces.

A finales de octubre, España dio un paso más y Albares comenzó a hablar de la necesidad de celebrar una conferencia de paz y el establecimiento de dos Estados. La idea fue adoptada por la Unión Europea y por la Liga Árabe. Sólo hay una discrepancia entre las dos organizaciones: mientras la UE dice que el plan de paz pasa por la salida de Hamas de Gaza, la organización de países árabes evita pronunciarse sobre ese grupo terrorista, respaldado por Hizbulá. Esta discrepancia se puso de relevancia en el Foro Regional Mediterráneo, celebrado en noviembre en Barcelona. Dos semanas después, Pedro Sánchez visitó Egipto y provocó una crisis diplomática con Israel después de expresar frente al paso de Rafah sus dudas sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario por parte de Netanyahu.

A pesar de que la embajadora en España, Rodica Radian-Gordon fue llamada a consultas y permaneció 40 días fuera, ningún miembro del Ejecutivo cambió de postura. No sólo eso, sino que España volvió a avanzar en su discurso. Albares pidió «un alto el fuego permanente» en Gaza, e inició una gira por Líbano e Irak para trabajar en la desescalada de la tensión. Estos primeros viajes se suman al que empieza hoy por el Golfo, con la idea de escuchar en Qatar y en Riad a dos intermediarios claves en la mediación en el conflicto.

Albares, además, anunció ayer la donación de 3,5 millones de euros más a la Agencia de la ONU que trabaja con los Refugiados Palestinos (UNRWA). Un mensaje que muestra una vez más el camino coherente llevado a cabo por la diplomacia española. Después de que se publicara que 12 miembros de la UNRWA participaron en el ataque de Hamas, 20 países -entre ellos Estados Unidos-, suspendieron la ayuda a esta agencia de Naciones Unidas. España, sin embargo, ha confirmado de nuevo su apoyo, afirmando que la oficina atraviesta una situación desesperada: «Hay un grave riesgo de que sus actividades humanitarias en Gaza se paralicen en pocas semanas».