• Irán «Nada ha vuelto a ser lo mismo»: El control en las calles marca el aniversario de la muerte de Mahsa Amini

Las autoridades iraníes llevan días desplegando sus fuerzas armadas en varias ciudades del país y forzando a decenas de comercios a no secundar huelgas, en un intento de contener cualquier protesta en la calle. Este sábado se conmemora el primer aniversario de la muerte de Mahsa Jina Amini, la joven que falleció en custodia policial tras ser detenida por no vestir correctamente el velo islámico.

Las imágenes de Amini en el hospital, con claros signos de haber sido golpeada durante su detención, desataron una ola de protestas que se extendieron por todo el país. Miles de mujeres salieron a la calle a quemar sus velos o a cortarse el pelo en un acto de protesta para pedir más libertades y el fin del régimen político actual. El movimiento de protesta se convirtió en un grito contra la crisis económica y contra la autoridad del ayatolá Alí Jamenei, que secundaron en todas las ciudades del país diferentes estratos de la sociedad.

Tropas armadas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) estacionaron hace días en la casa de la familia de Amini, en su ciudad natal de Saqez, donde la joven está enterrada. Las autoridades detuvieron al tío de Amini, según señala Shiva Nazar Ahari, activista fundadora del Comité de Reporteros por los Derechos. En la madrugada del sábado también detuvieron al padre de Mahsa Jina, Amjad Amini, para interrogarlo, aunque horas después fue liberado, según supo la radio iraní Farda.

«Las fuerzas de seguridad detuvieron hoy a Amjad Amini y luego lo devolvieron a su casa tras presionarlo con no conmemorar el aniversario de la muerte de su hija«, señaló la red de Derechos Humanos del Kurdistán, en la provincia natal de los Amini. La familia de la joven tenía previsto rendirle homenaje en el cementerio, pero no ha sido posible por la presión de las autoridades.

El despliegue policial se ha extendido a otras ciudades con el intento de sofocar pequeñas protestas contra el líder supremo. En Teherán y otras ciudades importantes del noreste del país como Mashhad o Shiraz, en el sur, decenas de personas desafiaron a las autoridades en la noche del viernes y salieron a la calle coreando: ¡Muerte al dictador!» y «Mujer, vida, libertad!», éste último es el emblema de la causa de Mahsa Jina Amini, que creó una ola de solidaridad tanto dentro de Irán como de millones de mujeres en otros países.

En las ciudades kurdas de Marivan y Abdomen, las fuerzas de seguridad no lograron impedir que grupos de manifestantes encendieran hogueras en algunas zonas y gritaran consignas. Las protestas también se han extendido en las redes sociales, donde usuarios anónimos han colgado imágenes conmemorando el aniversario de la muerte de la joven.

Hace dos meses, en una muestra de unidad entre partidos kurdos, seis formaciones convocaron una huelga general prevista para este sábado, por los «pasos irreversibles e imparables» que llevaron a cabo los miles de iraníes que salieron a la calle a protestar por la violencia policial. Según el medio IranWire, decenas de comerciantes han sido convocados en los últimos días para acudir a departamentos de inteligencia, principalmente en la ciudad natal de Amini, en Saqez, y han sido obligados a firmar un papel conforme no secundarían el parón reivindicativo. El medio informó de al menos 50 comerciantes sometidos a duros interrogatorios.

En el último año el régimen iraní ha respondido con dureza las proclamas en la calle, con más de 20.000 iraníes detenidos, mientras que 500 personas han sido asesinadas, en su mayoría a tiros, a manos de las fuerzas de seguridad. Cerca de veinte personas han sido condenadas a muerte por su participación en las protestas y siete de ellas ya han sido ejecutadas. Por su parte, Teherán insiste en que las protestas están instigadas «por poderes extranjeros» y ha advertido en varias ocasiones que quién se sume a las manifestaciones pagará un alto precio.

Al margen de la falta de libertades, el país sufre una severa crisis económica, con una alta inflación que ha empeorado con las sanciones extranjeras. En la víspera del aniversario por la muerte de Amini, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia anunciaron la imposición de nuevas sanciones contra individuos y entidades, al tiempo que reafirmaron su «compromiso con el valiente pueblo de Irán». En ciudades de todo el mundo como Estambul, Madrid, París o Bruselas se llevaron a cabo protestas para conmemorar el asesinato de Amini y reivindicar una mejora de los derechos civiles para los iraníes.