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La disidencia del Ejército Republicano Irlandés (IRA) ha apuntado contra el destacado veterano de la ya desarmada organización, Gerry Kelly, en su primera actuación pública desde que el Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI) admitió la filtración pública de datos personales de todos sus operarios. La identidad, rango y localidad del puesto de trabajo de los 10.000 agentes y empleados civiles del PSNI se publicaron en Internet este mes en un aparente error humano interno.

El jefe de la fuerza, Simon Byrne, afirmó estar «convencido» de que radicales del autollamado Nuevo IRA u otro grupúsculo opuesto al proceso de paz han accedido al archivo policial. El fichero estuvo visible para cualquier usuario durante al menos tres horas antes de ser retirado de la web. El listado se subió a la plataforma digital en respuesta a una consulta de la ley de Libertad de Información.

Fue un grave fallo en la protección de datos confidenciales que no compete únicamente al inestable territorio de Irlanda del Norte. Este martes, la Policía de Norfolk y Suffolk, en el este de Inglaterra, reveló que ha difundido información personal de 1.230 personas, incluidos víctimas y testigos de crímenes. En este caso, la fuerza atribuye el potencial delito a una «cuestión técnica» mientras que el PSNI admitió «error humano».

En Belfast, una versión del listado de la plantilla policial, con los apellidos de los agentes borrados, apareció pegada a un muro frente a la sede del Sinn Fein en Falls Road, la arteria del histórico barrio nacionalista. Sobre el listado se había insertado una fotografía de Kelly, ex preso del IRA y miembro de la ahora disuelta Asamblea autonómica, con un explícito mensaje: «Gerry, sabemos quiénes son tus colegas».

«Es un obvio intento de republicanos disidentes para intimidarme. Y más siniestro aún, es una muy pública señal de que los disidentes tienen acceso a la información confidencial del documento filtrado. Representa una amenaza muy real para los oficiales y el personal civil afectados», declaró Kelly, portavoz del Sinn Fein en asuntos de policía y seguridad.

«Intimidación y atentados»

El jefe de la PSNI, que suspendió las vacaciones para lidiar con el embrollo, da por supuesto que el Nuevo IRA estará planificando una campaña de intimidación y atentados, además de «generar miedo e incertidumbre» entre sus miembros. Reclutas de la comunidad nacionalista y católica se sienten más vulnerables a un ataque del grupo de radicales que renegó del tándem Sinn Fein-IRA cuando los entonces dirigentes del movimiento, Gerry Adams y Martin McGuinness, respaldaron el Acuerdo de Viernes Santo, de 1998.

La disidencia dejó su mortal marca el 15 de agosto del mismo año. Un coche bomba estalló en la calle comercial de Omagh, en el oeste del territorio, matando en el atentado a 29 británicos, irlandeses y españoles. El escolar Fernando Blasco y la monitora Rocío Abad visitaban ese sábado la ciudad con sus compañeros del viaje de estudios a Irlanda. Las víctimas fueron recordadas en actos públicos y privados, durante el fin de semana y este día de la Virgen.

El 25 aniversario de la masacre coincide con un vacío de poder en Stormont, donde el principal partido unionista, DUP, boicotea el autogobierno en protesta de los tratados del Brexit. A su vez, el Nuevo IRA está aglutinando a los violentos y retando la estabilidad de Irlanda del Norte. En febrero, se responsabilizó del intento de asesinato del detective John Cadwell cuando salía con su hijo del pabellón de deportes de Omagh.

Sinn Fein, dijo Kelly esta semana, no va a ser «intimidado por grupos disidentes que carecen de un respaldo real y no ofrecen más que trastorno y amenazas». «Deberían disolverse y poner fin a sus actividades contra de la comunidad», urgió el antaño pistolero del IRA. El líder del DUP, Jeffrey Donaldson, defendió que no es el momento de «dejar sin liderazgo» al PSNI.