Actualizado
  • Europa Boris Johnson respalda la rebelión ‘tory’ contra la Ley de Inmigración de Sunak
  • Reino Unido Sunak y Starmer dan el pistoletazo de salida a las elecciones británicas

La migración ha reactivado las profundas divisiones del Brexit en el Partido Conservador, con al menos 60 diputados del ala dura de los tories desafiando al premierRishi Sunak y bombardeando con enmiendas la así conocida como Ley de Ruanda para deportar a los solicitantes de asilo al país africano.

Sunak tuvo que hacer frente a la mayor «rebelión» en sus filas desde su llegada Downing Street en octubre de 2022, comparada por los analistas con la que tuvo que afrontar Theresa May para defender su frustrado acuerdo del Brexitblando, derrotado en el Parlamento en enero de 2019.

El premier aguantó al timón en medio de la tormenta desatada en sus filas y defendió su política migratoria con los números en la mesa, alegando la caída en un tercio (de 43.774 a 29.437) de las travesías de inmigrantes irregulares en el Canal de la Mancha en el último año.

Sunak defendió su versión de la Ley de Ruanda asegurando que las garantías introducidas y el acuerdo recién firmado con el país africano serán suficientes para prevenir una nueva intervención del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como la que bloqueó el despegue del primer avión con inmigrantes rumbo a Kigali hace un año medio.

El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, arremetió sin embargo contra el plan Ruanda asegurando que es «una farsa». Starmer anticipó el voto en contra de los laboristas «por razones económicas, prácticas y morales». El Partido Nacional Escocés (SNP) también expresó su boicot a la ley.

Los tories del ala derecha, prácticamente los mismos del European Research Group que en su día cerraron filas por el Brexit duro, plantaron por su parte cara a Sunak por todo lo contrario, reclamando el abandono de la Convención Europea de Derechos Humanos de 1953 y eliminando la posibilidad de apelar los casos de deportación. Desde fuera del Parlamento, el ex premier Boris Johnson dio su apoyo a los «rebeldes», reclamando una mayor firmeza contra la inmigración ilegal.

Uno de los ataques más duros contra la ley de Sunak lo protagonizó su ex secretaria de Interior Suella Braverman en un discurso que reactivó los rumores sobre sus aspiraciones al futuro liderazgo de los tories. Braverman advirtió de que la ley propuesta por el Gobierno allanaría el camino a «una secuela de lo que ocurrió en el verano de 2022, cuando el avión que debía partir hacia Ruanda fue bloqueado por una intervención del Tribunal Europeo de Derechos Humanos».

Braverman se refirió reiteradamente a la Corte de Estrasburgo como «un tribunal extranjero», lo que motivó la intervención de la diputada laborista Stella Creasy: «¿Y la OTAN qué es? ¿Una organización extranjera?» La ex secretaria de Interior y representante del ala dura contraatacó arremetiendo contra la Ley de Derechos Humanos británica, impulsada en su día por los laboristas, que ha permitido el bloqueo sistemático de las deportaciones de delincuentes extranjeros.

Robert Jenrick, ex secretario de Estado de Inmigración, que dimitió por su desacuerdo con Sunak, advirtió que el proyecto de ley del Gobierno presentaba «serios defectos» en su redacción y que las enmiendas propuestas por él y otros diputados tories eran «la última oportunidad para hacerlo bien».

En la cuenta de atrás de la Ley Ruanda, Sunak tuvo que hacer frente incluso a la dimisión en cadena de dos vicepresidentes del partido, Lee Anderson y Brenda Clarke-Smith. La diputada Andrea Jenkyns, al frente en su día de la organización euroescéptica Leave Means Leave, llegó a sugerir que la «rebelión» llegaría acompañada de una moción de censura «para que podamos tener un nuevo y verdadero líder conservador».

El secretario para la Inmigración Ilegal, Michael Tomlinson, intentó quitar pólvora a las divisiones y recalcó que la distancia que separa a Sunak de los rebeldes es de «apenas un pulgada». «A todos nos une la común determinación de hacer que la Ley Ruanda funcione», terció Tomlinson.

El debate se produjo al rebufo de la encuesta de YouGov, por encargo de la British Conservative Alliance, que vaticina una debacle de los tories en las elecciones previstas para este año comparable a la sufrida en 1997 ante Tony Blair. El sondeo, publicado por The Daily Telepraph, otorga al Partido Laborista de Keir Starmer podría una mayoría de 385 diputados frente a 169 del Partido Conservador.

Otra encuesta, de Savanta para The Daily Mail, otorga al Partido Laborista una ventaja de 17 puntos (44% frente al 27%) y revela una fuga de votos del Partido Conservador a Reform UK de Nigel Farage, que se ha propuesto convertir la inmigración en su bandera electoral.