• Margarita II de Dinamarca: Una reina políticamente incorrecta en la cima de la popularidad

Después de anunciar su abdicación, la reina Margarita, por primera vez en la historia, no concluyó su tradicional mensaje de Año Nuevo con el clásico «Dios guarde a Dinamarca». Esta vez, la última, consideró necesario cerrar su discurso dirigiéndose personalmente a todos los daneses: «Dios os guarde a todos vosotros». Un elegante detalle que expresaría su agradecimiento por el fuerte apoyo que siempre le han brindado desde que, en 1972, accedió al trono tras la muerte de su padre, Federico IX.

Margarita II, la monarca más longeva de Europa a sus 83 años, siempre dijo que abdicar no entraba en sus planes porque ser monarca era un «deber de por vida», pero si la salud no acompaña el empeño se convierte en martirio. La delicada operación de espalda a que debió someterse en febrero de 2023 ha acabado anticipando su jubilación: «El tiempo desgasta. Uno ya no puede acometer las mismas tareas que en el pasado. La operación me hizo pensar sobre el futuro, sobre si no era el momento de traspasar la responsabilidad a la próxima generación. He decidido que ahora es el momento adecuado: dejo el trono a mi hijo Federico».

Para saber más

A partir del 14 de enero, el príncipe, de 55 años, sucederá a su madre y se convertirá en Federico X. Muy popular también, pero con la pátina algo deteriorada tras varias meteduras de pata recientes, en especial por su sospechosa escapada madrileña con la socialite mexicana (con abuela materna danesa) Genoveva Casanova, un episodio rodeado todavía por una enorme opacidad desde la Casa Real.

Como afirmaba el pasado día 30 un editorial del periódico más leído del país, el más bien monárquico Jyllands-Posten, si el heredero no endereza el rumbo, sus patinazos amenazan con dilapidar el amplio crédito de que aún goza entre la población. El diario sostiene que el caso Genoveva es un asunto privado que sólo compete a Federico y su familia, pero que debe servirle como advertencia de que en el mundo actual cualquier paso puede ser fotografiado y difundido en redes sociales en cuestión de segundos.

Más absurdo considera que, con motivo de su asistencia a una conferencia sobre el clima celebrada en noviembre en la ciudad de Aalborg, situada 417 kilómetros al noreste de Copenhague, tomase un avión para ser recogido en el aeropuerto por el Audi A8 L Hybrid con matrícula Krone 8 de la Casa Real. El coche hizo el recorrido en ambas direcciones (834 kilómetros en total) sólo para llevar a Federico desde el aeropuerto hasta la sede del evento, un trayecto que se cubre en apenas 10 minutos.

Jyllands-Posten mencionaba también la tardanza con que, en 2022, Federico y su esposa, la princesa Mary, sacaron a su primogénito, Christian, del elitista internado de Herlufsholm después de revelarse la pasividad de la dirección del centro ante constantes casos de acoso, malos tratos e incluso violaciones.

Más grave aún, aunque más lejano en el tiempo, consideraba el editorial que el príncipe, como miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), votase a favor de permitir la participación de atletas rusos en los Juegos de Río de Janeiro 2016 pese a que el Gobierno danés había manifestado su oposición debido a los constantes casos de dopaje que salpicaban a Rusia.

Con todo, la popularidad de Federico sigue siendo altísima. Según una encuesta realizada en diciembre por el instituto Epinion para la cadena pública DR, el 84% de los daneses tiene una opinión positiva del futuro rey. Además, de acuerdo con diversos sondeos, entre el 70 y el 75% de la población apoya la monarquía constitucional como forma de gobierno, un porcentaje que los expertos achacan sobre todo al buen hacer de Margarita II.

Tras el anuncio de la abdicación, incluso los dos únicos partidos abiertamente republicanos del Parlamento danés (el resto, desde socialdemócratas hasta antiinmigración, desea preservar la corona) elogiaron calurosamente la figura de la monarca. «Gracias, reina Margarita, por un notable y equilibrado discurso en tiempos difíciles, pero sobre todo por su labor como reina. Sea uno monárquico o republicano hay que decir que ha desempeñado su trabajo del mejor modo posible», subrayó Pelle Dragsted, portavoz político de la formación de extrema izquierda Lista Unitaria.

En parecidos términos se expresó Karsten Hønge, portavoz político del Partido Popular Socialista: «Debemos elogiar y agradecer el excelente y profesional trabajo realizado por la reina a lo largo de su vida. Merece todo nuestro respeto, ya sea uno monárquico, republicano o algo entre medias». Más entusiasta aún se mostró su líder, Pia Olsen Dyhr: «¡Gracias, reina Margarita, por sus sabias palabras que, una y otra vez, unen a la nación!».

En cualquier caso, la abdicación, la primera de un monarca danés desde Christian II en 1523, ha supuesto una sorpresa absoluta. El anuncio llegó al final del discurso, después de 11 minutos en los que Margarita ya se había referido a la crisis del clima, a la amenaza de la inteligencia artificial, y a las guerras de Ucrania y Gaza, destacando aquí que los «inocentes son las primeras víctimas» y que «todos somos personas, lo cual se aplica tanto a los judíos como a los palestinos».

La periodista más famosa de Dinamarca, Ulla Terkelsen, eterna reportera de televisión y experta en prácticamente todo, incluida, por supuesto, la Casa Real, aseguró que nadie lo esperaba, ni siquiera los principales especialistas en la monarquía: «Creo que a mucha gente por todo el país se le ha debido atragantar el champán. Que se haya podido mantener en secreto habrá sido posible por haber restringido la noticia al círculo más íntimo. Ni siquiera se lo habrán comunicado a los políticos, que son tan cotillas como nosotros los periodistas».