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Quién. Emma Sayle es la fundadora de Killing Kittens, el club de mujeres ‘liberadas’ que organiza fiestas sexuales en las que ellas toman el control. Qué. Su compañía pasó por apuros durante el coronavirus pero renació gracias a la inversión de 190.000 euros del Future Fund, creado por el Gobierno británico para apoyar a las empresas. Por qué. La ‘sexpreneur’ ha lanzado ahora la red social WAX de citas «para los abiertos de mente»

Fue compañera de estudios de Kate Middleton. Juntas estuvieron en la Hermandad de Sloaney, sólo para chicas, hasta que separaron sus caminos. Emma Sayle trabajó luego durante años como relaciones públicas. Y durante una noche de farra en Ibiza al cumplir los 30 se le ocurrió la procaz idea: organizar fiestas sexuales de alto copete en las que las mujeres liberadas tomen las riendas y los hombres se resignen a ceder la iniciativa.

Sayle es ahora la sexpreneur por excelencia en las islas británicas con Killing Kittens (literalmente, matando gatitas). Su radio de acción se ha extendido por toda Europa, EEUU y Australia. Y aunque pasó serios apuros durante el Covid, el rescate del Gobierno británico a través de la llamada Future Fund, sirvió para sacar a flote su compañía.

Cumplidos los 45, casada con el medallista olímpico de hockey James Tindall y en su nuevo papel de madre liberada, Sayle vuelve a acaparar titulares con una nueva vuelta de tuerca al emprendimiento sexual: WAX, la red social de citas para gente de «mente abierta» que cuenta ya con más de 200.000 miembros. En WAX, ellas (y también ellos) pueden explorar sus fantasías sexuales, buscar pareja o comprar entradas para fiestas de «positivismo sexual» como el carnaval erótico en Venecia en febrero, a 175 euros por cabeza y con imprescindible máscara o antifaz.

Detrás de la máscara da título precisamente a su autobiografía, anunciada como «una verdadera historia de sexo, seducción y búsqueda del placer», ambientada en sus «fiestas hedonistas» al estilo 50 sombras de Gray y aderezada con elementos de ficción.

Emma Sayle se quita sin embargo la máscara en sus frecuentes apariciones en los medios, reclamando un espacio propio «para las mujeres que han dejado su matrimonio o han sido abandonadas, que han tenido hijos y que de pronto hacen un alto a los treinta y tantos, cuarenta y tantos o cincuenta y tantos y se dicen a sí mismas: ‘Ha llegado el momento de ser egoísta y no pedir disculpas, y reconocer que soy un ser humano con necesidades y deseos‘».

A esa generación de mujeres liberadas intentó llegar cuando fundó en el 2005 Killing Kittens. El nombre se refiere a una expresión que se popularizó a partir de un meme a principios de siglo: Every time you masturbate… God kills a kitten (Cada vez que te masturbas, Dios mata a una gatita).

Tres son las reglas de oro en las fiestas sexuales de Killing Kittens: las chicas tienen el control, los hombres (que asisten sólo en pareja) adoptan un papel pasivo y «no» significa «no» (el consentimiento es imprescindible). El anonimato es también parte esencial en las orgías.

Sasha, una clienta de algo de algo más de 40 años que participó una reciente fiesta sexual, narró así su experiencia en The Guardian: «Era como el arranque de la maratón de Londres, con gente enmascarada bajando por una gran escalera y quitándose a las 10 de la noche sus trajes y sus faldas, y yo entre ellas…».

Sayle asegura que su misión es la misma que cuando empezó, «empoderar a las mujeres e incitarlas a descubrir su auténtico yo sexual». «El mundo en el que vivimos ha predispuesto a las mujeres en contra de las mujeres», recalca. «Lo que necesitamos es apoyarnos entre nosotras, ser más agradables y no dormir con los maridos de otras… salvo que tengamos el consentimiento».