• España Sánchez reconoce el derecho de Israel a defenderse pero le exige la «protección de los civiles en Gaza» y eleva la ayuda a Palestina
  • Consejo de Ministros Moncloa busca atajar el choque diplomático con Israel desautorizando a Podemos y Sumar: «Sólo hay dos voces autorizadas: el presidente y el ministro»

El objetivo del Consejo Europeo extraordinario celebrado este martes por videoconferencia era mostrar la unidad continental, evaluar la situación en Gaza e Israel tras lo ocurrido en los últimos 10 días y cómo puede afectar a la seguridad de la UE, y estudiar los siguientes pasos, con la esperanza de poder contribuir a una desescalada y a que ataques, bombardeos y represalias no se expandan por la zona. Pero tras algo más de tres horas de reunión, el resultado ha sido más que agridulce. Los líderes europeos han reiterado su condena a lo ocurrido en los kibutzs del sur de Israel y han instado (tibiamente) a Netanyahu a que mantenga la proporcionalidad y el respeto al derecho internacional en su respuesta, pero ni han logrado un consenso para pedir un alto el fuego ni han sido capaces de aparentar estar en la misma línea en la comparecencia posterior de Charles Michel y Ursula von der Leyen, con visiones diferentes sobre lo que el bloqueo a Gaza supone en la práctica.

El domingo, tras una semana de caos, falta de coordinación, mensajes contradictorios, anuncios no colegiados y las críticas más duras de toda la legislatura a la presidenta de la Comisión Europea, los miembros del Consejo Europeo, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 hicieron público un comunicado para fijar su posición y poner orden en casa. Cuatro eran para el equipo de Charles Michel, que consideró indispensable una reunión al máximo nivel, los temas principales que abordar con urgencia. El primero, la ayuda humanitaria, tras rumores, noticias desmentidas y después los anuncios desesperados de que se triplicaría de forma inmediata lo previsto y se abriría un puente aéreo para enviar material a través de Egipto a la Franja de Gaza. El segundo, cómo impedir una escalada y un conflicto regional mayor. El tercero, analizar las consecuencias «para la seguridad de nuestras sociedades. Si no tenemos cuidado, el conflicto tiene el potencial de exacerbar las tensiones entre comunidades y alimentar el extremismo», decía Michel en su tradicional carta de invitación a la reunión, que sirve para sentar las bases de la discusión. En pocos días, los atentados en Francia y Bruselas han «hecho resurgir el fantasma del terrorismo», ha admitido Von der Leyen.

El cuarto elemento, probablemente lo más acuciante en términos de realpolitik, el importante riesgo de «de migración y desplazamientos de un gran número de personas hacia países vecinos que ya cuentan con un número importante de refugiados en su territorio. Si no se maneja con cuidado, existe el riesgo de que se produzcan oleadas migratorias hacia Europa», decía sin tapujos el político belga. No ha habido profundización hoy, conscientes de que las víctimas que se multiplican cada día en la región deberían tener la prioridad, al menos durante unos días.

Tras hablar de todos estos puntos esta tarde, Michel ha incidido en su comparecencia lo que ya estaba claro y consensuado: la condenada a Hamas, la petición de respeto al derecho internacional y humanitario, el compromiso con la ayuda a los necesitados y con Ucrania, que no «será olvidada» por mucho que «Rusia esté intentando beneficiarse de la situación e instrumentalizar» el momento. Pero los 27 no han podido o querido pedir un alto el fuego, no han aprovechado para decirle a Israel que la respuesta se le ha ido de las manos (lo que piensan individualmente cada vez más de ellos) ni han mostrado que puedan tener un rol real.

La UE no tiene ni tendrá en esta cuestión un papel principal. Israel jamás se ha fiado de la UE, siempre ha rechazado sus críticas y ha habido innumerables choques y fricciones. Los palestinos, por otro lado, dependen enormemente de la ayuda (al desarrollo y humanitaria) comunitaria, pero tampoco han dado a los 27 y sus instituciones un rol destacado o tenido muy en cuenta sus sugerencias, peticiones o condenas. Pese a todo, y en estos momentos especialmente críticos, mantiene su forma de trabajar y de abordar la cuestión, cuidando especialmente las formas. «Seguimos resueltos a encontrar una paz duradera y sostenible basada en una solución de dos Estados mediante la revitalización de los esfuerzos en el marco del proceso de paz en Oriente Próximo. Subrayamos la necesidad de colaborar de forma amplia con las autoridades palestinas legítimas y con los socios regionales e internacionales que puedan desempeñar una labor positiva para evitar una escalada mayor», decía el comunicado del domingo.

Mientras los líderes estaban reunidos este martes por videoconferencia llegó la noticia sobre cientos de muertos en el bombardeo israelí de un hospital en Gaza, cuya autoría no está verificada. Michel se refirió a ella como ejemplo de «la dramática posición», pero la alemana se puso de perfil y dijo que no tenia nada que comentar porque no tenía confirmación exacta de lo ocurrido. Como evitó cualquier crítica a la gestión que está haciendo Netanyahu. Al revés, aprovechó todas sus oportunidades para responsabilizar a Hamás de la situación a ambos lados de las vallas. «Si cortas el acceso al agua, si no permites que entre comida, lo que haces no está en línea con el derecho internacional», dijo el presidente del Consejo Europeo sobre el bloque total y los bombardeos de la Franja. «Miren el comunicado», se limitó a decir la alemana en una escapada hacia adelante, pues no hay en el texto del pasado domingo nada sobre esas cuestiones.