• Gran Angular. La Patria Grande sufre un frenazo y augura un cambio de ciclo políticochacan la crisis migratoria a las sanciones contra Cuba y Venezuela
  • Chavismo. La biblia según Maduro

«Este no es el final, pero sí es el principio del final», vaticinó María Corina Machado en sus primeras palabras al país en la medianoche de este domingo. Sonriente, con ese gesto tan suyo de las manos sobre el pecho, escoltada por dos de sus hijos y con la presencia de varios candidatos rivales, la líder de Vente Venezuela llamó a la conformación de una gran alianza nacional para «derrotar a la tiranía» y para levantar una Venezuela «con pilares republicanos y liberales».

La Comisión Nacional de Primarias (CNP) acababa de notificar, pese a los bloqueos en Internet impuestos por el gobierno revolucionario, el triunfo de Machado por aclamación, con el 93% de los votos en las primarias para elegir al candidato que dispute las presidenciales del año que viene a Nicolás Maduro. Lo nunca visto, porque además el número total de votantes, más de 2.300.000, supone otra gran victoria en la lucha contra la dictadura bolivariana, que se acerca a la mayoría parlamentaria de 2015.

En un país sediento de cambio (el 85% lo desea), Machado también derrotaría a Maduro por goleada, ya que le aventaja en más de 40%, según varias encuestas. La inhabilitación sobrevenida contra la líder opositora a finales de junio, ordenada por Nicolás Maduro al comprobar cómo crecía el fervor popular en su gira por el país, va a marcar el juego político en Venezuela durante los próximos meses.

El huracán Machado también se llevó por delante a los partidos opositores tradicionales. «Evidentemente la gente votó contra nuestra forma de hacer política», reconoció este domingo Henry Ramos Allup, líder de Acción Democrática (AD), que se ha desmarcado del desvarío político protagonizado por su candidato, Carlos Prosperi, que amagó con no reconocer las elecciones pese a alcanzar a duras penas el apoyo del 4% de los venezolanos. El resto de aspirantes, que abarcaba todo el espectro político, ni siquiera llegó al 1% de los sufragios.

«Errores, soberbia, exclusión, zancadillas e incoherencias deslegitimaron a la Unidad. La gente votó masivamente por cambio de conducción», reconoció por su parte Freddy Guevara, dirigente de Voluntad Popular (VP), el único de los cuatro grandes partidos que apoyó a Machado en las urnas.

Una de las claves en el éxito electoral de esta outsider, que percutía de forma constante desde dentro del antichavismo contra sus compañeros de filas, es que ha sabido crear un vínculo emocional que en los barrios más populares recuerda al establecido con Hugo Chávez en su primer triunfo allá en 1998. Petare, Catia o Antímano salieron a votar contra viento y marea, contra gases y contra el amedrentamiento.

La comparación estadística del hito ciudadano del domingo con las otras primarias celebradas por la oposición en 2012, que se realizaron con toda la logística aportada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y con la cobertura total de los medios, prohibida este domingo, amplifica la dimensión de la victoria de Machado. Entonces Henrique Capriles, quien disputó las presidenciales de ese año a Chávez y las de 2013 a Maduro, obtuvo 1.923.000 apoyos (64,3%), cifra muy parecida a la que se proyecta para Machado cuando todavía falta buena parte del escrutinio.

«En medio de un cuadro nacional signado por un rechazo masivo al estamento político en general, superior al 70%, muchos venezolanos perciben a Machado como una mujer honesta, valiente y consistente con sus posiciones políticas. Eso pesa mucho cuando los electores están ansiosos por aferrarse a una nueva esperanza. María Corina capitalizó buena parte de esa protesta», subrayó el analista Jesús Seguías, al frente de Datincorp.

La ya abanderada de la oposición unitaria aprovechó su primer día postelectoral para dejar muy claras cuáles son sus prioridades. Machado se reunió con familiares de presos políticos y víctimas de la dictadura: «Son mi absoluta prioridad», les aseguró. Según el Foro Penal, en las mazmorras de Maduro permanecen 267 prisioneros políticos, tras la liberación de seis de ellos la semana pasada favorecidos por los Acuerdos de Barbados.

EEUU mantiene un ultimátum, que expira a finales de noviembre, para que la revolución libere a los presos estadounidenses y a buena parte de los venezolanos, además de que avance en la retirada de inhabilitaciones, en especial la de Machado.

Y todo ello cuando todavía se mantiene el cerco informativo sobre la líder de Vente Venezuela, cuyas entrevistas están vetadas en radio y televisión.