«Me reuní con Yulimar Rojas y me llené de su amor por Venezuela. Todo lo que expresa ella, el amor. Yulimar es la reina del atletismo mundial, es la reina de Venezuela», se congratuló Nicolás Maduro tras recibir a la campeona olímpica de triple salto en Maracay, a dos horas de Caracas, minutos antes de comenzar su programa televisivo semanal, Con Maduro +.

El «presidente pueblo» confirmó que la atleta, que vive y entrena en España, se ha sumado a la campaña para votar en el referéndum que se celebra el próximo domingo en torno al Esequibo, territorio en disputa con la vecina Guyana.

«Defiende, vota y protege. Por la nación que amamos y nos protege. Participa este 3 de diciembre, porque el Esequibo es nuestro», insiste Yulimar en un vídeo promocional que se emite en los canales de propaganda de la dictadura. La saltadora abrazó con efusividad a Maduro y a su mujer, la «primera combatiente revolucionaria», Cilia Flores, tras las celebraciones del 103º aniversario de la Aviación Militar Bolivariana y el 31º aniversario del golpe de Estado fracasado del 27 de noviembre, cuando militares chavistas bombardearon varios puntos de Caracas, incluido el Palacio de Miraflores, provocando casi dos centenares de muertos en las distintas operaciones.

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«¡Unión nacional, unión de toda el alma, de toda la conciencia, unión para consolidar la paz, la soberanía y la integridad territorial. Un regalo hermoso que le ha dado Yulimar a Venezuela», se ufanó Maduro.

La realidad es que esta atleta es la única estrella mundial que acompaña a la revolución chavista tras el abandono de la gran mayoría de la corte de famosos que apoyó a Chávez, sobre todo. Nada queda del grupo comandado por Sean Penn, Naomi Campbell, Maradona, Oliver Stone, Susan Sarandon o Danny Glover. Con excepción de Yulimar, cuya familia se vio beneficiada hace años del programa de viviendas públicas puesto en marcha por el «comandante supremo», sólo personajes de tercera fila acuden al llamado bolivariano.

La apuesta por el Esequibo, olvidado durante dos décadas por la revolución, ha provocado una escalada diplomática con Guyana, incluidas amenazas de «guerra armada». La última de las cinco preguntas que deben contestar los venezolanos en la consulta del domingo propone que este territorio en litigio en la Corte Internacional de Justicia, 160.000 kilómetros cuadrados comprendidos entre el río Esequibo y el Monte Roraima (en cuya cima confluye la triple frontera entre Brasil, Venezuela y Guyana), se convierta en otro estado (región) de Venezuela.

Los hallazgos de oro negro de la multinacional estadounidense ExxonMobil en la zona marítima del Esequibo, han convertido a Guyana, uno de los países más pobres de América Latina, en el que más crece del continente, segundo en el planeta. Los expertos calculan que sus reservas de petróleo alcanzan los 11.000 millones de barriles.