«¡Ya basta de los Machado, ya basta de mentirosos, de extremistas! Son los que han traído el mal durante 20 años a este país», clamó Nicolás Maduro en su primera reacción tras las históricas primarias de la oposición venezolana.

Recién llegado de la cumbre migratoria en México, el «presidente pueblo» aprovechó su programa de televisión «Con Maduro+» para embestir contra la elección del candidato unitario para los comicios del año que viene. «Es la crónica de un fraude anunciado, lo vieron todos los venezolanos, las primarias de la ultraderecha. Están tratando de montar una nueva jugada (en referencia al golpe de Estado de 2002), aprovechar el proceso electoral, perturbar la paz nacional y poner al país en violencia», insistió Maduro, quien redujo la participación (en torno a 2.300.000) personas a entre 550.000 y 700.000.

«¡Cuánto billete (dinero) metieron de España, del norte (EEUU). Habrá sorpresas estos días con información», amenazó el mandamás bolivariano.

El chavismo tenía preparada de antemano su respuesta ante la marea popular que se asomaba en las primarias opositoras. Perdida la calle, siempre queda la propaganda. Y no sólo Maduro. «No hay ni una sola posibilidad, pero ni una, ni media posibilidad de que una persona que esté inhabilitada pueda ser habilitada para participar en una elección presidencial. Así esté vestida, arregladita, peinada. Esta señora no va, que quede muy claro, no va. Bajo ningún concepto», insistió por su lado Diosdado Cabello, número dos de la revolución, ante la plana mayor del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Durante los varios meses que se estiró la campaña electoral de las primarias, Cabello apareció en televisión cada semana para jurar que estas elecciones no se disputarían. A través de los Acuerdos de Barbados entre gobierno y oposición, y por el empeño de Estados Unidos, el chavismo se vio obligado a no impedir las primarias, aunque sí las torpedeó con violencia, hostigamiento y bloqueo informativo.

El antiguo militar acusó a la oposición de haber cometido fraude, una denuncia a la que se unieron los falsos opositores que participan en el órgano legislativo chavista. «Fue un proceso plagado de vicios e irregularidades», disparó el diputado Luis Eduardo Martínez, de la facción de Acción Democrática apoyada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Martínez es uno de los candidatos presidenciales lanzados desde el poder revolucionario para restar votos a la candidatura democrática en las presidenciales del año que viene.

Para saber más

En paralelo a las reacciones políticas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) hizo públicas las preguntas del referéndum que la revolución ha programado para el 3 de noviembre en torno al Esequibo, territorio de Guyana en disputa. «¿Está usted de acuerdo en rechazar por todos los medios, conforme al Derecho, la línea impuesta fraudulentamente por el laudo arbitral de París de 1899, que pretende despojarnos de nuestra Guyana Esequiba?», interpela el gobierno con la primera pregunta.

«Esto es una maniobra de política interna, antes que de política exterior y de defensa de la soberanía territorial», respondió Rocío San Miguel, presidenta de la organización Control Ciudadano para la Seguridad y la Fuerza Armada.

Con este referéndum, la única elección ganable para el chavismo, Maduro pretende agitar una bandera nacionalista para mitigar la efervescencia provocada por la victoria de María Corina Machado. Los yacimientos de petróleo y gas encontrados en el Esequibo van a convertir en la próxima década a Guyana en uno de los países más ricos de la región.