• Latinoamérica Nicolás Maduro se atribuye una victoria sin credibilidad en la consulta sobre el Esequibo

Nicolás Maduro ha ordenado hoy martes la liberación de dos presos estadounidenses, dos meses después de la firma entre gobierno y oposición de los acuerdos de Barbados. Se trata de Airan Berry y Luke Denman, encarcelados en la siniestra prisión del Helicoide (una de las sedes de la policía política del chavismo) y condenados a 20 años de prisión por haber participado en la fracasada Operación Gedeón, en la que varios militares y policías rebeldes venezolanos intentaron una operación «de extracción», contra varios jerarcas chavistas.

«El objetivo central era matarme en medio de la pandemia», adujo el «presidente pueblo» en ese momento.

«Por fortuna estarán con sus familiares en esta Navidad, más de 300 presos políticos venezolanos están en prisión y también merecen su libertad«, comunicó la Coalición para los Derechos Humanos y la Democracia, la primera organización en constatar la noticia.

La liberación de los presos estadounidenses era la primera exigencia incumplida de los acuerdos de Barbados. Varios de ellos todavía están en prisión, entre ellos el último capturado, a finales de octubre, el empresario Savoi Wright, de 38 años, que sufrió un intento de extorsión por parte de los agentes que le detuvieron.

Las imágenes ante la Casa Blanca de Claire, la hija de Berry, conmovieron días atrás a la opinión pública estadounidense y recordaron una vez más al presidente Joe Biden el trauma que genera a su sociedad. En Caracas se sabía que los negociadores estadounidenses permanecían en la capital venezolana en los últimos días, incluso volvió a reaparecer el rumor de que los presos de EEUU sólo regresarían a su país a cambio de la libertad del magnate colombiano Alex Saab, presunto testaferro de Maduro y su principal operador financiero.

Los dos estadounidenses, exboinas verdes a los que Maduro acusó también de pertenecer a la seguridad de Donald Trump, se incorporaron a la operación como mercenarios. En el segundo desembarco de los rebeldes cayeron detenidos 15 de ellos en Chuao, estado Aragua. Entre ellos estaba Josnars Baduel, uno de los hijos del general Raúl Isaías Baduel, que murió en la cárcel poco más tarde.

En el primer desembarco perdieron la vida ocho de los rebeldes, varios de ellos ejecutados, según las pruebas presentadas por la operación.

Varios de los detenidos por la Operación Gedeón denunciaron durante sus juicios las torturas a las que fueron sometidos, como descargas eléctricas, golpes y asfixia. Los malos tratos provocaron en Josnars lesiones de gravedad, como rotura del ligamento de la rodilla, hombros rotos, varias hernias y un testículo desgarrado.