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La líder opositora, María Corina Machado, no será la candidata unitaria para las elecciones presidenciales de este año en Venezuela. Así lo ha ratificado el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al rechazar la solicitud de amparo cautelar presentada en diciembre por la gran triunfadora de las primarias opositoras del año pasado.

La mínima ventana abierta por los Acuerdos de Barbados, siempre bajo el auspicio de Estados Unidos, se ha cerrado de golpe, como ya adelantaba la última embestida del poder ordenada por Nicolás Maduro, denominada Furia Bolivariana.

«El régimen decidió acabar con el Acuerdo de Barbados. Lo que no se acaba es nuestra lucha por la conquista de la democracia a través de elecciones libres y limpias. Maduro y su sistema criminal escogieron el peor camino para ellos: unas elecciones fraudulentas. Eso no va a pasar. Que nadie lo dude, esto es hasta el final», reaccionó Machado tras conocer la sentencia.

Según el alto tribunal, bajo control absoluto del Palacio de Miraflores, el recurso de Machado «no cumple con los requerimientos establecidos y exigidos en el Acuerdo de Barbados», por lo que «está inhabilitada para ejercer funciones públicas por un periodo de 15 años». El TSJ intentó justificar su decisión arbitraria acusando a Machado de ser «partícipe de la trama de corrupción orquestada por el usurpador Juan Guaidó que propició el bloqueo criminal a Venezuela, así como también el despojo descarado de empresas y riquezas en el extranjero».

Machado no formó parte de la presidencia encargada encabezada por Guaidó durante cuatro años. Pese a ello fue inhabilitada por la Contraloría chavista a finales de junio del año pasado, cuando la candidata liberal avanzaba como un huracán hacia las elecciones primarias de la oposición, en las que finalmente arrasó. Se da la circunstancia de que ese contralor, Elvis Amoroso, se ha convertido en el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) que «arbitrará» las presidenciales de este año. En la actualidad, el fenómeno político que representa Machado aplastaría a Maduro en las urnas, con ventajas en las encuestas de más de 60%.

«Todos sabemos que hubo diferencias importantes entre Machado y Guaidó. La conclusión es que pese a que sea una decisión que no sorprende, se trata de una decisión tardía del TSJ. Demuestra que hay debilidad dentro del mismo régimen ante una decisión que todo el mundo sabía que iba a adoptar, sumado a la enorme crisis que existe en el país. Aguas adentro del chavismo hay movimiento», avizoró para EL MUNDO el experto electoral Jesús Castellanos.

La decisión del TSJ, que también mantiene la inhabilitación contra Henrique Capriles, llegó telegrafiada horas antes por Jorge Rodríguez, jefe de la delegación gubernamental en Barbados y mano izquierda de Maduro.

Mientras la desolación y la rabia se imponían en el bando opositor, en el oficialismo se celebraba por todo lo alto. «Seré breve: al final Justicia, no vas. ¡Nosotros venceremos!», se ufanó Diosdado Cabello, número dos del chavismo.

Mejor suerte han corrido cuatro dirigentes que también acudieron al TSJ en busca de su habilitación. El más destacado es el ex alcalde y ex prisionero político Daniel Ceballos, uno de los dirigentes más cercanos a Leopoldo López, ahora cercano a las tesis gubernamentales. Ceballos ha creado un nuevo partido, llamado Arepa Digital, con el que pretende competir electoralmente.

Los otros políticos rehabilitados ayer por el TSJ son Richard Mardo, dirigente regional de Primero Justicia; Pablo Pérez, ex gobernador del Zulia y Leocenis García, un polémico periodista embarcado en distintas aventuras políticas.