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La actualidad política internacional encabezó la visita a Turquía de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que inició hace pocos días su cargo como líder del G7. Meloni se reunió en Estambul con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para tratar la situación de la guerra en la Franja de Gaza, así como la invasión rusa en Ucrania, las rutas migratorias y la cooperación económica entre ambos países. El encuentro formó parte de la agenda internacional de la primera ministra como líder del G7, cuyo cargo asumió en un momento de gran tensión en Oriente Próximo, debido a la ofensiva israelí en Gaza y a la extensión del conflicto en el Líbano, Irak, Siria y el Mar Rojo.

El Gobierno de Meloni tiene una postura muy alejada de Ankara sobre la guerra entre Israel y Hamas, pero ha dado señales en los últimos días de que confía en Erdogan para ejercer de mediador en la región y rebajar las tensiones.

La primera ministra italiana ha centrado su postura sobre la guerra en pedir a Hamas que libere a los rehenes capturados el pasado 7 de octubre, mientras que se ha abstenido de pedir un alto el fuego en la guerra y solo ha utilizado el término «pausa humanitaria». Sin embargo, en las últimas semanas ha acercado su postura hacia una resolución del conflicto que brindaría más derechos a la población palestina.

Erdogan, por su parte, declaró que no considera a Hamas una «organización terrorista» y ha tildado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de «genocida». «Tenemos que evitar que el conflicto entre Israel y Hamas se extienda. Tenemos el mismo objetivo [que Turquía], apoyamos la solución de los dos estados», señaló el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, poco antes del encuentro entre Meloni y Erdogan.

«Israel debería reconocer al Estado palestino y Palestina debería reconocer a Israel», añadió, en declaraciones a la agencia turca DHA. El ministro italiano remarcó que Turquía podría desempeñar un papel importante para conseguir «mayor paz» en la región en lugar de «más guerra». La postura italiana coincide con los comentarios recientes de Washington y de otros líderes europeos y árabes que ven en el reconocimiento de un Estado palestino una vía para poder imponer una paz duradera a la guerra en Gaza.

En otra intervención, el parlamentario del partido de Meloni, Hermanos de Italia, Giangiacomo Calovini, aseguró que Erdogan desempeña un papel «extremadamente importante» en Oriente Próximo, pero también en la guerra entre Rusia y Ucrania.

El presidente turco logró en 2022 un acuerdo con Kiev, Moscú y Naciones Unidas para poder exportar grano procedente de Ucrania, creando un corredor seguro a través del Mar Negro. Sin embargo, en julio del año pasado Rusia se negó a reanudar el pacto y desde entonces la comunidad internacional ha intentado encontrar otros mecanismos para poder exportar cereales evitando las hostilidades de la guerra.

Roma trató con Ankara los efectos de la guerra en la economía mundial, especialmente en el continente africano, donde Meloni ha cerrado varios acuerdos migratorios desde que asumió su cargo en 2022. Particularmente, la primera ministra italiana quería discutir con Erdogan la situación en Libia, donde Turquía tiene desplegadas fuerzas militares desde enero de 2020.

Meloni busca mejorar sus relaciones bilaterales con Trípoli para que las autoridades libias ejerzan un mayor control fronterizo para evitar la salida de migrantes y refugiados de sus costas. Precisamente, el desarrollo en África es una de las prioridades que citó Meloni en su agenda como líder del G7 y como parte de un esfuerzo más amplio para frenar el número de refugiados que llegan a Europa, muchos de ellos procedentes de países africanos en crisis económica o devastados por conflictos.

La prensa turca e italiana observó el encuentro como una mejora de las relaciones bilaterales de ambos países después del bache diplomático que enfrentó al predecesor de Meloni en 2022, Mario Draghi, cuando llamó a Erdogan «dictador».

Si bien Meloni criticó duramente al Gobierno de Erdogan cuando estaba en la oposición italiana, mostrándose en contra de su presidencia con un «No a Turquía en Europa. No a la islamización de Europa», ahora como presidenta, ha suavizado mucho su discurso hacia Ankara.

Además, Meloni espera poder aumentar el comercio bilateral, ya que Italia es el cuarto destino de las exportaciones turcas. Ambos gobiernos también expresaron un acercamiento diplomático al recordar que organizarán conjuntamente el campeonato Europeo de Fútbol de 2032.