Mientras el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, buscaba este lunes junto a funcionarios emiratíes y saudíes soluciones para calmar las aguas regionales, un ataque aéreo israelí en el sur del Líbano ha acabado con la vida de un comandante de élite de Hizbulá, Wissam al-Tawi.

Wissam al-Tawi es miembro de una fuerza secreta del partido que opera a lo largo de la frontera, según ha revelado un funcionario de seguridad libanés a Reuters. El comandante es el perfil de más alto rango de Hizbulá alcanzado por Israel desde que empezó la guerra hace tres meses.

Blinken se ha reunido con las autoridades de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí en el marco de su cuarta gira por la región desde que empezó la guerra hace tres meses. Tras pasar por Turquía, Grecia, Jordania y Qatar, Blinken ha enfatizado «la importancia de evitar una mayor propagación del conflicto«, en conversaciones celebradas con el presidente de EAU, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, señalaron fuentes estadounidenses.

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«Este es un conflicto que fácilmente podría hacer metástasis, causando aún más inseguridad y aún más sufrimiento», dijo Blinken el domingo en Qatar. Pocas horas después de estas declaraciones, el partido chií libanés Hizbulá atacó con misiles una base aérea estratégica en el norte de Israel. El Ejército israelí declinó hacer comentarios sobre el alcance de los daños, aunque aseguró que disponía de otros sistemas de reserva para poder seguir protegiendo la zona. El ataque no sólo ha añadido tensión a las hostilidades de los últimos días, también ha puesto de manifiesto la capacidad militar de la milicia libanesa.

Escalada de hostilidades

En las dos últimas semanas se ha producido una escalada de las hostilidades en esta zona fronteriza, que han provocado más de un centenar de muertos, entre ellos más de 30 civiles, y miles de desplazados en ambos países.

Israel ha advertido con abrir un frente de guerra si Hizbulá continúa con las hostilidades, mientras que el partido libanés ha asegurado que no busca un nuevo frente, pero tampoco tiene intención de frenar la lucha de baja intensidad que mantiene contra Tel Aviv.

El ataque aéreo israelí que abatió a uno de los líderes de Hamas en Beirut aumentó los temores de una nueva guerra. A eso se le añaden las agresiones estadounidenses e israelíes contra milicias proiraníes en Siria e Irak. En el mar Rojo los hutíes de Yemen siguen atacando buques como protesta a la ofensiva israelí en Gaza, poniendo en jaque una importante ruta comercial mundial. Estados Unidos abatió a diez militantes hutíes en un intento de repeler más ataques de la milicia proiraní contra buques comerciales.

A pesar de sus acciones selectivas contra militantes proiraníes, Washington expresó que no quiere involucrarse de más en este territorio. Apoya logísticamente a Israel, pero busca rebajar las tensiones en la región. En unas revelaciones del Washington Post, la administración del presidente Joe Biden habría advertido a Israel de que tiene serias dificultades para luchar contra dos frentes en Gaza y en el Líbano, si aumentan las hostilidades contra el partido chií libanés Hizbulá.

Biden habría llamado hasta tres veces al día al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para disuadir a Israel de lanzar un ataque simultáneo contra Hizbulá, señaló el periódico.

Mientras que en Doha y Dubai centró las discusiones en la situación en la Franja de Gaza y en las hostilidades en la frontera entre Israel y Líbano, Blinken trató los ataques en el mar Rojo con el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman.

Hace cuatro años, Riad emprendió una iniciativa de los países del mar Rojo y el Golfo de Adén para tratar la seguridad del territorio, con la colaboración de Egipto, Jordania, Yemen, Sudán, Somalia y Eritrea. Según Al Jazeera, Riad busca recuperar ese acuerdo para colaborar con Estados Unidos y mejorar la seguridad de esta ruta comercial para evitar los ataques de los hutíes.

La prensa estadounidense también especula con que Blinken quería tratar la normalización de relaciones entre Tel Aviv y Riad, un proceso que quedó suspendido tras el ataque de Hamas a Israel el pasado 7 de octubre.

Paralelamente, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, visitó también Arabia Saudí para discutir iniciativas que cuenten con Bruselas y países de la región para llegar a una solución a la guerra de Gaza y otros puntos de tensión. «Espero discusiones sustanciales sobre cómo podemos impulsar nuestra iniciativa conjunta entre la UE y los países árabes (para un acuerdo de paz)», señaló Borrell.

En una entrevista con la agencia EFE, el jefe de la diplomacia europea planteó la creación de una operación específica para la protección del comercio marítimo en el mar Rojo, que tendrá que ser aprobada «por unanimidad» y en la que podrán participar los países que lo deseen.

«Vamos a ponerla sobre la mesa en las primeras reuniones ahora que ya se estarán celebrando la semana que viene en Bruselas. Pero no es una cosa rápida, decidir 27 (Estados miembro) lleva su tiempo», aseguró. Borrell llegó a Riad desde el Líbano, donde se reunió con representantes parlamentarios de Hizbulá. Borrell señaló que no tuvo la «impresión» de que Hizbulá esté «buscando la guerra» con Israel, aunque describió que la situación es aún «más fea» tras el ataque israelí contra Hamas en Beirut.