• Primer Plano Desde el uranio hasta el terrorismo: el polvorín de Níger pone en aprietos a la UE

Los nigerinos se preparaban para una guerra contra países de la región que amenazaban con una invasión, tres semanas después de que soldados amotinados derrocaran al presidente elegido en las urnas.

Algunos residentes en la capital, Niamey, pedían un reclutamiento masivo de voluntarios para asistir al ejército ante una creciente amenaza del bloque regional, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que afirma que empleará la fuerza militar si la junta no reinstaura al presidente depuesto, Mohamez Bazoum. La CEDEAO ha activado una «fuerza de reserva» para restaurar la paz en Níger, después de que la junta ignorase un plazo límite para reinstaurar y liberar a Bazoum.

La iniciativa liderada por un grupo de residentes en Niamey aspiraba a reclutar a decenas de miles de voluntarios de todo el país para los Voluntarios de la Defensa de Níger. El objetivo es combatir, asistir con atención médica y prestar apoyo logístico, técnico y de ingeniería, entre otros aspectos, en caso de que la junta necesite ayuda, según dijo el martes a The Associated Press Amsarou Bako, uno de los fundadores del grupo.

«Es una eventualidad. Debemos estar listos cuando ocurra», dijo. La campaña de reclutamiento comenzaría el sábado en la capital y en ciudades por las que pudieran entrar las fuerzas invasoras, por ejemplo cerca de las fronteras con Nigeria y Benín, dos países que han dicho que participarían en la intervención. Cualquiera mayor de 18 años puede registrarse y la lista de voluntarios se dará a la junta para que llame a la gente si es necesario, dijo Bako. La junta no participa en la campaña, pero está al tanto de la iniciativa, añadió.

La tensión regional ha ido en aumento pese a los comentarios de Níger y la CEDEAO de que están abiertos a resolver la crisis de forma pacífica. La junta dijo la semana pasada que estaba abierta al diálogo con la CEDEAO tras rechazar los múltiples esfuerzos del bloque de entablar conversaciones, pero poco después acusó a Bazoum de «alta traición» y retiró a su embajador de la vecina Costa de Marfil.

Los jefes de defensa de la CEDEAO tenían previsto reunirse esta semana por primera vez desde que el bloque anunció el despliegue de su fuerza de «reserva». No estaba claro cuándo o siquiera si la fuerza invadiría, pero la operación podría incluir a varios miles de tropas y tener consecuencias devastadoras, según expertos en conflictos.

«Una intervención militar sin final a la vista plantea el riesgo de desencadenar una guerra regional, con consecuencias catastróficas para el amplio Sahel, ya plagado por la inseguridad, el desplazamiento y la pobreza», dijo Mucahid Durmaz, analista senior de Verisk Maplecroft, una compañía de riesgo global.

Níger estaba considerado como uno de los últimos países democráticos en el Sahel, al sur del desierto del Sahara, y un socio de los países occidentales en la lucha contra la creciente violencia yihadista asociada a Al Qaeda y el grupo Estado Islámico. Francia, la antigua metrópolis colonial, y Estados Unidos tienen unos 2.500 soldados en la región que entrenan al ejército nigerino y, en el caso de Francia, realizan operaciones conjuntas.

Francia y Estados Unidos han detenido las operaciones militares desde el golpe, y los ataques yihadistas han aumentado. Al menos 17 soldados murieron y casi dos docenas resultaron heridos en una emboscada de extremistas en la región de Tillaberi, según indicó el Ministerio de Defensa en la televisora estatal. El ataque ocurrió el martes por la tarde cuando un destacamento militar viajaba entre los poblados de Boni y Torodi. Los heridos fueron evacuados a Niamey.

Los golpes de Estado en la región han sido numerosos y la comunidad internacional ha visto el de Níger como la gota que colma el vaso. Pero los analistas creen que cuanto más se alargue el pulso, menos probable es la intervención militar conforme la junta consolida su poder, lo que probablemente obligaría a la comunidad internacional a aceptar la situación.

Un funcionario occidental que no estaba autorizado a informar a los medios dijo que la solución diplomática era probable, y la cuestión era cuánta presión militar requeriría alcanzarla.

Mientras países regionales y occidentales planteaban su respuesta a la crisis, muchos nigerinos estaban convencidos de que serían invadidos pronto.

Los detalles de la fuerza de voluntarios de Níger aún eran escasos, pero iniciativas similares en países vecinos han dado resultados dispares. Los voluntarios reclutados en Burkina Faso para ayudar al ejército contra una insurgencia yihadista han sido acusados por grupos de derechos y comunidades locales de cometer atrocidades contra los civiles.

Bako, uno de los líderes del grupo que organizaba a los voluntarios nigerinos, dijo que su situación era diferente.

Los voluntarios en Burkina Faso, señaló, combaten contra compatriotas «que tomaron las armas contra sus propios hermanos (…) La diferencia con nosotros es que nuestra gente combatirá contra una intrusión», dijo.