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La violencia y las acusaciones de fraude ha empañado las elecciones parlamentarias en Pakistán, en las que 100 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas en una votación cuyo resultado tiene poco margen para las sorpresas. Las encuestas apuntan que la formación más votada será la del ex primer ministro, Nawaz Sharif. El líder del partido Liga Musulmana de Pakistán cuenta con el beneplácito del ejército, que se presume que dirige el país en la sombra. Sharif regresó del autoexilio a Pakistán hace apenas cuatro meses y aún conserva popularidad en las provincias más pobladas del país, donde su partido ha promovido grandes proyectos de infraestructuras.

La jornada de votación empezó bajo un intenso despliegue policial, después de que 30 personas murieran en dos atentados ocurridos el miércoles contra sedes políticas en la provincia occidental de Baluchistán. Pocas horas después de abrir los colegios electorales cinco agentes de policía desplegados para controlar la votación murieron en un atentado con bomba en el distrito de Kulachi, en el noroeste del país. Nadie se atribuyó la responsabilidad del ataque, pero la zona es un antiguo bastión de los talibanes paquistaníes, que han llevado a cabo múltiples ataques contra fuerzas de seguridad.

Más al norte, hombres armados dispararon contra tropas en la ciudad de Kot Azam, causando la muerte de un soldado. Otros seis miembros de las fuerzas de seguridad han fallecido en ataques este jueves, según el ejército, que no dio más detalles de los incidentes.

Por otro lado, en la provincia de Baluchistán, donde se produjeron los atentados del miércoles, asaltantes no identificados arrojaron granadas de mano contra dos colegios electorales, sin causar víctimas.

Mientras los votantes se dirigían a las urnas, el ministerio del Interior suspendió los servicios de telefonía móvil, asegurando que la medida respondía a una cuestión de seguridad. «Como resultado de los recientes incidentes terroristas en el país, se han perdido valiosas vidas. Las medidas de seguridad son esenciales para mantener la ley y el orden y hacer frente a amenazas potenciales», declaró el ministerio en un comunicado.

En declaraciones a la emisora BBC, varios electores se quejaron de que debido al apagón telefónico no podían pedir taxis para ir a votar o coordinarse con sus familiares para averiguar a qué colegio electoral tenían que ir. La mayoría de partidos políticos condenaron la suspensión de los servicios móviles, tildando la medida de intento de amañar el proceso electoral.

Khan, el ausente de estas elecciones

«Es un movimiento cobarde por parte de quienes están en el poder, para manipular el resultado de las elecciones cortando los medios de comunicación y el flujo informativo», señaló el Movimiento por la Justicia de Pakistán (PTI), la formación del popular ex primer ministro Imran Khan.

«Esto no es democracia, esto es una tiranía disfrazada de gobernanza«, aseguraron. La ex estrella de críquet ha sido el gran ausente de estos comicios, tras ser apartado de la política con una montaña de causas judiciales. Recientemente ha sido condenado a 10 y 14 años de prisión e inhabilitado durante una década.

Khan asegura que su condena se trata de un complot de las autoridades paquistaníes y de Estados Unidos para apartarlo del poder. El ex primer ministro fue depuesto mediante una moción de censura en abril de 2022 y detenido un año después, una decisión judicial que provocó graves disturbios en todo el país, de seguidores que protestaban por su encarcelamiento.

El PTI denunció que la autoridad electoral no permitió a otras figuras del partido presentarse a las elecciones y aseguró que sufrieron censura en los medios durante la campaña. Durante la jornada electoral anunciaron que uno de sus observadores había sido secuestrado, una información que no ha podido ser contrastada por medios independientes.

Seguidores de Khan y su formación salieron a la calle durante el recuento de votos, en un intento de evitar posibles fraudes electorales. Medios pro-Khan aseguraron que los resultados preliminares revelan una victoria de los candidatos independientes alineados con su partido.

El corte de comunicaciones también fue criticado por el Partido Popular de Pakistán de Bilawal Bhutto-Zardari, el único líder con opciones de hacer frente al partido de Nawaz Sharif. Bhutto-Zardari es hijo de ex primera ministra paquistaní, Benazir Bhutto, y aunque su partido es un rival tradicional de Sharif, se espera que lleguen a un acuerdo de gobierno.

La votación también ha estado marcada por la baja participación. Los analistas creen que se debe a múltiples factores, desde la inhabilitación política del líder más popular, a la desconfianza en las instituciones o la inseguridad por los ataques en la que vive sumido el país, que causó más de 1.000 víctimas en el año 2023.