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  • Directo Guerra de Ucrania, última hora

Justo dos años después de que Vladimir Putin y todo su equipo en el Kremlin negara por activa y por pasiva que iba a invadir Ucrania – y, en ocasiones, hasta riéndose de las previsiones de EEUU en sentido contrario -, el presidente ruso ha repetido las mismas y tranquilizadoras palabras, esta vez en relación a Polonia y los países bálticos. Dado el precedente histórico, hoy pueden dormir mucho mejor en Varsovia, Riga,Vilnius y Tallín.

Putin afirmó que Rusia luchará por sus intereses «hasta el final», pero que no tiene interés en extender su guerra en Ucrania a otros países. También dijo que los líderes occidentales se habían dado cuenta de que era imposible infligir una derrota estratégica a Rusia y afirmó: «Estamos preparados para este diálogo».

Putin ha realizado esas declaraciones en una entrevista colgada en la web del comentarista estadounidense Tucker Carlson, uno de los promotores de la ‘teoría del reemplazo’, que sostiene que existe una conspiración para sustituir a los hombres de raza blanca por inmigrantes. Carlson, que fue despedido hace diez meses de la cadena de noticias Fox News, es la figura pública que más claramente apoya a Putin en Estados Unidos. Durante su etapa en Fox News, el comentarista manifestó en antena que «yo estoy con Rusia» en la invasión de Ucrania, y ha defendió la tesis del coronel retirado Douglas Macgregor de que EEUU es un rival de Rusia porque ése «es un país cristiano». Carlson ha entrevistado recientemente al líder de la ultraderecha británica Nigel Farage y, hace dos meses al líder de Vox, Santiago Abascal. Es la primera entrevista que Putin da a un occidental desde que lanzó la actual invasión de Ucrania, a pesar de que, según el Kremlin, el dictador ruso «ha rechazado numerosas peticiones» en ese sentido.

Es curiosa la actitud dialogante de Putin, que se cuestiona: «¿No sería mejor negociar con Rusia? Llegar a un acuerdo».

Putin dijo también que creía posible llegar a un acuerdo para liberar al periodista estadounidense Evan Gershkovich, del Wall Street Journal, detenido en Rusia desde hace casi un año y a la espera de juicio por cargos de espionaje.

A la pregunta de si podía imaginar un escenario en el que enviara tropas rusas a Polonia, miembro de la OTAN, Putin respondió: «Sólo en un caso, si Polonia ataca a Rusia. ¿Por qué? Porque no tenemos ningún interés en Polonia, Letonia o cualquier otro lugar. ¿Por qué lo haríamos? Sencillamente, no tenemos ningún interés».

La entrevista, de dos horas y siete minutos de duración, arranca con media hora en la que Putin da una de sus habituales lecciones de Historia destinadas a demostrar que Ucrania es parte de Rusia, aderezada con los habituales elementos propagandísticos a los que suele recurrir para justificar la «operación especial», que no guerra, lanzada contra su vecino y que ya ha causado cerca de un cuarto de millón de muertos.

Así, Putin repite que Ucrania no es verdaderamente un país, sino una especie de ente en manos de «una élite nacionalista» que ha tratado de «crear una identidad utilizando a figuras nazis», para lo que ha contado «con la ayuda de Estados Unidos y de sus satélites en Europa». El presidente ruso, que se presenta prácticamente en solitario a las elecciones de su país del mes que viene, también repite las habituales líneas maestras de su propaganda, como el advenimiento de un mundo multipolar, la exaltación de la alianza entre Moscú y Pekín y el final – siempre a la vuela de la esquina – del papel del dólar como moneda de reserva mundial.

La entrevista tiene un tono plúmbeo, en parte por la actitud sumisa de Carlson -considerado cercano a Trump- y, también, por la espantosa voz utilizada para traducir a Putin al inglés, que parece sacada de un programa de software de traducción simultánea. El sometimiento de Carlson a Putin es evidente no solo en el hecho de que, al contrario de como hacía en Fox News, deja hablar a su interlocutor hasta el aburrimiento, sino incluso en el uso de las palabras. Así, por ejemplo, Carlson pregunta a Putin si «puede imaginar un caso en el que usted envíe tropas a rusas a Polonia», lo que refleja un uso cuidadoso del vocabulario para evitar las palabras «invasión» o «guerra», dado que Rusia no hace eso.