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  • Reino Unido Carlos III anuncia que tiene cáncer
  • Reino Unido Sunak afirma que el cáncer del rey Carlos III ha sido «detectado a tiempo»
  • Reino Unido Carlos III suspende sus actos públicos: ¿Qué cáncer sufre? ¿Habrá reconciliación con Enrique?

Carlos III delegará en los actos oficiales en el príncipe Guillermo y en su hermana, la princesa Ana, mientras sigue el tratamiento del cáncer iniciado esta semana y al menos hasta el mes de marzo. Pese al reparto de papeles de cara al público, el monarca británico seguirá «desempeñando sus deberes de Estado», según el palacio de Buckingham, incluidas sus reuniones semanales con el primer ministro, Rishi Sunak.

El rey se dejó ver por primera vez desde su diagnóstico a bordo del coche oficial y se trasladó ayer junto a la reina Camila a la residencia de Sandringham. Antes, mantuvo un encuentro en Clarence House con el príncipe Harry, que viajó urgentemente desde California al conocer la noticia. El príncipe Guillermo no ha querido por su parte reunirse con su hermano, ni tiene aparentemente planes para aprovechar su visita para una reconciliación familiar.

Guillermo reaparecerá el miércoles en Windsor en un acto de investidura tras su retirada temporal de la vida pública para atender a su familia por la convalecencia de Kate Middleton por su operación abdominal. El príncipe de Gales, de 41 años, asistirá por la noche a una gala para recaudar fondos para las ambulancias aéreas en Londres y tiene previsto suplir a su padre en los actos públicos en las próximas semanas.

La princesa Ana ya dio el primer paso el martes con su asistencia a una investidura en Windsor que figuraba inicialmente en la agenda de Carlos. Ana fue precisamente la integrante de la familia real más activa durante 2023, con su asistencia a 457 actos oficiales, más que el propio rey.

El monarca, de 75 años, recibirá regularmente un tratamiento no especificado in situ que no requiere visitas diarias al hospital, de ahí su traslado a la residencia de Sandringham, donde piensa seguir despachando los maletines rojos y ejerciendo las funciones burocráticas de su cargo.

Carlos confía en poder despachar regularmente con su consejo privado y en mantener encuentros cara a cara, aunque sus entrevistas semanales con Sunak posiblemente serán por videoconferencia. El propio Sunak declaró a la BBC que se mantiene en contacto constante con el rey y anticipó incluso que el cáncer de Carlos III «ha sido detectado a tiempo».

El primer ministro no especificó qué tipo de dolencia padece el monarca, aunque fuentes cercanas a la Casa Real descartaron inicialmente que se trate de un cáncer de próstata. El diagnóstico lo recibió a raíz de su intervención por un agrandamiento «benigno» de la próstata a finales de enero en The London Clinic, el mismo hospital en el que estuvo ingresada durante dos semanas Kate Middleton.

GRAN INQUIETUD POPULAR

Los problemas de salud del rey y de la princesa de Gales han provocado una gran inquietud entre los británicos y han creado una situación muy compleja en la familia real, agravada por el exilio californiano de Harry por el Megxit y por la suspensión de la funciones reales del príncipe Andrés por sus vínculos con Jeffrey Epstein.

El viaje relámpago desde California de Harry provocó ayer un revuelo mediático, y más teniendo en cuenta que llevaba nueves meses sin verse con su padre. Harry llegó a Clarence House en una comitiva oficial y pudo encontrarse con Carlos después del almuerzo (también estuvo visitando al monarca la princesa Beatriz).

Pese a mantener el título de duque de Sussex, Harry fue suspendido hace tres años de sus funciones reales. El duque de Sussex es aún sin embargo técnicamente consejero de Estado. En el caso de que Carlos III tuviera que renunciar temporalmente a sus funciones por enfermedad, podría delegar por una patente real en dos o más consejeros de Estado.

Además de la reina Camila, el rey podría designar a los cuatro adultos mayores de 21 años en la línea de sucesión. Un cambio introducido recientemente en la Ley de Regencia de 1937 ha permitido incluir en la lista a la princesa Ana y al príncipe Eduardo, el hermano menor de Carlos, que también podrá representarle en las próximas semanas.

Un portavoz del palacio de Buckingham confirmó que «varios de los próximos compromisos públicos del rey tendrán que reorganizarse o posponerse». El comunicado oficial sostiene que el monarca afronta su tratamiento con una actitud «completamente positiva», aunque su ex secretario de comunicaciones, Julian Payne, advierte que debe sentirse «profundamente frustrado» por tener que replegarse temporalmente, dada su propensión a estar permanentemente ocupado.

La primera foto de Carlos tras su diagnóstico sirvió aparentemente para aplacar la preocupación de los británicos por su estado de salud. Fuentes cercanas al palacio de Buckingham aseguraron a The Daily Telegraph que el rey se encuentra «en su buena forma habitual, aunque un poco frustrado por cómo su condición ha afectado a sus propios planes y a los de otros».

Robert Hardman, autor de Carlos III: nuevo rey, nueva corte, advirtió en declaraciones a la BBC que la ausencia de Carlos en actos públicos será seguramente más larga de lo públicamente reconocido: «Imagino que probablemente no le veremos aún el segundo lunes de marzo en la abadía de Westminster, para la celebración del Día de la Mancomunidad de Naciones».