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Un tribunal paquistaní condenó este martes al ex primer ministro, Imran Khan, a diez años de prisión por filtrar secretos de Estado. En prisión desde mayo del año pasado, Khan vive enterrado en una montaña de 170 casos judiciales que según el propio líder, son una conspiración para impedir su regreso al frente del poder político del país. El veredicto fue confirmado por su partido, Movimiento por la Justicia de Pakistán (PTI) y se trata de la segunda condena que enfrenta el ex jugador de críquet, tras ser sentenciado el año pasado a tres años de cárcel por corrupción. La sentencia de este martes fue emitida a pocos días de las elecciones generales del 8 de febrero en las que la autoridad electoral ha prohibido la participación de Khan debido a sus casos judiciales. El tribunal también condenó a diez años de prisión a Shah Mehmood Qureshi, vicepresidente del PTI, que ejerció de ministro de Exteriores durante la legislatura de Khan. Un portavoz del partido ha anunciado que apelarán la decisión del tribunal, que consideran que se llevó a cabo de forma «ilegal». «No se ha permitido a nuestros abogados representar a Imran Khan. Ni siquiera se les ha permitido hacer preguntas a los testigos», declaró a los medios Syed Zulfiqar Bukhari, miembro del PTI. «Lo que ha ocurrido en el tribunal es simplemente una farsa. Una farsa», aseguró.

La acusación se centra en un discurso de Khan pronunciado poco después de su destitución en 2022 -tras ser derrocado mediante un voto de confianza en el parlamento- en el que agitó un documento confidencial, supuestamente una comunicación entre la misión paquistaní en Washington y funcionarios del departamento de Estado de EEUU. Según Khan, en dicho documento Washington daba la orden de expulsarlo del poder. La veracidad del documento ha sido negada tanto por Islamabad como por Washington y su contenido nunca ha sido revelado. Sin embargo, el discurso de Khan ha sido suficiente para que la justicia paquistaní lo encausara por violar la ley de secretos oficiales del país. Por su parte el ex campeón de criquet, asegura que el juicio es una prueba más de que su salida del poder se debe a una conspiración ejecutada por las autoridades de Islamabad y Washington.

El proceso judicial ha generado quejas de grupos de derechos que aseguran que se ha llevado a cabo sin permitir que los acusados puedan tener contacto con familiares o miembros de su partido. El Tribunal Supremo de Islamabad anuló en una ocasión una de las audiencias del caso por «ilegal» ante la falta de derechos de los acusados. «El juicio comenzó sin acceso a los medios de comunicación a pesar de las evidentes órdenes judiciales», señaló a EFE Ahmed Janjua, portavoz del PTI. La encarcelación de Khan provocó disturbios multitudinarios en varias ciudades del país, con diez fallecidos y más de 2.000 detenidos en intervenciones policiales. Pese a los casos judiciales y su encarcelamiento, Khan sigue siendo el político más popular de Pakistán, con un índice de aprobación del 60%, según una reciente encuesta de opinión de la empresa Gallup.

La autoridad electoral ha prohibido al ex primer ministro presentarse a las elecciones del próximo 8 de febrero y ha impedido también el paso a otros líderes de su partido. «El hecho de que la sentencia llegue cuando faltan menos de diez días para las elecciones no hará más que motivar a nuestros seguidores y ayudarles a salir (a la calle) en masa», aseguró a la emisora Al Yazira Bukhari, del PTI. Grupos de derechos han denunciado censura a la campaña del partido de Khan, en los medios de comunicación y en las calles. Altas figuras de la formación se han visto obligados a presentarse como candidatos independientes en unas elecciones que han calificado de «manipuladas».