Una mujer dio a luz a su hijo mientras trataba de cruzar el Mediterráneo en la noche sobre una barcaza con otras cuarenta personas. Cuando los guardacostas italianos llegaron al rescate se encontraron al recién nacido muerto y a su madre con necesidad de asistencia médica.

La tragedia ocurrió en las inmediaciones de la isla italiana de Lampedusa, la más próxima a África, sumida en el caos esta semana tras la llegada de más de 10.000 migrantes en apenas tres días, de los cuales aún permanecen 2.500 personas esperando a ser trasladadas.

El cuerpo del bebé fue colocado en un pequeño ataúd y trasladado inmediatamente al cementerio de Lampedusa, aseguraron los equipos de rescate, mientras que la madre, quien fue asistida por el resto de pasajeros de la barcaza en cuanto empezó a sentir contracciones, fue trasladada a un centro médico.

La Cruz Roja italiana, que gestiona el centro de primera acogida de la isla, ha asegurado que sus voluntarios «siguen garantizando incesantemente las necesidades básicas» de los migrantes, a pesar de que sus instalaciones cuentan con una capacidad para 400.

En las últimas horas las llegadas se han contenido y esta noche han llegado unas 120 personas a Lampedusa, donde la mayoría son identificados y posteriormente trasladados a otros puertos de Italia.

Aunque esos viajes no están exentos de peligro, pues el viernes un autobús que trasladaba migrantes llegados a Roma desde Lampedusa chocó con un camión provocando la muerte de dos conductores y 25 heridos.

Para saber más

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha pedido por escrito a la presidenta de la Comisión Europea que acuda a la isla, en un nuevo intento por involucrar a las autoridades europeas en la respuesta a la presión migratoria.

«Le anuncio que he escrito a la Presidenta de la Comisión Europea para pedirle que venga conmigo a Lampedusa para comprender personalmente la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos», indicó la líder del Ejecutivo italiano en un video difundido a última hora del viernes.

Por su parte, el Ejecutivo italiano prepara un paquete de medidas para reaccionar a la oleada de llegadas y disuadir a los migrantes que traten de llegar ilegalmente al territorio italiano.

«Propondremos una modificación del período de internamiento en los centros de detención para la repatriación de quienes entran ilegalmente en Italia, límite que se elevará al máximo permitido por la legislación europea, es decir, 18 meses», anunció Meloni sobre un asunto que debatirá el lunes en un consejo de ministros.

Las autoridades italianas han confirmado también que en el puerto de Salerno han sido «detenidos o expulsados» 32 migrantes, en su mayoría tunecinos que estaban acusados de organizar y gestionar la entrada ilegal al territorio nacional de ciudadanos extranjeros.

Con las cifras en constante evolución, en lo que va de año han desembarcado en Italia 127.207 inmigrantes, casi el doble que los 66.237 del mismo periodo del 2022 y el triple que los de 2021 (42.750), según datos del Ministerio del Interior actualizados al 15 de septiembre.