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  • Directo Guerra Ucrania – Rusia, última hora

«Para los rusos, yo ya morí dos veces», comenta Franck, con una sonrisa sarcástica que asoma de su espesa barba. «Por suerte no son muertes muy graves, porque resucito», agrega este combatiente de la Legión Internacional Ucraniana, contactado por la AFP.

Este hombre fornido, de 50 años, que aceptó testimoniar a rostro descubierto por Skype (aunque sin dar su apellido) desde la línea de frente, es uno de los presuntos «mercenarios» franceses que Rusia aseguró haber matado en un bombardeo en Járkov, en el este de Ucrania, la madrugada del 17 de enero. El ministerio ruso de Defensa afirmó con una gran operación de comunicación haber «eliminado» a unos sesenta combatientes, «la mayoría de ellos ciudadanos franceses», y herido a otros 20.

París vio en ese anuncio «una maniobra coordinada de Rusia» para difundir informaciones falsas relacionadas con Francia, que últimamente incrementó su apoyo armamentísticos a Ucrania.

Canales de Telegram y activistas pro-Kremlin difundieron masivamente varias listas, entre ellas una que supuestamente revelaba la identidad de unos treinta «mercenarios franceses muertos». En ella se menciona a Franck, que en el otoño boreal de 2022 ya fue declarado muerto por un medio de comunicación ruso, en un vídeo visto por la AFP.

«Había perdido mi cámara Go-pro en una trinchera en la región de Zaporiyia (sur). Utilizaron mis imágenes, mezcladas con las de cadáveres, para decir que todo mi grupo había muerto», relata. La AFP también encontró y entrevistó a otros dos ciudadanos franceses que figuraban en esas listas.

Los tres denuncian una «propaganda falsa» para «desacreditar» su compromiso como voluntarios junto a las fuerzas ucranianas, que desde febrero de 2022 resisten a una invasión rusa. Estos ex militares franceses, que no se encontraban en Járkov en el momento del ataque, niegan tajantemente ser «mercenarios».

Béranger Minaud, que declara con su nombre real y con quien la AFP se reunió el 25 de enero cerca de los Alpes franceses, afirma que abandonó Ucrania en septiembre de 2023 tras resultar herido en combate.

«Para mí, es totalmente imposible que 50 combatientes franceses se encuentren en el mismo lugar y en el mismo momento en Ucrania», explica este antiguo conductor de reparto de 45 años, que se implicó en labores humanitarias antes de tomar las armas para «detener las masacres» de civiles en la exrepública soviética.

«Me cuesta creer que seamos más de 50 en este momento. Y los que conozco están dispersos en unidades a diestra y siniestra», asegura el delgado hombre con perilla canosa, mostrando su pasaporte y su carné militar ucraniano. Fuentes de seguridad francesas estiman que hay un centenar de voluntarios franceses en Ucrania.

«Estas listas son absurdas. Hay en ellas otros tipos que conozco que estuvieron en Ucrania pero que regresaron a Francia hace bastante», añade otro hombre de 43 años que se hace llamar Sly, afirmando por Whatsapp que actualmente lucha «en el sur ucraniano».

Según Franck, que contactó con gente de Járkov desde la cuenca del Donbás, donde actúa como francotirador, «el bombardeo de esa noche no alcanzó ningún edificio militar, sino infraestructuras civiles. Hubo 19 civiles heridos, pero eso es todo». La cifra se aproxima a los 17 civiles heridos indicados por las autoridades locales.

Algunas identidades de las listas son falsas, según fuentes diplomáticas y militares francesas, una de las cuales afirmó que algunas listas «generadas por ChatGPT» produjeron nombres rocambolescos como «Air Jordan», nacido en 1986 y ya fallecido. «Mezclan lo verdadero y lo falso (…) con elementos verificados sobre la presencia de franceses en Ucrania», añade.

Xavier Tytelman, consultor y redactor jefe de la revista francesa sobre aeronáutica Air et Cosmos, asegura que contactó con una docena de los miembros franceses de la Legión Internacional Ucraniana nombrados en estas listas, «todos bien vivos». Francia no niega la presencia de franceses en las filas del ejército ucraniano, pero rechaza la insinuación rusa de que está implicada en su reclutamiento.

La palabra «mercenario», escogida por Moscú, no es aleatoria. Un mercenario es alguien que se alista al servicio de un poder extranjero a cambio de una remuneración, algo que en Francia se castiga con 5 años de cárcel. Es también el término utilizado por Francia para denunciar las actividades del grupo paramilitar ruso Wagner, acusado desde hace años por París de crímenes de guerra en África.

Mismos deberes, mismos sueldos

Desde el comienzo de la guerra, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, instó a voluntarios extranjeros a unirse a la ‘Legión Internacional’ para luchar contra los rusos. «Mercenarios, nazis… ¡Eso también forma parte de las noticias falsas propagadas por los rusos!», protesta Sly, miembro de un batallón de infantería del ejército regular.

«Todos vinimos a defender causas diferentes aquí. Algunos querían acción, adrenalina, otros vinieron por razones humanitarias o políticas, pero si estuviésemos aquí por dinero, se sabría».

«A mí me resultaba imposible quedarme con los brazos cruzados mirando por televisión los bombardeos, a familias enteras que lo pierden todo y se quedan en la calle, a dos horas de avión de mi casa», explica Sly. «Ucrania es la puerta de Europa», subraya.

Los combatientes extranjeros firman contratos formales con el ejército ucraniano y tienen un carné donde se leen sus nombres y se especifica sus unidades de pertenencia y el material bélico que se les entrega.

«Tenemos los mismos derechos y deberes que los soldados ucranianos, con la diferencia de que nosotros podemos marcharnos cuando queremos, y cobramos exactamente el mismo salario», destaca Béranger Minaud. La paga mensual es de 20.000 grivnas (530 dólares), a los cuales se suman el equivalente de unos 2.650 dólares por cada mes transcurrido en la línea de frente.

«Se parece un poco a la Legión Extranjera francesa», estima Franck, que al igual que otros combatientes «de todas las nacionalidades» lucha desde hace ya casi dos años junto a sus hermanos de armas ucranianos. El voluntario asegura que no le molesta ser objeto de informaciones falsas de «la propaganda rusa».

«Asumo totalmente lo que hago», declara.