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El fracaso de la ley de ayuda adicional a Ucrania en el Senado estadounidense ha levantado ampollas en Polonia, uno de los países de la Unión Europea que, independientemente del color de su gobierno, más solidaridad ha mostrado con Kiev desde la invasión rusa. Es por ello que el nuevo primer ministro polaco y ex presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha tachado de «vergüenza» el bloqueo republicano a nuevas ayudas.

«Queridos senadores republicanos de Estados Unidos. Ronald Reagan, que ayudó a millones de nosotros a recuperar nuestra libertad e independencia, debe de estar revolviéndose hoy en su tumba. Debería darles vergüenza», escribió Tusk en la red social X en referencia al 40º presidente estadounidense del Partido Republicano, fallecido en 2004.

En una votación celebrada el miércoles en la Cámara de Representantes, los republicanos impidieron que el proyecto de ley presentado por los demócratas del presidente estadounidense, Joe Biden, para dotar a Ucrania con un paquete de ayudas saliera adelante. El bloqueo republicano era una crónica anunciada tras el llamamiento en contra de ese nuevo paquete hecho a los suyos por el expresidente estadounidense y previsible candidato republicano a las elecciones de otoño, Donald Trump.

Aunque la mayoría en el partido republicano está a favor de las ayudas y el paquete incluía también prestaciones a Israel y medidas para reforzar la lucha contra la inmigración a través de la frontera con México, Trump no quiere renunciar al arsenal que prepara en su campaña electoral.

Alusión a la Guerra Fría

Reagan (1911-2004) fue presidente de EEUU entre 1981 y 1989 y contribuyó decisivamente al fin de la Guerra Fría y al colapso de la Unión Soviética con su entonces polémica política de rearme y su postura anticomunista. En Polonia, el republicano, aunque rechazado como «guerrero del frío» en muchas sociedades occidentales, tiene muchos admiradores. Incluso hay un monumento en su honor en Varsovia.

La ayuda estadounidense a Ucrania es vital y Polonia como principal aliado de Kiev ha anunciado que el ministro Exteriores, Radoslaw Sikorski, viajará pronto a Washington para pedir la aprobación del paquete de ayuda a Ucrania.

Sikorski, que no ha puesto fecha a ese viaje, ha adelantado que durante su estancia en la capital estadounidense trabajará para convencer «a los legisladores estadounidenses de que Ucrania ofrece a Estados Unidos ciertos beneficios», como mantener vivo «todo el sistema americano de alianzas, tanto en Europa como en Asia».

«La credibilidad estadounidense depende de que Ucrania no pierda esta guerra», ha subrayado Sikorski, que ha recordado que, en gran medida, el apoyo estadounidense a Ucrania revierte en su propio beneficio, porque gran parte del armamento enviado a Kiev se compra a empresas estadounidenses.

«Sólo Polonia ya ha encargado equipos a los EEUU por valor de 50.000 millones de dólares», ha enfatizado el ministro polaco. «Y en toda Europa ocurre lo mismo», ha añadido.

El responsable de la diplomacia polaca ha hecho un llamamiento al Congreso de Estados Unidos para que apruebe finalmente los más de 60.000 millones de dólares en asistencia que la Casa Blanca ha pedido de forma urgente para Ucrania, una vez que la Unión Europea ha acordado el suyo de 50.000 millones de euros hasta 2027.

El ministro ha recordado que «actualmente Europa proporciona más ayuda a Ucrania que Estados Unidos», mientras que dentro de la UE es Polonia el país que está en cabeza. «En términos absolutos, Alemania está dando mucho dinero a Ucrania pero en proporción del PIB Polonia está por delante, especialmente si tenemos en cuenta el mantenimiento del tipo de cambio de la grivna (moneda ucraniana) en el Banco Nacional de Polonia o la asistencia a los refugiados», ha afirmado.

Según las autoridades polacas, desde el comienzo de la guerra hace casi dos años se han establecido en Polonia aproximadamente 1,3 millones de refugiados ucranianos, la mayoría mujeres y menores de edad, y además de ayudas a la vivienda y subsidios se les proporciona acceso a todos los servicios públicos de sanidad y educación y al mercado de trabajo.