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El primer ministro eslovaco, el populista de izquierdas Robert Fico, no bloqueará la ayuda de 50.000 millones de euros que negocia la Unión Europea (UE) para Ucrania, que volverá a tratarse en Bruselas el 1 de febrero, pero ha dejado entrever cierta oposición a que esos fondos salgan de los presupuestos de la Unión.

«Hay propuestas muy interesantes sobre la mesa que merecen ser discutidas», dijo Fico en una comparecencia conjunta con el canciller Olaf Scholz. La única propuesta conocida es la del primer ministro húngaro, Viktor Orban, que ya vetó la aprobación de ese paquete en enero, aunque nada tiene en contra de la concesión a Ucrania de esos 50.000 millones en cuatro años. Orban pide sacarlos de los presupuestos.

Fico, más próximo a las ideas de Orban respecto a Ucrania que a las del resto de los socios, llegó a Berlín tras entrevistarse horas antes en la ciudad ucraniana de Úzhhoro con su colega Denis Shmigal, y con una conclusión clara: la guerra no se resolverá por la vía militar y mientras no se presione hacia un acuerdo de paz, solo habrá muertes innecesarias.

«Las autoridades ucranianas me han reconocido que la guerra está congelada y que muy probablemente este año no habrá avances importantes, a lo que pregunté si tienen un plan B para poner fin a tanta destrucción y muertos. La respuesta fue guerra, guerra y guerra«, ha revelado Fico. Además, ha precisado que hablaba como primer ministro de Eslovaquia para pedir negociaciones de paz y no en nombre de nadie. «No sigo los intereses de Rusia, ni de Ucrania, ni de Estados Unidos y tampoco tengo por qué coincidir con otros grandes socios europeos», agregó

Y desde luego no coincide con Alemania. Scholz no sólo ha reiterado que seguirá suministrando armas a Kiev, sino que ha animado a otros países de la UE a incrementar la suya. «La guerra de Ucrania se puede acabar mañana. Basta con que Rusia se retire», es el mantra adoptado por el Ejecutivo de Berlín.

Solidaridad con Ucrania

Fico, acusado de ser prorruso, ha recordado que Eslovaquia es vecino de Ucrania y «tal vez» puede tener una visión más acertada de la situación. «Eslovaquia quiere que Ucrania sea un país democrático y próspero porque eso nos beneficiará como vecinos y por ende a la Europa, pero no apoyaré acciones contrarias a los intereses de los eslovacos«, ha declarado Fico. Para dejar patente su solidaridad con Ucrania y con la UE, ha asegurado haber dicho que sí a los fondos europeos y a las negociaciones de adhesión de Kiev a la UE, aunque este país «está muy lejos de cumplir los criterios de Copenhague que se aplicaron a raja tabla a mi país y a todos los demás».

Scholz ha dejado pasar por alto los comentarios con doble sentido de Fico como buen anfitrión, salvo en la necesidad de detener la guerra. «Es muy fácil, basta con que Rusia se retire», ha insistido el canciller, que este miércoles mantuvo conversación telefónica con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para tratar de la firma de un acuerdo bilateral de seguridad. Scholz no ha mencionado los detalles porque «primero hay que tener los documentos en la mano»

Fico, contrario al suministro de armamento a Ucrania, que cortó nada más acceder al Gobierno, no repitió en Berlín lo que ha declarado en su país y prometido Shmigal, es decir, que permitirá a Ucrania la compra de armas y equipos militares en el mercado eslovaco. Tampoco ha mencionado su propuesta a Ucrania de ceder parte de los territorios anexionados por Rusia para acabar con el conflicto. «Eslovaquia apoyará cualquier iniciativa de paz, incluida la que promueve Zelenski, a pesar de que según dijo sería legítimo tener «dudas» sobre él.