• La Mirada del Corresponsal Polémica por el gasto de los lores en champán: 100.000 euros en 2023

QUIÉN. El empresario milenial Wang Ning ha logrado convertir su compañía juguetera, Pop Mart, en la más grande de China, y cuenta también con tiendas por medio mundo, incluido España.

QUÉ. El secreto de su éxito son las «cajas ciegas», en las que el comprador no sabe qué muñeco le va a tocar; algunas de estas ediciones limitadas son ya piezas de coleccionista que no paran de revalorizarse y por las que la gente paga miles de euros.

Son muñecos del tamaño de la palma de la mano. Los hay de todas las temáticas: desde un Buzz Lightyear sentado y con las piernas estiradas, hasta un Iron Man con la cabeza grande y el cuerpo diminuto, pasando por una figura de Donald Trump con el ceño fruncido. Hay más de 1.000 máquinas expendedoras, conocidas como «roboshops», repartidas por 21 países en las que se venden algunas de estas figuras por algo más de 10 euros. La gracia está en que el comprador, cuando se acerca a la máquina, sólo ve una caja y no el muñeco que está dentro.

Las llamadas «cajas ciegas» son el secreto del pelotazo que pegó el empresario milenial Wang Ning con Pop Mart, que ahora mismo es la empresa de juguetes más grande de China y que también cuenta con tiendas por medio mundo, incluido en España, donde algunas de estas figuras de edición limitada se han convertido en piezas de coleccionista que no paran de revalorizarse y por las que se llegan a pagar varios miles de euros.

«Yo me habré gastado en mi colección de 40 muñecos alrededor de 300 euros y ahora los podría vender por más de 1.000. Tengo un amigo que guarda 500 figuras, algunas de ellas piezas únicas, con un valor de 17.000 euros«, asegura Jonathan, un coleccionista que vive en Leganés.

Wang había trabajado en empresas publicitarias antes de abrir en 2010 una pequeña juguetería en Pekín. Pero el negocio no comenzó a despegar hasta que popularizó el concepto de «cajas ciegas» cuatro años después. Ahora, su empresa, que cotiza en Hong Kong, tiene un valor de 3.200 millones de dólares.

Este año, Wang abrió un parque de atracciones en la capital china de 40.000 metros cuadrados con atracciones inspiradas en muñecos que se fabrican en un

antiguo pueblo de pescadores que ahora es la capital mundial de los juguetes. China es el líder indiscutible en fabricación y exportación de juguetes, representando alrededor del 75% del suministro global. Y más del 50% de esa producción se concentra en una ciudad del sur, Shantou, concretamente en el distrito de Chenghai.

Hace un par de décadas, en Chenghai se comenzaron a abrir pequeños talleres donde se fabricaban manualmente o con maquinaria rudimentaria unos pocos juguetes para el mercado local, aprovechando el plástico que salía de las plantas de reciclaje que había en los alrededores. Poco a poco, gracias al desarrollo industrial de la región y a su posición privilegiada en el mapa -con salida al Mar de China Meridional, paso clave en las rutas comerciales, justo en frente de Taiwan y muy cerca del próspero puerto de Hong Kong- en Chenghai fue entrando un mercado juguetero más electrónico que convirtió las viejas calles embarradas en grandes avenidas asfaltadas y rodeadas de fábricas y rascacielos.

En Chenghai ahora hay más de 12.000 fabricantes con 130.000 trabajadores que han convertido a la región en líder mundial de una industria que centra estos días en España mucha atención según se va acercando el Día de Reyes. Los tres magos de Oriente hacen todos los años parada obligatoria en el sur de China para recoger muchos de los regalos que luego dejan debajo de los árboles de Navidad. Incluidos los muñecos del multimillonario Wang Ning.