21 periodistas han muerto en Gaza e Israel en dos semanas

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Al menos 21 periodistas han muerto en Gaza y en Israel en apenas dos semanas, más de los fallecidos por la cobertura mediática del conflicto en Oriente Medio en las últimas dos décadas, según datos del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ). Los preocupantes datos han coincidido con la aprobación de medidas de emergencia del Gobierno israelí para propiciar el cierre de la cadena Al Jazeera, acusada de «diseminar propaganda» pro-palestina, y amenazar con acciones a otros medios que «puedan dañar la seguridad del estado», en medio de crecientes y duras críticas contra la BBC por su cobertura.

Los tres primeros periodistas muertos fueron israelíes, durante los ataque de Hamas el 7 de octubre que causaron al menos 1.400 víctimas mortales. La mayoría de los profesionales de la información fallecidos, diecisiete en total, son sin embargo palestinos que figuran entre los 3.785 muertos en la ofensiva aérea israelí en Gaza. Un cámara libanés ha fallecido mientras cubría las escaramuzas de Hezbollah en la frontera con el norte de Israel.

«Los periodistas en la región están haciendo grandes sacrificios para cubrir este desgarrador conflicto», advirtió Sherif Masour, coordinador para Oriente Medio del CPJ. «Todas las partes deben tomar medidas para garantizar la seguridad de los profesionales, que son civiles que realizan un trabajo importante en momentos de crisis y no deben ser elegidos como objetivos».

La cuenta letal arrancó el 7 de octubre durante los ataques de Hamas en suelo israelí. Yaniv Zohar, fotógrafo del diario Israel Hayom, fue asesinado junto a su mujer y sus dos hijas. Los otros dos fallecidos fueron Shai Regev, director de Cultura de la publicación Maáriv, y Ayelet Arnin, de 22 años, editora del canal estatal Kan, que figura entre las más de 200 víctimas del festival Supernova.

Tres periodistas palestinos murieron en los bombardeos lanzados por Israel el 9 de octubre sobre el distrito de Rimal, al oeste de Gaza, donde tenían su sede varios medio locales. Los tres fueron identificados como Saeed Al-Taweel, redactor-jefe del portal de noticias Al-Khamsa; Mohammed Sobh y Hisham Alnwajha, fotógrafo y redactor de la agencia Khabar.

Assaad Shamlakh, periodista «freelance», murió también en los primeros días de la ofensiva israelí cuando una bomba destruyó su casa y causó también la muerte de los nueve miembros de su familia en Sheikh Ijlin, al sur de Gaza. El 10 de octubre murió Salam Mema, presidenta del Comité de Mujeres Periodistas en la Asamblea de Medios Palestinos. Su cuerpo sin vida fue recuperado tres días después entre las víctimas en el campamento de Jabalia.

En el sur del Líbano murió esta semana un cámara, Issam Abdallah, que trabajaba para la agencia Reuters, supuestamente por el fuego procedente de Israel. Otros ocho periodistas han resultado heridos y al menos tres están en paradero desconocido. El CPJ está investigando también numerosas informaciones sobre otros profesionales de la información detenidos o amenazados, así como del daño causado contra las oficina de los medios o los hogares de los periodistas.

El CPJ ha advertido también de los numerosos impedimentos para poder entrar en la franja de Gaza desde los ataques de Hamas. El único punto de entrada para los informadores en Erez permanece cerrado, y la única información desde el lado palestino proviene desde entonces de periodistas locales.

«Trabajar en Gaza ahora mismo es extremadamente difícil y eso se debe en gran parte a que nuestro personal no está solamente cubriendo las historias sino intentado mantenerse a salvo y proteger a sus familias», declaró Julie Pace, directora ejecutiva de la agencia AP.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu aprobó por su parte el viernes medidas de emergencia para propiciar el cierre de medios que «puedan dañar la seguridad del estado». La medida está destinada a facilitar directamente a facilitar el cierre del canal Al Jazeera, con sede en Qatar y gran influencia en el mundo árabe.

«El cierre de Al Jazeera en Israel se produce a partir de la evidencia de que está ayudando la enemigo, con propaganda al servicio de Hamas para las audiencias en árabe y en el inglés en todo el mundo, así como la difusión de información sensible y útil para nuestros enemigos», podía leerse en un comunicado oficial.

El ministro de Comunicación Shlomo Karai fue aún más allá y declaró que Israel «está en una guerra con múltiples frentes, incluido el de la información y la percepción». «No vamos a tolerar que los medios pongan en riesgo la seguridad de nuestra nación», advirtió. «Las medidas que están bajo consideración nos dan autoridad para cerrar canales, requisar equipos y retirar la credencial a periodistas».

Las autoridades israelíes han arremetido también contra la BBC por «perpetuar un modelo de sangriento libelo», por su cobertura de la explosión del hospital al-Ahli en Gaza y por calificar a los miembros de Hamas como «militantes», pero no directamente como «terroristas» (pese a a recalcar que el Gobierno británico los considera como tales). En una entrevista concedida a medios británicos, el presidente israelí Isaac Herzog condenó como «atroz» la cobertura de la BBC y preguntó directamente: «¿Qué otro tipo de torturas quieren para decidir que estamos ante una organización terrorista?».