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La totalidad de la población de Nagorno-Karabaj, una región autónoma no reconocida situada dentro de las fronteras de Azerbaiyán, podría huir del enclave en las próximas horas y refugiarse en Armenia, cree la agencia de Naciones Unidas para los refugiados. La organización anunció que se prepara para recibir hasta 120.000 refugiados en Armenia tras la ofensiva relámpago que llevó a cabo Azerbaiyán en Karabaj, que provocó un éxodo masivo de la población de etnia armenia.

«Las cifras de planificación iniciales eran de entre 70.000 y 90.000 refugiados, pero es necesario actualizarlas», señaló en una conferencia de prensa, Kavita Belani, representante de Acnur en Armenia. El ataque obligó a las autoridades de Karabaj a aceptar deponer las armas e iniciar conversaciones sobre la integración de la población de Karabaj. Tras caer bajo el control de Bakú, la autoridad no reconocida de Karabaj anunció ayer la disolución de sus instituciones estatales. Azerbaiyán ha prometido garantías a la población de etnia armenia que decida quedarse en la región y ha reiterado que los tratará como ciudadanos de pleno derecho igual que los azerbaiyanos.

Sin embargo, la mayoría de la población duda de las promesas de Bakú y teme que se tomen represalias contra la población. Desde el pasado domingo, se ha formado una interminable hilera de vehículos en la carretera de Lachin, la única que conecta el Karabaj con Armenia, de miles de familias que intentan encontrar cobijo en el país vecino. El pasado lunes, se produjo una explosión en una gasolinera de esta carretera, en un momento muy concurrido en el que centenares de personas hacían cola para llenar sus depósitos para poder llegar a Armenia. Al menos 170 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas graves por la explosión, cuyo origen aún se desconoce. Unos 93.000 refugiados han cruzado hasta ahora la frontera, un 75% de la población, según datos de las autoridades armenias.

Precisamente esta carretera de Lachín fue bloqueada por las autoridades de Azerbaiyán en enero, impidiendo la entrada de alimentos, medicinas y gasolina al enclave de Karabaj. Estos nueve meses de escasez empeoraron gravemente las condiciones de vida de los habitantes del enclave. «La gente está muy cansada. Esta es una situación en la que han vivido durante nueve meses. Cuando entran (a Armenia) están llenos de ansiedad, tienen miedo y quieren respuestas sobre lo que ocurrirá a continuación», describió Belani de Acnur. «La situación afecta a menudo a familias que llegan con niños tan débiles que se han desmayado en brazos de sus padres», señaló en una rueda de prensa Hicham Diab, representante de la Media Luna Roja.

Azerbaiyán declaró hoy que permitirá la entrada en el territorio de un grupo de expertos de la ONU en los próximos días, para monitorear el trato que da a la población de etnia armenia.

Otra de las incógnitas que se espera que se resuelvan en los próximos días es qué ocurrirá con los 2.000 soldados rusos desplegados en el enclave como parte de un acuerdo de alto el fuego entre Azerbaiyán y las fuerzas armenias del Karabaj tras la guerra del año 2020. «Dado que la misión se encuentra ahora en territorio azerbaiyano, éste será un tema de discusión con la parte azerbaiyana», señaló ante la prensa el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Pese a que Moscú había desplegado sus fuerzas para asegurar el cese de hostilidades en el enclave, Armenia ha criticado su inacción durante la última ofensiva militar de Azerbaiyán. Peskov aseguró que Rusia no tenía motivos legales para intervenir y señaló que no ve «ninguna razón directa» para que la población de etnia armenia huya de Karabaj.