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Guatemala inicia una nueva ‘Primavera’ este domingo en la que el inminente presidente, el socialdemócrata Bernardo Arévalo, pretende «cerrar esta época tenebrosa de cooptación corrupta del sistema político en el que ha transcurrido nuestro país durante más de dos décadas». Para ello, ha sorteado en los últimos meses un intento de «golpe de Estado», tal como ha denunciado, por parte de la Fiscalía y el juez séptimo, Fredy Orellana, que han hecho lo imposible por impedir su investidura. Concretamente, la fiscal general, Consuelo Porras, y el jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, Rafael Curruchiche, pidieron ilegalizar el partido con el que Arévalo ganó las elecciones, el Movimiento Semilla, al tiempo que lograron encarcelar a afiliados de esta formación, pidieron la retirada de la inmunidad del presidente electo y la vicepresidenta electa, Karin Herrera, para investigarlos por varios delitos e incluso solicitaron anular los comicios.

Nada de ello evitará que Arévalo asuma el poder ante la presencia de varios líderes mundiales, entre ellos, el Rey Felipe VI, quien llegó este sábado a Ciudad de Guatemala, donde mantuvo una reunión con el presidente saliente, Alejandro Giammattei y, con el nuevo mandatario, mientras que este domingo celebrará un encuentro con la colectividad española en la residencia del Embajador antes de acudir a la toma de posesión.

Para saber más

Al país centroamericano también ha llegado el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien tras mostrar su total «respaldo» al nuevo Gobierno de Arévalo, señaló que la democracia de Guatemala «ha estado amenazada», razón por la cual, este viernes el Consejo de la UE aprobó por unanimidad un marco jurídico de sanciones contra quienes «pretendan socavar la democracia, el estado de derecho y una transición de poder pacífica».

En la rueda de prensa conjunta junto a Borrell, el nuevo mandatario anunció que nada más asumir el poder, citará a mediados de la próxima semana a la fiscal general, Consuelo Porras, para «pedirle la renuncia», porque «va a ser evidente que las condiciones políticas con las que ella se sentía en libertad de operar han desaparecido». En caso de que se niegue a dejar su cargo antes de que finalice su mandato en 2026, advirtió de que «haremos los intentos que nos competan y podamos hacer en el marco de la ley para corregir la situación que existe en el Ministerio Público».

El propio presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha solicitado a todos los jefes de Estado de América a asistir a la toma de posesión de Arévalo, dado que, según ha avisado, «hay fuerzas amenazando con un golpe de Estado». De momento, ya han confirmado su presencia los mandatarios de Chile, Gabriel Boric, y de Honduras, Xiomara Castro, mientras que el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha tenido que cancelar su viaje, debido a la crisis de seguridad que vive su país, lo que le ha obligado a instaurar un estado de excepción.

Con la toma de posesión de Arévalo, se pondrá fin a unos meses de incertidumbre marcados por la persecución judicial contra su persona y su partido encabezada por la fiscal general, incluida en la Lista Engel de EEUU de actores corruptos y antidemocráticos. La última acción de la Fiscalía ha sido capturar al ex ministro de Gobernación Napoleón Barrientos, quien en los últimos meses se negó a reprimir con violencia las manifestaciones y bloqueos en el país en defensa de la democracia. Los mismos policías que estuvieron bajo sus órdenes acudieron a su domicilio para llevárselo detenido esta semana, acusado de los delitos de incumplimiento de deberes y desobediencia, por los que ya ha ingresado en prisión a la espera de la audiencia de primera declaración, que se celebrará el próximo martes.

En octubre del pasado año, Barrientos presentó su dimisión, después de que la fiscal general pidiera a la CC su destitución por «desobedecer» la orden de desalojar por la fuerza los bloqueos que habían llegado incluso frente a la sede de la Fiscalía en Ciudad de Guatemala. La población indígena ha liderado las movilizaciones masivas en el país centroamericano como una medida de presión para que se respete lo decidido en las urnas el 25 de junio y el 20 de agosto, con la victoria del binomio presidencial de Bernardo Arévalo y Karin Herrera.

Así, Arévalo no ha estado solo en el largo periplo hasta su toma de posesión de este domingo. Miles de personas salieron a las calles en apoyo de la democracia y en contra de los «golpistas» e incluso durante varios días, bloquearon las principales carreteras del país y la capital tras convocar un ‘Paro Nacional’.

«Calvario judicial»

Un calvario judicial que comenzó tras quedar en segundo lugar en la primera vuelta de las elecciones celebradas el 25 de junio. El mismo día que se oficializaron los resultados, el juez séptimo, Fredy Orellana, ordenó el 12 de julio, a petición de la Fiscalía, que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) suspendiera la personalidad jurídica del Movimiento Semilla. Todo ello a raíz de una investigación en la que supuestamente, el partido de izquierdas se constituyó a través de firmas falsas y rúbricas de personas fallecidas. Toda una estrategia urdida por la vieja política para impedir que gobierne Arévalo, quien promete «limpiar el país del pantano de la corrupción».

Mientras la Fiscalía hizo mil intentos para impedir que Arévalo asuma el poder, el TSE y la CC actuaron de parapeto salvaguardando la democracia. Así, el TSE se negó a ilegalizar el partido hasta que finalizara el periodo electoral, lo que permitió que Semilla y su candidato pudieran participar en la segunda vuelta y vencer a su rival, la derechista Sandra Torres. La CC también actuó de contrapeso al otorgar un amparo a Semilla garantizando que no se podía cancelar jurídicamente esta fuerza política, permitiendo su participación en los comicios.

Sin embargo, siguió la ofensiva judicial y a los pocos días de finalizar el proceso electoral y oficializarse los resultados de la segunda vuelta, el TSE acató en noviembre la orden del juez Orellana dejando sin partido a Arévalo. A escasos días de que tome posesión de su cargo, la CC otorgó amparo a la vicepresidenta electa, Karin Herrera, para que se respete su inmunidad ante el riesgo de una posible captura en su contra por el caso de la toma de la Universidad pública en la que participó y por la que está acusada de varios delitos. Mientras, la Fiscalía giró este jueves órdenes de captura contra cuatro magistrados del TSE por un supuesto fraude en la compra del sistema electrónico de transmisión de los resultados electorales.

En las últimas horas, la CC ha otorgado un amparo a Arévalo para que no se realicen acciones que violenten su inmunidad, por lo que sostiene que la Fiscalía y los diferentes juzgados se deben abstener de solicitar y autorizar cualquier orden de captura en su contra sin haberse agotado el derecho de antejuicio.

Toda esta persecución provocó que, desde el 2 de octubre, las autoridades indígenas han mantenido una resistencia pacífica frente al MP en Ciudad de Guatemala, que ya han comenzado a retirar este sábado a la espera de que Arévalo tome hoy posesión de su cargo.

Promesas del nuevo presidente

Entre las promesas del nuevo presidente destaca que luchará frontalmente contra la corrupción, que ha impedido el desarrollo del país en las últimas décadas provocando una pobreza endémica, que afecta a seis de cada diez personas, así como altos índices de violencia con 4.353 muertes asociadas a hechos criminales en investigación en 2023, según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses. Otra consecuencia de que el dinero público no llegue a la población es que uno de cada dos niños menores de cinco años sufre desnutrición en el país centroamericano, lo que provocó 54 niños fallecidos el pasado año.

Arévalo supone la última esperanza de la población para dar un giro de 180 grados a un país carcomido por la corrupción que ha provocado que, en los últimos años, varios dirigentes políticos hayan acabado entre rejas, como el expresidente Otto Pérez Molina, quien el pasado 3 de enero abandonó la prisión preventiva, donde permanecía desde el 3 de septiembre de 2015.

Otra de las preocupaciones de la población es la inseguridad y, en esta línea, se ha comprometido a «recuperar el control de las calles y los territorios que hoy están en manos de los criminales», así como recuperar el control de las cárceles de donde emanan las extorsiones y las órdenes de asesinatos», tal como sucede en Ecuador, si bien ha descartado implantar un modelo represivo como el de Nayib Bukele en El Salvador.

En este contexto, la población quiso enterrar la vieja política y dar la oportunidad a Arévalo, de 65 años, quien se ha comprometido a recuperar para el país la denominada ‘Primavera Guatemalteca’. Se trata del periodo de avances sociales que implantó su padre, Juan José Arévalo, quien gobernó Guatemala entre 1945 y 1951 dejando atrás décadas de gobiernos militares con propuestas que se perpetuaron en el tiempo, como el Seguro Social y la libertad de emisión del pensamiento.

Uno de los principales retos del nuevo mandatario será lograr el apoyo del Congreso a sus iniciativas, teniendo en cuenta que el Movimiento Semilla solo cuenta con 23 de los 160 diputados. Para ello, en los últimos días, su formación ha entablado negociaciones con otros partidos para presidir la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa.