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Si hoy lunes se celebraran las elecciones de Estados Unidos, es muy probable que Donald Trump ganara holgadamente. Al menos, eso es lo que sugiere el sondeo publicado el lunes por el diario Wall Street Journal, que da tanto al ex presidente como al actual inquilino de la Casa Blanca, la misma intención de voto: el 46%. Dado el sistema electoral de Estados Unidos -el llamado colegio electoral- que favorece a los estados menos poblados, que tienden a votar republicano, el empate significaría, en la práctica, que Trump ganaría. Otras encuestas indican que los datos del Journal no son una aberración estadística. The Economist, Fox News, la consultora Morning Consult y la Universidad Emerson han publicado sendas encuestas en las que Biden oscila entre el 43% y el 44%, y Trump entre el 41% y el 46%.

En 2020 se estimaba que para que Biden pudiera vencer el obstáculo estructural del colegio electoral necesitaba obtener tres puntos porcentuales más que Trump. En los resultados finales, Biden ganó por 4,5 puntos, la mayor diferencia en unas elecciones desde 2008. El impulso del colegio electoral es tan grande que, de hecho, de las tres elecciones que los republicanos han ganado desde el año 2000 -dos George W. Bush y una Donald Trump- solo en una -la de 2004, en la que Bush salió relegido- obtuvieron más votos que los candidatos demócratas.

Hay otro elemento que invita a la cautela: faltan 14 meses para los comicios, que tendrán lugar el 5 de noviembre. Eso, en política, es una eternidad, como revela el hecho de que la popularidad de Biden sea del 39%. Es una cifra bajísima, hasta que se la compara con la que tenían, a estas alturas de sus mandatos respectivos, Trump y Barack Obama. Entonces resulta que Biden es más popular que ellos.

Así que todavía queda mucho partido, si es que el partido ha empezado. Evidentemente, eso es lo que dicen los partidarios de Biden. Y, también, los de la docena de candidatos republicanos que compiten con Trump por la nominación a la Casa Blanca por ese partido. El equipo de Trump, por supuesto, ve las cosas de manera muy diferente.

Sea como sea, la visión de los votantes estadounidenses de las elecciones es extremadamente preocupante para el equipo de Biden. El 51% de los encuestados en el estudio citado por el Wall Street Journalcreen que Trump consiguió más en su presidencia que Biden, frente a tan solo el 40% que opina lo contrario. Especialmente serio para el actual presidente es la idea de sus votantes sobre lo que su campaña ha decidido que va a ser el, eje de su argumento pàra la reelección: la economía. Apenas el 28% de los estadounidenses dice que la situación económica ha mejorado en los últimos dos años, mientras que el 58% cree que ha empeorado.

Pleno empleo

Estas cifras contrastan con los hechos. Estados Unidos es el país del G7 que más crece. El mercado laboral está en una situación de pleno empleo. Los salarios están subiendo. Y la inflación está cayendo. Esas macromagnitudes, sin embargo, no evitan que el ciudadanos sea consciente de que, aunque los precios estén creciendo mucho más despacio ahora, en los dos primeros años de la presidencia de Joe Biden se produjo una encarecimiento del coste de la vida que no ha sido compensado con las alzas salariales.

El principal problema es que la campaña de Biden no está haciendo campaña. El presidente tiene más dinero que Trump, que además debe destinar gran parte de las donaciones que recibe al pago de las costas legales de los cuatro juicios penales y tres civiles a los que deberá hacer frente en los próximos 10 meses, y que podrían hacer que acabe la campaña en la cárcel. Pero la presencia de Biden en los medios de comunicación es escasa. La mayor parte de sus actos electorales son para públicos pequeños, lo cual hace que el presidente sea, en cierto modo, invisible. Entretanto, Trump es omnipresente, debido a sus mítines, sus ataques y amenzas en redes sociales, y, precisamente, sus procesos legales.

Ahí está lo que la campaña de Biden ve como bazas. Por un lado, al ignorarle y evitar meterse en disputas dialécticas con él, Biden está repitiendo el esquema de las elecciones de 2020, que le permitió ganar. Por otro, si es cierto que los estadounidenses valoran la idea de la honestidad en los políticos, ahí Biden lleva ventaja. El porcentaje de votantes que creen que es una persona honrada en superior en más de diez puntos al de los que otorgan esa confianza a Donald Trump.