La dimisión del secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, no está sobre la mesa después de que decidiera no informar sobre su hospitalización desde el pasado 1 de enero. Fuentes cercanas al presidente Joe Biden han asegurado que no es una opción que quiera contemplar el mandatario pese a lo anómalo del caso y la presión que ha ejercido la bancada republicana, incluyendo el ex presidente Donald Trump.

Austin, de 70 años, decidió mantener en privado su ingreso en el centro médico militar Walter Reed debido a complicaciones tras un procedimiento quirúrgico, lo que generó dudas sobre el tipo de dolencia que padece y el motivo por el que decidió mantener en secreto un asunto tan delicado. En total, fueron tres días y medio de silencio, de acuerdo a la publicación Político, los que transcurrieron desde su ingreso hasta que se conoció en la Casa Blanca.

La situación ha generado desconcierto y malestar tanto en el Pentágono como en el entorno del presidente Biden. Como secretario de Defensa, Austin está a cargo de 1,4 millones de miembros activos del ejército estadounidense en un momento de clara tensión geopolítica a nivel internacional, marcada por los conflictos en Ucrania y Gaza.

El vacío de poder mientras el general retirado permanecía ingresado le obligó a entonar el mea culpa en un comunicado el pasado sábado. «Reconozco que podría haber hecho un mejor trabajo asegurando que el público estuviera adecuadamente informado», señaló. «Me comprometo a hacerlo mejor».

De momento cuenta con el apoyo de Biden, un presidente poco dado a hacer cambios bruscos en su gabinete. A ese respecto, John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, indicó que el mandatario «respeta el hecho de que el secretario Austin se hizo cargo de la falta de transparencia» y señaló que permanecerá en el puesto. «Nuestro enfoque principal en este momento es la salud del secretario Austin y asegurarnos de que reciba toda la atención y el apoyo que necesita para recuperarse por completo», añadió.

La operación de Austin

Austin ingresó el pasado 22 de diciembre en un centro médico para someterse a una operación que ya tenía prevista y para la que se tomó unos días de baja. 24 horas después regresó a su casa, pero algo salió mal. El primer día del año comenzó a sentir «fuertes dolores» que le obligaron a ser trasladado al Walter Reed y ser atendido en la unidad de cuidados intensivos.

Pat Ryder, general y portavoz en el Pentágono, confirmó que Austin pudo volver a ejercer sus funciones el viernes pese a estar en el hospital y que se está recuperando de forma satisfactoria. «Desde que reanudó sus funciones el viernes por la tarde, el secretario recibió actualizaciones operativas y brindó la orientación necesaria a su equipo», indicó Ryder. «Tiene acceso total a las capacidades de comunicación necesarias y continúa monitoreando las operaciones diarias del Departamento de Defensa en todo el mundo».

Ryder confirmó que Austin habló con el presidente Biden el pasado sábado y ha estado en contacto con la subsecretaria de Defensa, Kathleen Hicks, el presidente del Estado Mayor Conjunto, general CQ Brown Jr., y su personal. De momento no hay una fecha concreta para su alta hospitalaria.

La noticia despertó críticas airadas de inmediato por parte de los republicanos. Jim Banks, congresista por Indiana y miembro del comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, señaló que «Austin ha sido un desastre desde el primer día y debería ser reemplazado por alguien que se enfoque en tener el aparato militar listo para luchar y ganar guerras en lugar de estar logrando avances para la política woke de la administración Biden».

Por su parte, El senador por Florida, Rick Scott, ha exigido que Austin dé explicaciones en el Congreso una vez que abandone el hospital. Trump también se ha sumado al carro de las críticas pidiendo la dimisión inmediata de Austin por su «conducta profesional inadecuada y abandono del deber. Ha estado desaparecido durante una semana y nadie, incluido su jefe, el corrupto Joe Biden, tenía idea de dónde estaba o podría estar», escribió Trump en su red social, Truth Social.

Nacido en Mobile, Alabama, en 1953, Austin se graduó en la academia militar de Fort Bragg y fue subiendo con velocidad por el escalafón castrense. Fue el comandante al frente de la Operación Libertad Duradera en Afganistán y nombrado comandante general en Irak, responsable de la toma de Mosul en junio de 2014. En septiembre de 2020 se supo que sería el elegido por Biden y Harris para encabezar el departamento de Defensa si ganaban las elecciones.