• Asia El ministro de Defensa chino es apartado de la escena pública bajo investigación por corrupción
  • China Ascenso y caída del ministro de Exteriores Qin Gang, protegido del presidente Xi Jinping

Cuando el ministro de Defensa de China, el general Li Shangfu (65 años), desapareció de la esfera pública a finales de agosto, se dispararon los rumores sobre una nueva destitución en la élite política de la superpotencia asiática. Como ocurre habitualmente, el mutismo imperó en Pekín, donde no acostumbran a dar explicaciones ante estas ausencias. Además, había mucho revuelo porque estaba muy reciente la caída de otro ministro y de varios altos mandos militares en plena reestructuración del Ejército. Este martes, ha sido la agencia estatal de noticias Xinhua la que ha confirmado de forma oficial la destitución de Li, quien apenas llevaba siete meses en el cargo.

Se ha repetido la misma secuencia que cuando en julio fue cesado Qin Gang, el entonces ministro de Exteriores. Primero, el señalado desaparece del foco. Pekín deja que corran todo tipo de especulaciones para, semanas después, confirmar la caída. Y, como paso en el caso de Qin, nadie explica los motivos que han empujado al presidente Xi Jinping a quitarse de encima a un veterano general que había sido nombrado ministro de Defensa durante la pasada Asamblea Popular Nacional (APN), la sesión anual del Parlamento chino.

Únicamente, tras la ausencia prolongada del ministro, fueron varios funcionarios chinos los que señalaban en privado que detrás había en curso una investigación por corrupción por una trama relacionada con la compra de equipos militares.

La cartera que sujetaba Li, a diferencia de otros países en Occidente, tiene un peso más diplomático, más ceremonial, que de toma de decisiones políticas. En China, es la poderosa Comisión Militar Central la que realmente dirige los asuntos militares. Este órgano está formado por siete personas, entre ellas se encontraba el ministro de Defensa, por debajo en la escala de mando de dos vicepresidentes y de Xi Jinping. El omnipresente líder también está al frente de esta comisión como la máxima autoridad militar del país.

Pero Li era la cara visible del Ejército Popular de Liberación (EPL) y ocupaba un asiento en el Consejo de Estado, el gabinete de China, al igual que Qin Gang, reemplazado como ministro de Exteriores en julio por su predecesor, Wang Yi. Los políticos caídos, Li y Qin, también fueron expulsados este martes del Consejo, perdiendo un rango más alto que el de ministros.

El anuncio llega unos días antes de que en Pekín arranque un foro de seguridad regional al que asistirá una delegación del Pentágono. Será otro general, Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto, el cuerpo militar responsable de las operaciones y la planificación de combate, quien dirija las conversaciones en el foro.

Reuters aseguró hace unas semanas que Liu era el gran favorito para ser nombrado nuevo ministro de Defensa. El próximo evento en el que será protagonista representará la reanudación pública de las comunicaciones militares de alto nivel entre China y Estados Unidos después de que Pekín rompiera esta línea con Washington tras la visita en 2022 a Taiwan de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi.

Antes de que empiece el foro, esta semana habrá una toma de contacto importante entre las dos superpotencias con la visita del jefe de la diplomacia china, Wang Yi, a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Antony Blinken, quien visitó Pekín en junio, y con el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan. El viaje de Wang podría sentar las bases para un encuentro entre Xi Jinping y el presidente Joe Biden en una cumbre de líderes de Asia y el Pacífico que se celebra en noviembre en San Francisco.

Poco a poco, China y Estados Unidos van dando pequeños pasos para apaciguar algunos de los muchos frentes abiertos que tienen. Precisamente, el último ministro destituido, Li Shangfu, fue sancionado por Washington por supervisar la compra de aviones de combate rusos Su-35 y sistemas de misiles de defensa aérea S-400.

Hijo de un comandante de alto rango, Li combatió bajo las órdenes de Mao Zedong durante la guerra civil y también en la Guerra de Corea, apoyando al bando del Norte. Pero Li no era un hábil soldado, sino uno de los mejores ingenieros aeroespaciales de su generación. Trabajó en el Centro de Lanzamiento de Satélites Xichang, controlado por el EPL. Allí dirigió el lanzamiento de la primera sonda lunar de China y también la primera prueba de misiles anti satélite.

Hace nueve años, premiado por sus logros, fue ascendido a general y jefe de personal de la Fuerza de Apoyo Estratégico, una organización que se encargaba de jubilar a los viejos mandos del ejército y mover las fichas adecuadas para que la fuerza de combate más grande del mundo, oxidada en muchos de sus departamentos, comenzara a modernizarse, empezando por la adquisición de equipo militar moderno.

De aquella etapa de Li al frente de la agencia que adquiría equipo militar, las autoridades chinas anunciaron en julio que habían iniciado una investigación por «presuntas violaciones» que databan de octubre de 2017. El aviso publicado mencionaba la «filtración activa de secretos» e irregulares en el «proceso de licitación para beneficio personal». El diario Financial Times, citando fuentes de seguridad de Washington, aseguró en septiembre que Li se encontraba «bajo arresto domiciliario» fruto de la investigación por corrupción.