China, sacudida por el terremoto más mortífero en casi una década: las temperaturas bajo cero dificultan el rescate

Cientos de improvisados campamentos se han levantado en los campos de Gansu, al noroeste de China, después de que el terremoto más mortífero que ha sacudido al país asiático en casi una década matara a más de 120 personas y derrumbara miles de viviendas.

El martes por la noche (hora de China), las imágenes que llegaban desde esos campamentos eran demoledoras: familias enteras que se han quedado sin casas, o que fueron evacuadas tras el seísmo, alrededor de grandes fogatas tratando de calentarse bajo gélidas temperaturas de -13°C.

La ola de frío extremo que golpea estos días China está dificultando mucho las labores de los miles de rescatistas que se han repartido por una vasta región montañosa, enclavada en la meseta tibetana y limítrofe con Mongolia, donde viven más de 27 millones de personas.

Buscando a los desaparecidos hay 4.000 bomberos y agentes de la brigada forestal, a los que hay que sumar oficiales y soldados del ejército, y miles de voluntarios de una ONG china que sirve de apoyo en catástrofes.

Familias alrededor de una fogata.
Familias alrededor de una fogata.AFP

El jefe de uno de los equipos de rescate enviados contaba en una televisión local que la gran escala de los daños se debe a la mala calidad del material de construcción utilizado en las aldeas de Gansu: casas viejas y fabricadas con arcilla. Esta provincia es una de las más pobres del país y es famosa por su riqueza étnica: conviven diferentes grupos, aunque los mayoritarios son los musulmanes hui.

El epicentro de este terremoto de magnitud 6,2 se encuentra en el condado de Jishishan, hogar de más de 200.000 personas y donde más de 5.000 edificios fueron destruidos. En toda la región, 155.000 viviendas resultaron dañadas.

Las autoridades han reportado también más de 700 heridos y ha habido víctimas mortales en la provincia vecina, Qinghai. Los trabajadores de emergencia continúan buscando a los desaparecidos entre los edificios derrumbados y los deslizamientos de tierra.

Mientras dormían

El terremoto golpeó el lunes, justo antes de la medianoche, pero el martes durante todo el día se produjeron hasta nueve réplicas que se sintieron en otras provincias que están a más de 600 kilómetros. En otra región vecina, Xinjiang, también se registro un seísmo de magnitud 5,5, pero no hubo informes de víctimas.

Para los «esfuerzos de socorro» en Gansu, el Gobierno chino asignó un fondo de 200 millones de yuanes (alrededor de 26 millones de euros) y durante todo el día envió suministros como bidones de agua, mantas, hornillos y fideos instantáneos.

Los vecinos que fueron entrevistados por los medios locales explicaron que a la gran mayoría el terremoto les pilló durmiendo. Temen que el número de víctimas sea mayor porque hubo mucha gente a la que no le dio tiempo a buscar refugio.

Rescatistas desplazados en la zona.
Rescatistas desplazados en la zona.AFP

«Yo estaba en el epicentro del terremoto con mi madre y no podíamos huir. La casa temblaba tanto que ni siquiera podía levantarme y las cosas se caían por todos lados. Afuera hacía mucho frío, más de 10 grados bajo cero», escribía en Weibo, la versión china de X, un usuario que pasó con su familia el seísmo.

«Vivo en el piso 16 y sentí los temblores con mucha fuerza, como si de repente hubiera olas sacudiendo todo mi edificio. Desperté a mi familia y bajamos corriendo los 16 pisos», contaba otro testigo.

En el gigante asiático, la actividad sísmica es habitual debido a que se encuentra encima de varias placas tectónicas en un estado de compresión constante. El de Gansu ha sido el seísmo con más víctimas desde 2014, cuando 617 personas murieron en la provincia sureña de Yunnan.

Los expertos han señalado que la causa de la mayor destrucción y número de víctimas de este último terremoto se debe a que, aunque no fue de una gran magnitud, se originó a poca profundidad (10 kilómetros) y las sacudidas, con un movimiento vertical, fueron muy violentas. A esto hay que sumar la mala calidad de los edificios y que pilló a la mayoría de los vecinos en casa.

El pasado agosto, un terremoto poco profundo de magnitud 5,4 sacudió el este de China, dejando 23 heridos y derrumbando decenas de edificios. En septiembre de 2022, al menos 74 personas murieron en un terremoto de magnitud 6,8 que sacudió la provincia de Sichuan, que también fue el escenario del terremoto más mortífero que se recuerda en el país, el de magnitud 7,9 que mató a casi 90.000 personas y arrasó ciudades enteras.