• Ecuador Don Villa, el periodista anticorrupción que nunca tuvo miedo

El vuelco electoral en Ecuador tiene nombre: Daniel Noboa. El candidato moderado, hijo de uno de los empresarios más ricos del país, confirmó la escalada meteórica que anunciaban algunos sondeos de última hora y se coló por la puerta grande de cara a la segunda vuelta de las elecciones anticipadas, a celebrar a mediados de octubre.

«Van a tener la oportunidad de votar por el correísmo y por la opción que no es el correísmo, que es Daniel Noboa. Hay una alianza importantísima, que es lo que más llevamos conversando en este tiempo, que es la alianza con el pueblo» certificó Noboa, quien pese a contar con 900.000 votos menos que su rival parte en igualdad de oportunidades, incluso con una pequeña ventaja, en una contienda que promete ser cerrada, pese a que la ganadora del primer round fue Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana.

Escrutado casi el 94% de las actas, González cuenta con el 33,38% de los apoyos, frente al 23,61% del abanderado de la alianza Acción Democrática Nacional (ADN). De esta forma la Revolución Ciudadana del prófugo Rafael Correa confirma su voto duro, establecido en el tercio de los votantes, tal y como sucediera hace dos años, lo que no pudo evitar entonces la remontada del actual presidente, Guillermo Lasso.

«La esperanza de días mejores se impuso sobre el odio», clamó González. El duelo ya está servido: la primera mujer que sería presidenta en Ecuador frente a quien batiría todos los récords de juventud. Noboa ha cumplido 35 años, frente a los 43 de Correa al llegar al poder. En esos comicios de 2006, el exmandatario derrotó precisamente al padre de Noboa, por lo que el actual balotaje se convierte en una especie de reedición de aquellas elecciones.

«La ciudadanía estaba buscando una cara nueva y Noboa goza de ser nuevo a la vez de que pertenece a una familia muy conocida. Es casi un outsider. Las dos dimensiones más importantes van a ser no sólo la figura polarizadora de Correa, sino también el tema de seguridad», adelantó para EL MUNDO el politólogo John Polga-Hecimovich.

La irrupción de Noboa también supone cierta resurrección política para el presidente, Lenin Moreno, ya que ADN está apoyada por la nueva versión de su partido, Mover (antes Alianza País), y por el movimiento Pueblo, Igualdad y Democracia (PID), encabezado por un familiar.

Para la Historia queda el 16,5% de los votos obtenidos por el periodista Christian Zurita, reemplazante del asesinado Fernando Villavicencio, que gracias a la ola de solidaridad obtuvo el tercer lugar en el ranking electoral, por encima de lo que vaticinaban las encuestas. «Fernando, nuestro presidente valiente y eterno, tu memoria es honrada con respeto», se congratuló Zurita tras conocer los resultados, que son incluso mejores para el Parlamento, donde el movimiento Construye se ha situado como el segundo grupo parlamentario más poderoso. Zurita también anunció que se tomará un tiempo tras acabar el proceso electoral.

En cuarto lugar, alejado de las expectativas que le colocaban en el balotaje, terminó el populista Jan Topic, conocido como el Bukele ecuatoriano, con el 14,68%. Un éxito para alguien desconocido hace semanas, pero un naufragio para el Partido Social Cristiano (PSC), que pretendía luchar por la presidencia apoyado a la mano dura de su candidato.

«Noboa conecta con lo nuevo, con lo joven, y supone una ruptura con la diatriba correísmo frente al anticorreísmo, cambiándolo por lo nuevo contra lo viejo. Se trata de una figura que sale de esa estructura tradicional y además propone nuevas ideas y no confronta. Muchos han querido combatir el miedo con el terror, con una guerra, esa negatividad no caló en el electorado joven. Noboa también arrastra el legado de su papá, quien ha puesto mucho dinero en campaña. Un candidato distinto a quien su propio padre le da el recambio generacional», resumió para este periódico el analista Matías Abad, quien también destaca el «fundamental timing» de Noboa: el punto de quiebre fue el magnicidio y su despegue, el debate de los candidatos. Hasta entonces, Noboa se situaba el séptimo entre los ocho presidenciables.

De cara a la segunda vuelta, la Revolución Ciudadana parte con ese 33% obtenido por González, que se eleva hasta el 40% en el caso de las Parlamentarias. Noboa juega con su 24% y sabe que los votos de la candidatura anticorreísta de Villavicencio (16%), más el 7% del centrista Otto Sonnenholzner, le supone un suelo ideológico de alrededor de 47 puntos.

«El voto de Topic puede ser dividido y también algo de Yaku Pérez, que no llega al 4%. Pero todo puede pasar, el correísmo sabe hacer campañas y tiene una base territorial que va a estar muy metida en campaña. Y también dependerá del planteamiento de Noboa, aunque tiene muchas probabilidades de ser el próximo presidente», avizora Abad.

Quien ocupe el Palacio de Carondelet desde diciembre de este año hasta mayo de 2025 se enfrentará de nuevo a un Parlamento (137 escaños) fraccionado, que se convirtió en el gran enemigo de Lasso. La Revolución Ciudadana estima que obtendrá entre 51 y 54 escaños, frente a los 12 de ADN, los 28 del bloque Construye y Gente Buena y los 7 de Actuemos, el partido que presentó a Sonneholzner. El movimiento de Villavicencio anunció su separación de Construye nada más cerrar las urnas electorales.

El PSC dispondrá de nuevo de la llave del poder, gracias a sus 17 congresistas, capaces hace dos años de apoyar a Lasso en las elecciones para unirse al grupo parlamentario de Correa nada más iniciar la legislatura.