• Encuestas ‘Sprint’ electoral final en Ecuador con el moderado Noboa a la cabeza
  • Violencia Ecuador «se juega la vida» en las urnas

La aglomeración era de tal magnitud que aquello parecía la venta de entradas para un concierto multitudinario de Taylor Swift o las típicas avalanchas humanas en estadios de fútbol. Miles de jóvenes se aglomeraron el pasado jueves en el centro comercial Mall del Río, de Guayaquil, para entregar sus currículums en busca de trabajo en un hipermercado que abrirá en la ciudad costeña.

Las filas subían y bajaban por las escaleras mecánicas y ocupaban varias manzanas en los aledaños, entre el caos, aplastamientos y hasta desmayos. Los brazos se alzaban entre la multitud para enseñar los sobres amarillos con los currículums dentro.

La desesperación ha cundido entre parte de la juventud ecuatoriana ante la falta de oportunidades laborales. Se demuestra no sólo con la marea humana del jueves, también con quienes huyen todos los días a través de la selva del Darién con destino a la frontera de Río Bravo. Tras los venezolanos, se han convertido en los sudamericanos que con mayor ahínco buscan alcanzar la tierra prometida del norte.

Estos y otros jóvenes, mayoría en el país, son quienes hoy decidirán el destino de Ecuador en las urnas. «¡Los jóvenes confiamos en ti cuando decían Daniel Noboa tiene el 2% (de apoyos en las encuestas antes de la primera vuelta). Nosotros no dejamos de creer en ti, no te olvides de nuestras caras. Los jóvenes confiamos en ti«, repitió un joven indígena a pocos metros del candidato de la Alianza Democrática Nacional (ADN) durante uno de sus mítines del fin de campaña.

Y es que el dirigente centrista, una de las grandes sorpresas del año electoral en las Américas, apostó su estrategia electoral en la dicotomía de empleo y seguridad, con especial foco en los jóvenes. Motivos le sobran: la cuarta parte del electorado no ha cumplido los 30 años, entre ellos más de 600.000 de 16 y 17 años que ya pueden votar; la franja hasta los 40 se lleva a otra buena parte del electorado.

Pugna en las redes

La pugna en redes sociales se equiparó en segunda vuelta, con Luisa González (46 años), la candidata del ex presidente Rafael Correa, rejuvenecida y refrescada con nuevo look, que incluye ropa deportiva y sofisticada, hasta gafas cool que han llamado la atención del país. En primera vuelta, esta funcionaria que el exmandatario prófugo eligió por su lealtad extrema apareció a los ojos del país como una madre muy alejada de los jóvenes y defensora del movimiento provida, luchadora antiabortista contraria incluso a la interrupción del embarazo en casos de violación. Más de 2.000 niñas tuvieron el año pasado hijos de sus violadores.

«Se notó, incluso en su último mitin, cómo Noboa ha tratado de ganarse el apoyo de los votantes jóvenes. Ha propuesto impulsar el empleo mediante incentivos fiscales y la expansión del crédito barato a las empresas. Por su parte, tras un buen desempeño en el último debate presidencial, González se enfocó en la seguridad y la pobreza, dos temas que tiene alta resonancia con los votantes», certificó para EL MUNDO el analista John Polga-Hecimovich.

Pese al favoritismo de Noboa, las espadas electorales permanecen en todo lo alto. En Ecuador está prohibido publicar encuestas durante los últimos 10 días, pero las redes sociales son un territorio libre de vedas.

«El 12% de los encuestados en el último sondeo dicen que todavía están indecisos, por lo que una remontada de último minuto de González sigue siendo una posibilidad, aunque remota, en mi opinión», aclara Polga-Hecimovich.

El lema revolucionario por el bien de todos, más las campañas promocionales millonarias en las que se reconoce con la gente pobre, parecen haber calado entre antiguos votantes correístas decepcionados con su líder. Para frenar este magma, Noboa ha recurrido a sus famosos golpes de efecto. Si primero fue el chaleco antibalas y después los anuncios del Chito Vera, campeón de artes marciales mixtas y héroe popular, después llegaron los Noboas de cartón, que todavía ayer se asomaban por todo Guayaquil.

«Las campañas son para ganarlas», sentencia el analista Matías Abad.