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La guerra en Gaza, provocada por los brutales atentados islamistas en territorio israelí del pasado 7 de octubre que causaron unas 1.200 víctimas mortales, no detiene los planes del Estado hebreo para su participación en la 68ª edición del Festival de Eurovisión que se celebrará en mayo en la ciudad sueca de Malmö. Y, así, la televisión pública israelí ha confirmado esta semana como abanderada para representar al país en el célebre certamen de la canción a Eden Golan (20 años).

La joven se impuso en la final del HaKokhav HaBa (The Next Star), ya clásico concurso del que han salido muchos de los representantes israelíes en el Eurofestival en la última década, incluida Netta, quien se alzó con el codiciado micrófono de cristal en 2018 con su pegadiza Toy, que puso a bailar a Europa entera.

Se desconoce aún la canción con la que Golan competirá en Malmö. Porque, una vez que se ha escogido intérprete, la cadena ha abierto un plazo para la recepción de temas, entre los que se escogerá de aquí a marzo el más idóneo. En plena efervescencia patriótica, sí es obligatorio este año que la canción incluya al menos partes en hebreo.

Hasta cierto punto sorprende que el proceso siga sus fases con absoluta normalidad, como si en la nación no rigiera el estado de guerra y la ofensiva contra Hamas en la Franja de Gaza no hubiera colocado a Tel Aviv en una tesitura tan complicada que hasta hay abierta una causa en el Tribunal Internacional de Justicia, que se declaró días atrás competente para investigar un posible genocidio en marcha. Y todo ello con una creciente presión en varios países europeos donde desde cada vez más sectores se reclama a la Unión Europea de Radiodifusión, organizadora de Eurovisión, la suspensión de Israel del Festival este año.

La UER emitió recientemente un nuevo comunicado reiterando que Israel podrá participar en el certamen, como viene haciendo ininterrumpidamente desde hace medio siglo, insistiendo en que se trata de «un evento apolítico, en el que compiten artistas y cadenas de difusión, no gobiernos», por más que sus explicaciones muestren el doble rasero de la expulsión en 2022 de Rusia y Bielorrusia. Y para Israel competir esta vez se ha acabado convirtiendo en otra causa nacional, la de que se vea hasta qué punto tiene o no el respaldo de la Vieja Europa, lo que asegura una inevitable politización de la edición.

«Nací en Israel y sólo aquí me siento en casa. No hay nada que me emocione más en el mundo que representar a nuestro país en Eurovisión»

Eden Golan nació en Tel Aviv, pero ha vivido durante 13 años en Rusia, con su familia. Todos decidieron regresar a Israel en 2022, como tantos judíos que optaron por abandonar el régimen de Putin tras la invasión de Ucrania. «Nací en Israel y sólo aquí me siento realmente en casa. No hay nada que me emocione más en el mundo que representar a nuestro país este año en Eurovisión. Quiero estar frente a toda Europa y levantar nuestra nación», aseguró la cantante durante el show televisivo.

Como última canción en la final del concurso de selección, Golan interpretó I Don’t Want to Miss a Thing (No quiero perderme nada) de Aerosmith, que la joven dedicó a todos aquellos que anhelan que sus seres queridos estén en casa, incluidos los rehenes israelíes que siguen en manos de Hamas y de otros grupúsculos islamistas. Precisamente en homenaje a ellos, Golan actuó rodeada de sillas vacías en el escenario, en alusión a los secuestrados y víctimas del terrorismo.

Mientras, 22 eurodiputados de cuatro de los seis grupos parlamentarios de la Eurocámara y los cuatro diputados de Podemos en el Congreso español han remitido una carta a la UER pidiendo que excluya a Israel del próximo Festival por la intervención militar en Gaza, informa Efe.

Los eurodiputados españoles firmantes son Idoia Villanueva y Esther Sanz, de Podemos; María Eugenia Rodríguez Palop, elegida en su día a propuesta de Podemos pero hoy dirigente de Sumar; Manu Pineda, de Izquierda Unida; Miguel Urbán, de Anticapitalistas; Javier Nart, elegido en su día a propuesta de Ciudadanos; y Ana Miranda, del BNG y por tanto miembro del grupo Verdes/Alianza Libre Europea.

La misiva se suma a otras muchas iniciativas que exigen el boicot israelí en el concurso. Sin ir más lejos, la Asociación de Compositores y Letristas de Islandia ha reclamado a su televisión pública que se retire si Israel participa y 1.000 músicos del país anfitrión, Suecia, acaban de reclamar igualmente la exclusión del país hebreo.

Eden Golan, que en 2015 participó en la selección rusa para el Festival de Eurovisión Junior -sin conseguir la victoria- y que ha intervenido en varios talent shows musicales, va a acarrear con una de las candidaturas más difíciles y polémicas en la larga historia del Festival. Su sueño amenaza con tornarse en pesadilla.