• Lazos diplomáticos EEUU y China acercan posturas mientras las aguas siguen revueltas en Pekín

El primer viaje que hizo Xi Jinping al extranjero fue en 1985 a San Francisco. El presidente de China, entonces un joven político de 32 años que era secretario del Partido Comunista en un pobre condado del norte de su país, encabezaba una delegación de funcionarios que querían aprender sobre tecnología agrícola. Incluso se quedó a dormir con una familia estadounidense que tenía una planta procesadora de maíz. Casi cuatro décadas después, Xi vuelve a San Francisco para reunirse el miércoles con su homólogo Joe Biden. Sobre la mesa, uno de los acuerdos que se cerrarán será el compromiso de Pekín para ayudar a Washington en su guerra contra la epidemia de fentanilo.

Funcionarios estadounidenses han adelantado que China se ha comprometido a meter mano de una vez por todas a las empresas que desde el gigante asiático exportan los precursores químicos necesarios para fabricar el mortal opioide sintético que ha dejado cientos de miles de muertes en Estados Unidos.

En la provincia de Hubei, en el centro de China, hay varias empresas que cuentan con laboratorios que producen químicos en polvo, como la 4-piperidona, que acaban en manos de los carteles mexicanos de Jalisco y Sinaloa. Estos elaboran el producto final -fentanilo en pastillas, píldoras o en polvo- y lo cuelan en EEUU dentro de paquetes de comida o bolsas de juguetes. Según la Agencia Antidrogas (DEA), las empresas chinas que fabrican estos químicos utilizan habitualmente direcciones de remitente falsas y etiquetan mal los productos para evitar ser descubiertas por las autoridades.

En medio de la continua batalla dialéctica entre ambos países, el origen de esta cadena para fabricar fentanilo es a lo que Washington lleva tiempo agarrándose para responsabilizar a China por una ola de opioides que es la principal causa de muerte entre los estadounidenses de entre 18 y 45 años.

En octubre, el Departamento de Justicia de EEUU presentó cargos penales contra cuatro empresas chinas que fabrican los precursores. Aunque Washington ya había dictado anteriormente sanciones contra ejecutivos y compañías del país asiático, era la primera vez que las acusaba directamente de traficar dentro de Estados Unidos.

Se considera un logro significativo que la administración Biden haya logrado arrancar el compromiso de Pekín para perseguir con dureza a las empresas que exportan los químicos. Un paso más en el visible acercamiento entre los dos rivales más poderosos del tablero geopolítico. En medio de todas las turbulencias y conflictos internacionales, la primera y la segunda economía mundial al menos parece que recuperan una serie de lazos que estaban completamente rotos desde hace mucho tiempo.

Después de varios meses de frecuentes contactos entre altos funcionarios de ambos charcos, con Washington sobre todo mandando varias delegaciones a Pekín, el deshielo culminará con Biden y Xi reuniéndose durante varias horas antes de que arranque la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Además de sellar el acuerdo sobre el fentanilo, ambos líderes discutirán de la guerra en Oriente Próximo (Biden pedirá a Xi que use su influencia con Irán para garantizar que el conflicto entre Israel y Hamas no se extienda), la presión china sobre Taiwan o las quejas de Pekín sobre las restricciones estadounidenses a las exportaciones de tecnología a China.

Está previsto que también cierren un compromiso oficial para recuperar el canal de comunicación militar que el Gobierno chino rompió después de la provocadora visita a Taipei en agosto de 2022 de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Aquella crisis parece que quedó atrás, al igual que la trifulca por los globos espías chinos que sobrevolaron EEUU a principios de año.

El último encuentro cara a cara entre Biden y Xi fue hace justo un año en la cumbre del G-20 celebrada en Indonesia. El líder chino no pisaba suelo estadounidense desde su reunión con Donald Trump en 2017 en el retiro del republicano de Mar-a-Lago (Florida).