La amenaza terrorista inquieta cada vez más en Francia y, a sólo ocho meses de que se celebren los Juegos Olímpicos en París, se cuestiona que estos puedan celebrarse en condiciones de seguridad. La inquietud se ha agravado tras el ataque el pasado sábado en el que fue asesinado un turista alemán al lado de la Torre Eiffel. El presunto asesino, francés de 26 años, ha sido imputado por asesinato y tentativa de asesinato y está en prisión preventiva, en régimen de aislamiento.

Bajo custodia policial, durante este periodo el presunto asesino reconoció y reivindicó el ataque, alegando que lo hizo para vengar a los «musulmanes que están siendo perseguidos», sobre todo en Gaza. En principio, según ha reconocido el agresor, su objetivo era la comunidad judía, concretamente planeaba atacar el memorial de los niños del velódromo de invierno, según han explicado fuentes policiales a varios medios galos.

Este monumento, que fue inaugurado en 2017, rinde homenaje a los más de 4.000 menores judíos que fueron deportados a Auschwitz en julio de 1942. Fue tras la mayor redada de los nazis contra la comunidad judía en la capital francesa, con el apoyo del Gobierno de Vichy y la policía gala.

El memorial está cerca de la Torre Eiffel, donde finalmente realizó el ataque. Además de matar a un turista alemán de 23 años, el agresor hirió a otras dos personas. Durante su custodia policial declaró también que ver la emblemática Torre con los colores de la bandera de Israel fue otro de los motivos que le llevó a cometer su atentado.

Francia lleva en máxima alerta terrorista desde hace mes y medio, tras el ataque perpetrado en un instituto en Arras, al norte del país, en el que murió apuñalado un profesor. En ambos casos, tanto en el de Arras como en el del sábado, los dos agresores habían declarado su fidelidad al Estado Islámico. Este último, además, tenía problemas psiquiátricos.

En este contexto crece la preocupación entre los franceses y el sentimiento de inseguridad: nueve de cada 10 temen nuevos atentados. La primera ministra, Elisabeth Borne, ha querido tranquilizar a los ciudadanos y ha dicho que Francia «va a movilizar todos los medios posibles» para garantizar la seguridad de cara a los Juegos Olímpicos que se celebran el próximo verano: «Iremos más lejos si es necesario», ha dicho en una entrevista al diario Le Figaro.

El ataque del sábado ha agitado el miedo a nuevos ataques y, sobre todo, ha revelado las grietas que existen en el control de los miles de franceses que están bajo seguimiento por sus vínculos con el yihadismo. En el caso del presunto asesino del sábado pasado, éste incluso había cumplido condena por planear un ataque contra el barrio parisino de la Défense.