La oposición democrática venezolana da inicio hoy a la campaña electoral que la llevará, si Nicolás Maduro no lo impide, hasta las primarias del 22 de octubre. Y lo hace en plena arremetida de la revolución bolivariana contra la candidata favorita, la conservadora María Corina Machado, víctima indirecta de la orden de detención solicitada por el fiscal chavista, Tarek William Saab, contra Antonio Ledezma, que funge como coordinador internacional de su partido, Vente Venezuela.

El fiscal incluso ha adelantado que pedirá al gobierno de Pedro Sánchez la extradición del exalcalde de Caracas, exiliado en Madrid desde hace seis años tras huir de las garras de la dictadura. La excusa utilizada en esta ocasión por Saab son unas declaraciones de Ledezma a una periodista venezolana en Miami en las que afirmó, según la Fiscalía, que en Venezuela se está gestando una rebelión civil con apoyo de un levantamiento militar, lo que califican como traición a la patria.

«Nosotros aspiramos que actúen las autoridades de España y que las leyes internacionales se respeten y que pueda ser procesada no sólo esta persona, sino quienes los acompañan dentro y fuera de Venezuela en este macabro plan«, añadió Saab.

Lo más pintoresco del asunto es que durante la polémica entrevista, Ledezma aseguró que mantenían «conversaciones» con militares, pero que no se trataba de una conspiración. En lo que sí insiste la candidatura de Machado es en la necesidad de poner en marcha la «desobediencia civil» para presionar a Maduro y que se vea obligado a permitir la participación de Machado en las presidenciales del año que viene si finalmente conquista la nominación democrática.

«Esto es un guion más, un acoso continuado a toda esta trama que tiene que ver con el patrón de conducta de un régimen que desarrolla toda una política de hostigamiento y persecución contra quienes somos disidentes», respondió Ledezma.

Maduro aprovechó las circunstancias para activar el Plan Especial Anti Golpe, que incluye la puesta en marcha de las llamadas cuadrillas de paz. «Que venga a Venezuela a encabezar la insurrección», se mofó desde su plataforma televisiva Diosdado Cabello, número dos de la revolución. Desde que comenzaran los primeros recorridos de líderes opositores por el país se sucedieron las agresiones y el acoso constante, en especial contra el centrista Capriles y contra Machado.

Luis Ratti, falso opositor que interactúa con el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para acabar con las primarias, anunció que solicitará una orden de detención contra la dirigente opositora por «dirigir un plan golpista».

En el punto de mira gubernamental está María Corina Machado, que no sólo encabeza con holgura las encuestas para las primarias, sino que también, según los últimos sondeos, derrotaría con facilidad al propio Maduro. La líder de Vente Venezuela está inhabilitada de forma ilegal e inconstitucional por el gobierno bolivariano, al igual que Capriles y que Freddy Superlano, el candidato de Voluntad Popular (VP), el partido de los exiliados Leopoldo López y Juan Guaidó.

En total son 13 los candidatos que participan en las primarias, que abarcan todo el abanico ideológico opositor: desde la derecha conservadora hasta socialdemócratas y progresistas, incluyendo también a Tamara Adrián, la primera diputada trans de América Latina.