Noche cerrada, frío de récord, nieve infinita y agarrados a un volante en una autopista durante horas, que deben de parecer mucho más largas que los 60 minutos convencionales. «Llevo esperando casi 13 horas», contaba con una calma congelada Petra Bentz en la madrugada del jueves desde la E22, una de las principales carreteras del sur de Suecia, en un vídeo publicado en la red social X, la antigua Twitter.

Petra aún no sabía que los servicios de emergencias tardarían todavía casi el doble de tiempo en rescatar a los conductores atrapados en esa autopista junto a ella con vehículos militares. También en llevarles agua y comida, después de la eterna espera. Hubo camioneros, eso sí, que prefirieron no abandonar sus tráileres con la carga y se quedaron en la autopista.

Nada menos que mil coches en fila, atrapados durante todo un día, se encargaron de unir las ciudades suecas de Kristianstad y Hörby (que suman unos 50.000 habitantes), separadas sólo por algo más de 40 kilómetros. Las autoridades cuentan con reabrir la vía este viernes, si las condiciones climáticas tan adversas se lo permiten.

La ola de frío procedente de la región Ártica y de Siberia está congelando literalmente Escandinavia, con especial incidencia en Suecia y en Dinamarca, pero con Finlandia siguiendo las temperaturas bajo cero muy de cerca. Varias regiones superaron los -40 grados centígrados. La sueca Kvikkjokk-Årrenjarka, en la Laponia de este país, registró el récord del país en enero de los últimos 25 años, según indicó la agencia de noticias local TT: 43,6 escalofriantes grados bajo cero.

Las temperaturas extremadamente frías, la nieve y los vientos huracanados interrumpieron el transporte en toda la región nórdica, con varios puentes cerrados y servicios de trenes y transbordadores suspendidos. Muchas escuelas, que ya habían reanudado el curso tras las vacaciones navideñas, cerraron ayer sus puertas. Unos 4.000 hogares de la Suecia ártica se quedaron sin electricidad, según señaló la radio pública.

En Finlandia, en su zona de Laponia, una avalancha de nieve mató a una madre y a su hijo, de 12 años, que disfrutaban de una jornada de esquí. La policía informó de que el cuerpo del niño fue encontrado en Pyhäkuru, en el norte, el jueves por la mañana, cerca del lugar donde se halló a su madre dos días antes.

«La secuencia de los acontecimientos tras la llamada de emergencia apenas está clara, pero unas condiciones meteorológicas muy malas combinadas con una avalancha parecen haber causado este triste e inusual accidente», declaró el comisario de la Policía Kirsi Huhtamäki, según publicó el diario The Guardian.

Pescadores en la Laponia de Finlandia con temperaturas bajo cero.
Pescadores en la Laponia de Finlandia con temperaturas bajo cero.AFP

La policía danesa instó a los automovilistas a evitar desplazamientos innecesarios, mientras el viento y la nieve azotaban el norte y el oeste de Dinamarca. En Noruega, los meteorólogos dijeron que algunas partes del país llegarían a las temperaturas más frías de la última década. La Federación Noruega del Automóvil (NAF) recordó que los coches eléctricos pueden perder hasta un 36% de su autonomía con estas temperaturas bajo cero.

La ola de frío también se ha extendido por el oeste de Rusia, y las temperaturas en Moscú han descendido hasta los -30ºC, muy por debajo de la media de principios de enero. Las autoridades de Moscú y San Petersburgo han emitido avisos meteorológicos naranjas, advirtiendo a los residentes de riesgos para afrontar las actividades cotidianas.

Lluvias torrenciales en la Europa occidental

Mientras, en Europa occidental, las lluvias torrenciales causaron inundaciones con al menos un muerto en Reino Unido, en el oeste de Inglaterra. Fue un conductor que murió el martes al caerse un árbol sobre su coche. Los vendavales más fuertes se registraron en la isla de Wight, frente a la costa del sur de Inglaterra, donde la velocidad del viento llegó a los 151 km. por hora.

En Países Bajos, la policía de Eindhoven informó de que los fuertes vientos podrían haber sido responsables de la muerte de un hombre de 75 años, que se cayó de su bicicleta en la noche del martes. Además, una sección de un dique que regula los niveles de agua fue arrastrada. El agua se dirigió hacia el río Maas, ya crecido, cerca de Maastricht. Los propietarios de varias casas flotantes tuvieron que ser evacuados.

En Francia, las lluvias no han parado de azotar desde el pasado domingo las zonas septentrionales de Pas-de-Calais y Nord, por lo que hubo que evacuar a unas 200 personas y más de 10.000 casas se quedaron sin suministro eléctrico. Las carreteras de la localidad de Blendecques, en Pas-de-Calais, se convirtieron en ríos. El servicio meteorológico francés mantuvo ayer las alertas por inundaciones y vientos en varias regiones del norte del país y en sus fronteras con Bélgica, Luxemburgo y Alemania.