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El Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunciaron este lunes un acuerdo para prorrogar seis meses más el actual cese al fuego bilateral, nacional y temporal, a minutos de que concluyese el que habían pactado por seis meses y prolongado siete días más la semana pasada.

El acuerdo destaca que el ELN se compromete además durante ese período de tregua a «suspender de manera unilateral y temporal las retenciones de carácter económico«, una decisión inédita de la guerrilla.

«El avance de este compromiso está articulado al progreso del conjunto de los acuerdos y a la resolución de los factores críticos que afectan» el cese al fuego, subraya el compromiso entre las partes.

El acuerdo se conoció horas después de que se pospusiese la clausura del sexto ciclo de diálogos de paz, prevista inicialmente para este lunes en La Habana, y que debía servir de cierre de esta tanda de negociaciones, que se desarrollaba en Cuba desde el pasado 22 de enero.

En el texto firmado por las dos delegaciones no se abordan los avances en otros asuntos clave que se han negociado en estas últimas dos semanas en la capital cubana, como la participación de la sociedad civil o las zonas críticas.

Estos asuntos se abordarán probablemente en la clausura del ciclo, retrasada hasta este martes a las 10.00 hora local (16.00 GMT). Por el momento no se ha dado a conocer quiénes participarán en este acto en nombre de las partes ni qué otros acuerdos se han alcanzado.

La prórroga del cese al fuego era el punto fundamental de las negociaciones de paz en Cuba. Ambas partes pusieron por escrito al término del quinto ciclo, celebrado en México, que tenían la «voluntad» de mantenerlo, pese a sus diferencias en cuanto a los detalles.

El ELN pedía «garantías» de que el cese al fuego cumpliera «su función principal», que desde su punto de vista es mejorar las condiciones de vida y los derechos humanos de la población civil en las zonas afectadas por el conflicto.

El Gobierno colombiano, por su parte, quería ampliar los términos y el conjunto de acciones violentas prohibidas incluidas en el cese de hostilidades, en referencia, especialmente, a las retenciones económicas o secuestros.

El cese al fuego se limitaba hasta ahora a prohibir acciones ofensivas en contra de la otra parte y cualquier acción no permitida por el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y el Gobierno quiere, en palabras de la jefa negociadora Vera Grabe, «que se incluyan más lo que se llaman acciones violatorias más allá del secuestro, aquellas que afectan a la población».

El cese al fuego, que entró en vigor el 3 de agosto, había supuesto una reducción general de la violencia en Colombia, aunque tuvo altibajos que generan incertidumbre sobre el conjunto del proceso de paz, como el secuestro por parte del ELN de Manuel Díaz, padre del futbolista Luis Díaz, del Liverpool.