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La zona del Hospital Shifa en Gaza se ha convertido en el centro de combates y foco de acusaciones entre Israel y el grupo integrista Hamas en una guerra que este sábado cumplía cinco intensas semanas de proyectiles y bombas. Mientras la ONU alerta sobre una situación sanitaria dramática en el enclave palestino y exige un alto el fuego para salvar pacientes, heridos y desplazados, miles de habitantes del norte de la Franja Gaza siguen haciendo el camino hacía el sur en la «pausa humanitaria» de Israel que podría convertirse en «tregua humanitaria» si hay un acuerdo sobre la cuestión de los secuestrados por Hamas el pasado 7 de octubre.

Tras denunciar «el ataque y asedio» de Israel contra varios hospitales, el ministerio de Sanidad controlado por el grupo islamista alertó este sábado ante el riesgo por la vida de 37 bebés recién nacidos en la unidad neonatal del Hospital Shifa tras quedar «fuera de servicio» mientras una ONG israelí señaló que dos murieron ante la falta de electricidad. «La unidad de cuidados intensivos, el departamento de pediatría y los dispositivos de oxígeno dejaron de funcionar», afirmó el portavoz del ministerio de Salud, el Dr. Ashraf al-Qidra mientras el director general, Munir Al Bursh denunció que «Shifa se encuentra bajo cerco por todas las direcciones. La ocupación lo rodea y evita la evacuación de los heridos».

El director del Hospital Shifa, Mohamed Abu Selmia, contó que Israel les exigió evacuar el hospital, pero que no había ningún lugar al que pudiera ir un número tan elevado de pacientes. Según él, su centro «se ha quedado sin agua, combustible, alimentos, electricidad y telecomunicaciones, con miles de personas en su interior, entre heridos, pacientes y desplazados«.

El Ejército israelí niega las acusaciones. En árabe, el coronel Moshe Tetro desmiente que sus fuerzas hayan disparado contra el Hospital Shifa y confirma en sus alrededores «enfrentamientos armados entre soldados y terroristas» al tiempo que informa a los gazatíes que «el lado este del hospital» sigue abierto para quien quiera salir.

Israel -recuerdan sus portavoces- pide desde hace semanas la evacuación de los hospitales a lugares más seguros para «poder enfrentarse a los terroristas» al denunciar que el brazo armado de Hamas utiliza Shifa y el resto de centros sanitarios de Gaza para esconderse en su subsuelo y lanzar ataques armados. De esta forma, advierten de cara a un futuro que puede no ser muy lejano, convierte Shifa en «legítimo objetivo militar». Por primera vez, fuentes israelíes no descartan la posibilidad de que algunos secuestrados en manos de Hamas se encuentren en el sótano del principal hospital de Gaza.

El Ejército anunció que mataron decenas de milicianos en la última jornada. Entre ellos, Ahmed Siam, comandante de la compañía Naser Radwan, al que acusaba de «mantener aproximadamente 1.000 residentes de Gaza como rehenes en el Hospital Rantisi impidiéndoles evacuar hacia el sur». Según el organismo militar, «murió en la escuela Al Buraq junto a varios terroristas más que estaban bajo su mando y se ocultaban en el colegio». Horas antes, el ministerio de Sanidad había comunicado que el ataque israelí contra ese centro había causado 50 muertos.

Cuatro soldados reservistas murieron este sábado debido a la explosión de un túnel situado cerca de una mezquita en el norte de la Franja de Gaza. En declaraciones a medios extranjeros, un oficial de la Brigada Guivati en Gaza denunció la «presencia de terroristas y túneles de Hamas en clínicas, escuelas y mezquitas». Según dijo, sus fuerzas rodearon el Hospital Rantisi tras pedir su evacuación señalando que vieron milicianos camuflados entre los civiles que salieron. Hamas, por su parte, denunció este sábado «un cinturón de fuego alrededor del Hospital Indonesio«.

ONG internacionales y la ONU alertaron de los efectos del asedio y ataques en zonas de los hospitales Shifa, Rantisi y Naser más allá de la falta de ingreso de combustible. La portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Harris, dijo que el ataque a Naser obligó a cerrar el hospital infantil, el único de atención pediátrica especializada que queda en el norte de Gaza, mientras Médicos Sin Fronteras añadía: «Denunciamos la sentencia de muerte de civiles atrapados en el hospital de Shifa firmada por el Ejército israelí. Es necesario un alto el fuego urgente e incondicional de todas las partes beligerantes. Hay que suministrar ayuda humanitaria a toda la Franja de Gaza ya«.

Sin suministros

«Desbordado, funcionando con escasos suministros y cada vez más inseguro, el sistema sanitario de Gaza ha llegado a un punto de no retorno que pone en peligro la vida de miles de heridos, enfermos y desplazados«, indicó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Un portavoz del Gobierno israelí, Eylon Levy, dijo lamentar que OMS y la UNWRA (agencia de la ONU para refugiados palestinos) no hubieran expresado «su indignación contra el cuartel general de Hamas en el sótano del Hospital Shifa ni que se hubieran comprometido a trasladar a los civiles a un lugar seguro».

Mientras tanto, miles de palestinos salieron por los dos corredores (Carretera Salah A Din y vía costera) de Israel que este sábado amplió la pausa humanitaria de cuatro a siete horas. En cualquier caso, se trata de un éxodo de palestinos en la Franja de Gaza que tardará mucho en reconstruir sus edificios destruidos por las bombas.
Las cámaras captaron a un soldado israelí gritando en hebreo a la hilera de desplazados en la carretera Salah A Din: «Si alguien habla hebreo, es el momento, no tengan miedo y vengan corriendo aquí«. Palabras nacidas del temor o quizá esperanza de que efectivos de Hamas hayan aprovechado la salida masiva para huir con algunos de los 239 secuestrados. En este sentido, Israel lanzó octavillas en árabe con una oferta económica a cambio de información sobre el paradero de los rehenes. A expensas de una misión de rescate que se presenta muy difícil en una franja repleta de túneles, su liberación pasa por las negociaciones lideradas por Catar, padrino de Hamas, Egipto, trascendental vecino y puerta de Gaza, y EE.UU.

A medida que avanza la incursión terrestre israelí en el norte de Gaza, Hamas ha reducido su capacidad de lanzamiento de proyectiles. Hamas y el resto de grupos armados han lanzado más de 9.500 proyectiles contra el sur de Israel (12% fallidos cayeron en Gaza, según datos israelíes). Entre ellos, 3000 en apenas unas horas del pasado 7 de octubre. En sus mensajes, el brazo armado de Hamas afirma que tiene arsenal para mucho tiempo y anuncia que han destruido 160 vehículos militares armados desde el inicio de la operación terrestre.