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La conquista de territorios ucranianos, que en 2014 con la anexión de Crimea relanzó la popularidad de Vladimir Putin, ya no es el comodín electoral de antaño. Rusia ha elegido durante el fin de semana a gobernadores y diputados regionales. En docenas de regiones y municipios, los miembros del gobernante partido Rusia Unida, se enfrentaban a una creciente competencia de la llamada «oposición sistémica» del país, pues la popularidad del «partido del poder» parece cada vez más incierta. A pesar de todo, la campaña se ha saldado sin graves contratiempos para el Kremlin y la disidencia, ilegalizada, no ha tenido opciones de condicionar la agenda.

Los gobernadores, y también el poderoso puesto de alcalde de Moscú, de dirimían en un total en 21 regiones y demarcaciones de Rusia, también en los territorios ocupados. Estas primeras elecciones tras el shock de febrero de 2022 se producen mientras el país sigue estancado en el decimonoveno mes de su guerra contra Ucrania, una campaña que inicialmente se vendió al público ruso como una «operación militar especial» rápida y exitosa.

Hace una semana se abrieron las urnas en las zonas controladas por Rusia en las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporiyia. Allí se han postulado los mismos que firmaron con Putin la anexión. La oposición es meramente nominal. EEUU ha dicho que estas votaciones en territorios ocupados no son legítimas.

La oposición tolerada apoya la guerra de Putin en Ucrania y no cuestiona la limpieza del sistema. Los mensajes de campaña han pasado por alto el coste del conflicto de Ucrania y en cambio han elogiado las ayudas que el Gobierno ha proporcionado a las familias de los soldados.

En algunas regiones han votado durante varios días, lo que, según denuncian los críticos, dificulta que los observadores puedan fiscalizar todo el proceso. También generó dudas el sistema de votación online que, según los activistas de la oposición, se utilizó para atribuir votos a Rusia Unida en las elecciones de 2021 a la cámara baja del parlamento, la Duma Estatal.

En algunos lugares se llevaron a cabo sorteos entre los que se prestaron a participar en la votación por internet: «Me tocaron 1.000 rublos en vales de juguetería, cuando fui a canjearlos me encontré con conocidos a los que también les había tocado, resulta que casi todo el mundo que conocía que había votado por internet había tenido suerte», explica Serguei, que trabaja como técnico en una empresa en Moscú. «No es la primera vez que votamos online, sé que siempre llegan más votos para el Gobierno por esa vía, porque a algunos funcionarios los obligan a votar en el trabajo o incluso les piden su clave y nombre de usuario». En su caso, ha optado por un partido de la oposición, «aunque no tengo nada contra el actual alcalde de Moscú, la ciudad ha recibido mucho dinero del Gobierno y eso nos ha beneficiado».

En Moscú, el aspirante a la reelección era Serguei Sobyanin, alcalde por el partido gubernamental Rusia Unida. Hace 10 años su rival fue Alexei Navalny, que sorprendió a todos quedando segundo con un 27% de los votos. Hoy, Navalny está en la cárcel, como todos los líderes de la disidencia que no huyeron a tiempo. Desde ahí pidió hace unos días que se votase a «cualquiera» que pudiese sacar al partido de Putin del poder en cada rincón del país.

Han sido unos comicios relativamente fáciles para el Kremlin, que ya empieza a preparar la ‘entronización’ de Putin en las elecciones presidenciales previstas para marzo. La anterior convocatoria se hizo en unas condiciones algo más adversas: en 2018, un aumento de la edad de jubilación estatal resultó más impopular de lo esperado e hizo que el partido gobernante Rusia Unida perdiera cuatro elecciones para gobernador.

Por si acaso, el partido Rusia Unida se ha ido distanciando de las narrativas relacionadas con la guerra en Ucrania en su campaña. Al principio, los candidatos del partido gubernamental habían recibido instrucciones de centrar sus mensajes de campaña en el «heroísmo de los soldados rusos» que luchaban en Ucrania, dijo a The Moscow Times un funcionario del Gobierno ruso bajo condición de anonimato. La consigna a última hora ha sido restar importancia al tema de la guerra. Sobre todo porque incluso el bando belicista anda revuelto tras la revuelta de junio del líder mercenario Grupo Wagner, Evgeny Prigozhin, junto con las críticas a la guerra en Ucrania, incluso por parte de blogueros pro guerra que normalmente eran vistos como partidarios del Gobierno.

La invasión de Ucrania, a diferencia de 2014, ya no es un elixir para lograr popularidad. Lo ha sufrido en sus propias carnes el diputado de la Duma estatal Sergei Sokol, miembro de Rusia Unida que afirma haber servido en Ucrania. Pese al respaldo del Kremlin y su teórica condición de veterano de guerra, Sokol, que desafiaba al gobernador comunista Valentin Konovalov por la Presidencia de la república siberiana de Jakasia, no logró obtener buenas cifras en las encuestas. Se retiró de las elecciones hace poco más de una semana alegando problemas de salud.

ELECCIONES SUCIAS

En un informe de julio, la entidad Golos (que vela por la limpieza de los comicios y ha sido señalada como agente extranjero) comparó la atmósfera que rodeaba las elecciones con la «ley marcial» y dijo que las autoridades habían «reconocido oficialmente su voluntad de ignorar sus propias normas constitucionales». Golos dijo que ya había recibido cerca de 600 denuncias de violaciones hasta el viernes por la tarde. Las amenazas de violencia, la compra de votos y la prohibición de votar están entre las quejas más comunes.

Otros casos de fraude reportado incluyen el relleno de papeletas y la llamada «votación en carrusel», cuando un votante emite múltiples votos viajando entre diferentes colegios electorales.

La guerra ha condicionado las votaciones en algunas zonas cercanas al frente. En parte de la región suroeste de Belgorod, que ha sufrido repetidos bombardeos transfronterizos atribuidos a Ucrania, se pospuso la votación de dos asambleas locales debido al estado de emergencia vigente en 15 localidades, informó Reuters. En el colegio electoral de Gelendzhik (sur de Rusia) un observador y un miembro de la comisión electoral fueron citados en la oficina de registro y alistamiento militar