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Quién. El líder del partido oficialista ruso Rusia Justa, Serguei Mironov, y su esposa Inna Varlamova.

Qué. Ambos adoptaron en 2022 a una niña de un año de edad de la región ocupada de Jerson y le cambiaron el nombre.

Cómo. La mujer de Mironov viajó a zona ocupada y se llevó a Margarita Prokopenko, de un orfanato, a pesar de que tiene parientes en Ucrania y la ley rusa no permite este tipo de prácticas.

La adopción más polémica del momento es obra del líder del partido Rusia Justa, Serguei Mironov. Periodistas rusos han descubierto que él y su nueva esposa adoptaron a una niña robada de un orfanato en Ucrania durante la ocupación y cambiaron su identidad.

La niña se llama Margarita Prokopenko y estaba en un orfanato en Jersón durante la ocupación de la ciudad por el ejército ruso. De allí la llevaron a Rusia y en secreto se cambió su nombre y su ciudadanía: así se convirtió en la rusa Marina Mironova.

Es el primer caso documentado de adopción de un niño ucraniano por parte de un político ruso de alto rango. Se conoce gracias a un trabajo de investigación del medio ‘Bashnie Istorii’ y la BBC.

El ‘robo’ se fraguó a finales de agosto de 2022, cuando la pareja del político -Inna Varlamova- llegó a la región de Jersón junto con la mano derecha de Mironov en la Duma estatal. Volvieron con un ‘botín’. Las autoridades de ocupación locales les otorgaron un poder para llevarse a Margarita Prokopenko, de 10 meses, según cuenta la publicación ucraniana ‘Hromadske’. Antes del inicio de la invasión a gran escala vivía en el orfanato de Jerson.

La madre biológica de Margarita fue privada de la patria potestad y su padre murió, pero ella tiene otros familiares. Pero la adopción de niños ucranianos deportados en Rusia es un delito desde el punto de vista del derecho internacional.

Durante la visita de Varlamova para llevarse una niña, Margarita estaba siendo tratada por bronquitis en el Hospital Infantil Regional de Jerson. Al día siguiente del alta, sacaron a Margarita del orfanato. Junto a ella, ‘importaron’ a otro niño, Ilya. Oficialmente, ambos fueron llevados a Moscú para «examen, determinación de tratamientos adicionales y rehabilitación». Fue una jugada audaz: faltaban poco más de dos meses para que el ejército ucraniano liberara la ciudad. De Ilya sólo se sabe que en septiembre se encontraba en la región de Moscú con un nuevo certificado de nacimiento. Legalmente, los niños han «vuelto a nacer». Y todo porque así lo necesitaban prominentes ciudadanos rusos.

Los periodistas han encontrado incluso la solicitud que el Ministerio de Desarrollo Social de la región de Moscú envió al orfanato de Jersón a principios de septiembre de 2022. Aparecen los nombres de Mironov y su señora.

Mironov calificó la información como «una falsificación de los servicios especiales ucranianos y sus tutores occidentales» para desacreditar a los patriotas. No dio ninguna explicación sobre las pruebas del supuesto robo. Simplemente afirmó que «la verdad seguirá ganando. Y Rusia alcanzará la victoria total».

Mironov y Varlamova se casaron en 2022. Para él este matrimonio fue el quinto; para ella, el cuarto.

Mironov se ha ocupado de que nadie le gane en cuanto a patriotismo. Apoya la invasión de Ucrania desde el primer momento, hablando públicamente en apoyo del empresario Evgeny Prigozhin (asesinado tras su motín) e incluso haciéndose fotografías con un mazo, una de las enseñas de Wagner y a la vez un instrumento usado en algunas de sus ejecuciones. Exigió al gobernador de San Petersburgo que dé honores militares a los soldados caídos de Wagner. Los mercenarios eran sus ‘criaturas’, pero ahora la guerra le ha regalado una niña robada.